El modo Mad Max de Tesla genera investigaciones federales

Tesla vuelve a estar bajo la lupa. Su reciente función ‘Mad Max’, que permite a los vehículos exceder límites de velocidad y realizar maniobras agresivas entre el tráfico, ha captado la atención de las autoridades federales de seguridad vial de EE. UU.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) confirmó que ha contactado a Tesla para obtener más información sobre esta función, lanzada a principios de este mes.

El nombre “Mad Max” evoca las caóticas persecuciones y velocidad extrema de la saga cinematográfica, un descriptor preocupantemente acertado.

“El conductor es totalmente responsable de manejar el vehículo y cumplir con todas las leyes de tránsito”, señaló la agencia, advirtiendo que este contacto inicial podría derivar en una investigación formal.

Qué es el modo Mad Max

Según las notas de Tesla, Mad Max ofrece “mayores velocidades y cambios de carril más frecuentes que HURRY”, otro modo dentro del conjunto Full Self-Driving (FSD) de Tesla. En esencia, el automóvil se conduce de manera más agresiva que en los modos estándar.

Videos de propietarios muestran lo extremo que puede ser el modo: automóviles acelerando muy por encima de los límites de velocidad—uno llegó a 127 km/h en una zona de 80 km/h—y navegando intersecciones y carriles con mínima precaución.

Este lanzamiento llega en un momento delicado. La NHTSA ya investiga el sistema FSD de Tesla por pasar semáforos en rojo y conducir en dirección contraria. Introducir un modo diseñado para maniobras agresivas plantea serias dudas sobre seguridad.

Del concepto al lanzamiento

Elon Musk mencionó la idea de un modo “Mad Max” desde 2018 durante el desarrollo de FSD, bromeando que un hipotético “LA Freeway Mode” sería “demasiado loco”. Siete años después, Tesla lo lanzó al público, a pesar del escrutinio federal continuo.

La situación evidencia una tensión clave: Tesla promociona estas funciones como herramientas avanzadas de asistencia al conductor, pero la responsabilidad legal recae siempre en el conductor.

Los investigadores quieren claridad sobre qué comportamientos permite el software y si estos podrían aumentar el riesgo de accidentes.

El camino por delante

La consulta de la NHTSA podría convertirse en una investigación formal si se determina que el modo Mad Max fomenta prácticas de conducción inseguras.

Para Tesla, el desafío es equilibrar innovación, marketing y cumplimiento regulatorio, un acto cada vez más complejo a medida que evoluciona la tecnología FSD.

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