Cuando los logs de la Nube fallan, la Red dice la Verdad

La promesa de simplicidad de la nube a menudo oculta riesgos invisibles. Aunque los proveedores de servicios cloud ofrecen seguridad básica y registro de eventos (logs), la infraestructura dinámica, la proliferación de contenedores y las arquitecturas multi-cloud crean puntos ciegos que pueden ocultar ataques sofisticados.

Los logs nativos de la nube muchas veces son insuficientes: la telemetría de red es la base de la verdadera visibilidad en la nube.

La ilusión de la Simplicidad en la Nube

Muchas organizaciones asumen que “la nube lo tiene cubierto” en términos de seguridad.

En la práctica, APIs superpuestas, servicios en constante cambio y workloads efímeros crean superficies de ataque que los EDR tradicionales no pueden proteger completamente.

Incluso workloads de corta duración dejan patrones de tráfico predecibles. Sin monitoreo de red, estos patrones y sus anomalías pueden pasar desapercibidos, facilitando movimientos laterales y filtraciones de datos.

Ventaja del analista y el desafío de normalizar datos

Los logs nativos de cada proveedor de nube varían significativamente: esquemas distintos, nombres de campos diferentes y convenciones propias dificultan el análisis estandarizado.

“El volumen de llamadas API y la constante adición de nuevos servicios en múltiples proveedores hace que estandarizar y analizar logs sea un verdadero desafío”, comenta Vince Stoffer, CTO de Corelight.

La telemetría de red ofrece una señal consistente, independiente del proveedor o la plataforma. Combinando datos de red con inventario cloud (cuentas, VPC/VNet, clusters, pods), los equipos de seguridad pueden detectar patrones sospechosos rápidamente.

Detección de patrones de adversarios en la nube

Algunas señales comunes de actividad maliciosa incluyen:

  • Comunicaciones externas hacia destinos inusuales, usadas para exfiltración de datos o canales C2.
  • Desviaciones en contenedores después del despliegue, en entornos supuestamente inmutables.
  • Sensores de host o contenedores deshabilitados, que ocultan actividad maliciosa.
  • Enumeración o discovery indicando que los atacantes mapean recursos en la nube.

El uso de traffic mirroring y virtual taps asegura que la telemetría de red sea en gran medida resistente a manipulaciones, complementando los datos de host y contenedores.

Amenazas visibles mediante monitoreo de red en la nube

  1. Compromisos en la cadena de suministro: Imágenes de contenedores o paquetes maliciosos que instalan cryptominers.
  2. Intrusiones tipo infostealer: Credenciales o tokens robados que permiten acceso a la consola o API.
  3. Uso de herramientas administrativas interactivas en contenedores: SSH, RDP o VNC en workloads inmutables.
  4. Uso indebido de servicios gestionados o filtrado de datos: Nuevas regiones, APIs desconocidas, picos súbitos de tráfico saliente.
  5. Cryptominers comunicándose con pools de minería conocidos.

Tráfico de red clave que debes monitorear

Para una visibilidad completa, es fundamental observar:

  • Tráfico este-oeste y norte-sur: comunicaciones internas entre servicios y con Internet.
  • Tráfico de contenedores: detectar desviaciones en Kubernetes o Docker después del despliegue.
  • Metadatos TLS: SNI, sujetos de certificados y puntos finales para mapear conexiones.
  • Datos DNS: dominios maliciosos y actividad de túneles encubiertos.
  • Flow logs y tráfico mirrored (pcap): profundidad y amplitud de la información de red.

Nota: el tráfico este-oeste se refiere al movimiento interno entre máquinas y contenedores dentro de la nube; el tráfico norte-sur es la comunicación hacia y desde Internet.

¿Cómo construir un flujo de trabajo efectivo de monitoreo de red?

  1. Habilitar flow logs y traffic mirroring, evaluando su latencia y fidelidad.
  2. Centralizar la telemetría, estandarizar y enriquecer con inventario de la nube.
  3. Establecer y ajustar líneas base para servicios, puertos y peers externos.
  4. Monitorear estrictamente el tráfico saliente, incluyendo puntos de control de VPC/VNet y vistas de contenedores a nivel de nodo.
  5. Perfilar el acceso a servicios gestionados mediante metadatos TLS, alertando sobre APIs, endpoints o regiones vistas por primera vez.
  6. Detectar huellas de miners y conexiones con pools conocidos.
  7. Señalar protocolos interactivos en contenedores y patrones de movimiento lateral.
  8. Correlacionar compromisos de endpoints con comportamiento de egress en la nube.
  9. Validar continuamente la detección mediante emulación de adversarios: infostealers, cryptominers, C2 y comportamiento administrativo sospechoso.

Conclusión

La seguridad en la nube no es opcional: es crítica.

La visibilidad de red sigue siendo la base para detectar amenazas, incluso en entornos de workloads efímeros, multi-cloud o impulsados por IA.

Aplicar principios atemporales de detección de red a entornos cloud modernos permite a los equipos capturar anomalías antes de que se conviertan en incidentes, asegurando que la migración a la nube no comprometa la seguridad.