La popularidad de la inteligencia artificial vuelve a convertirse en un arma para los ciberdelincuentes. Investigadores de seguridad han descubierto una campaña de malvertising que utiliza anuncios patrocinados en el buscador Bing para distribuir una falsa aplicación de escritorio de Claude, la IA desarrollada por Anthropic.
El objetivo de los atacantes era instalar SectopRAT, un peligroso troyano de acceso remoto capaz de robar información sensible y controlar equipos infectados.
La campaña, bautizada por los investigadores como FakeAgent, habría comprometido al menos 29 organizaciones entre el 21 y el 22 de julio, demostrando una vez más que incluso los servicios y marcas tecnológicas más conocidas pueden ser utilizados como señuelo.
Una falsa aplicación de Claude con apariencia legítima
El ataque comenzaba cuando los usuarios buscaban información relacionada con Claude y encontraban anuncios maliciosos en Bing que parecían promocionar una aplicación oficial.
La página de descarga utilizaba una apariencia convincente y aprovechaba un recurso alojado dentro del propio dominio legítimo de Claude.ai mediante un Claude Artifact malicioso.
Esta técnica resulta especialmente peligrosa porque genera una falsa sensación de confianza:
- El dominio parece auténtico.
- La marca utilizada es reconocida.
- El usuario cree estar descargando software oficial.
Según los investigadores de Huntress, el artefacto malicioso llegó a descargarse unas 7.100 veces antes de ser eliminado por Anthropic.
El falso instalador escondía un RAT
El archivo descargado se presentaba como: ClaudeDesktop.exe, aunque no era una aplicación real de Claude.
El instalador utilizaba un componente legítimo basado en Chromium de JetBrains para realizar una técnica conocida como DLL sideloading, donde un archivo aparentemente normal carga una biblioteca modificada con código malicioso.
En este caso, el componente comprometido ejecutaba: SectopRAT, un troyano de acceso remoto con capacidades avanzadas de espionaje.
¿Qué puede hacer SectopRAT?
SectopRAT, también conocido como ArechClient2, lleva activo desde 2019 y pertenece a la categoría de malware diseñado para controlar sistemas infectados y extraer información.
Entre sus capacidades destacan:
- Robo de contraseñas.
- Captura de credenciales almacenadas en navegadores.
- Extracción de cookies.
- Robo de tarjetas de crédito guardadas.
- Acceso a archivos personales.
- Obtención de credenciales FTP.
- Robo de información de Steam.
- Extracción de datos de aplicaciones como Discord y Telegram.
- Acceso a información relacionada con VPN.
Además, incorpora funciones HVNC (Hidden Virtual Network Computing), una tecnología que permite a los atacantes interactuar remotamente con el ordenador infectado sin que el usuario lo perciba fácilmente. En la práctica, el atacante puede operar el equipo como si estuviera sentado delante de él.
Técnicas avanzadas para evitar análisis
Los investigadores descubrieron que la cadena de infección incluía múltiples mecanismos diseñados para dificultar la investigación.
Entre ellos:
- Protección mediante VMProtect.
- Comprobaciones de temporización mediante shaders.
- Detección de GPU y memoria VRAM.
- Identificación de máquinas virtuales.
Estas técnicas buscan detectar si el malware está siendo analizado por investigadores o ejecutándose dentro de un entorno controlado. Si detecta señales sospechosas, puede modificar su comportamiento o evitar ejecutarse.
Persistencia mediante tareas programadas
Para mantenerse activo después de reiniciar el equipo, la amenaza utilizaba otro ejecutable denominado: DockerDesktop.exe.
El nombre intenta aprovechar la popularidad de Docker para parecer legítimo, pero en realidad era utilizado para crear una tarea programada en Windows que garantizaba la ejecución del malware.
Esta técnica es habitual en campañas donde los atacantes buscan mantener acceso prolongado a los sistemas comprometidos.
SectopRAT y el uso de blockchain para ocultar servidores
Una de las características más llamativas de SectopRAT es su capacidad para utilizar la técnica conocida como EtherHiding. El malware obtiene direcciones funcionales de sus servidores de control (C2) mediante transacciones en la blockchain BNB Smart Chain.
Esto dificulta el bloqueo tradicional basado en dominios, ya que los atacantes pueden modificar la infraestructura de mando utilizando contratos y transacciones distribuidas.
La ironía: los investigadores usaron IA para analizar el ataque
En un curioso giro tecnológico, Huntress utilizó una versión avanzada de Claude para ayudar en parte del análisis del propio malware.
La IA fue empleada como apoyo para tareas como:
- Emulación de shaders.
- Reconstrucción criptográfica.
- Análisis de código .NET.
El caso demuestra una realidad cada vez más evidente: las mismas herramientas de inteligencia artificial que ayudan a los defensores también pueden convertirse en elementos explotados por los atacantes.
Cómo evitar caer en estas campañas
Este tipo de ataques demuestra que buscar software mediante buscadores puede ser peligroso, especialmente cuando aparecen anuncios patrocinados.
Para reducir riesgos:
- Descargar aplicaciones únicamente desde páginas oficiales.
- Evitar instalar programas desde anuncios de buscadores.
- Revisar cuidadosamente el dominio antes de descargar.
- No ejecutar instaladores desconocidos.
- Mantener actualizado Windows y el antivirus.
- Activar autenticación multifactor cuando sea posible.
Un anuncio en la parte superior de Google o Bing no significa necesariamente que sea seguro.
Conclusión
La campaña FakeAgent demuestra cómo los ciberdelincuentes están adaptando sus técnicas a la nueva era de la inteligencia artificial. En lugar de utilizar correos falsos tradicionales, ahora aprovechan la confianza que generan marcas como Claude, dominios aparentemente legítimos y anuncios patrocinados para engañar a los usuarios.
La lección es clara: la popularidad de una herramienta de IA también la convierte en un objetivo atractivo para los atacantes.
En un mundo donde cada vez descargamos más software basado en inteligencia artificial, verificar el origen de una aplicación ya no es una recomendación: es una necesidad básica de seguridad.
