Raspberry Pi ha anunciado una nueva subida de precios, la tercera desde diciembre de 2025, con incrementos que llegan hasta los 150 dólares por unidad en parte de su catálogo.
La compañía atribuye el ajuste a una presión sin precedentes en el mercado de memoria, especialmente en la DRAM LPDDR4, cuyo coste se ha multiplicado hasta por siete en el último año debido al auge de la infraestructura de inteligencia artificial.
El impacto no es menor: modelos clave como el Raspberry Pi 5 de 16GB han pasado de costar 120 dólares en su lanzamiento a 305 dólares actuales, mientras que el Raspberry Pi 500+ y otras variantes también han sufrido incrementos significativos.
La IA está tensionando toda la cadena de hardware
Según la compañía, el principal factor detrás de esta escalada es la competencia directa por la capacidad de fabricación de memoria.
Los grandes centros de datos de IA están absorbiendo gran parte de la producción de DRAM, desplazando componentes destinados a electrónica de consumo.
El CEO Eben Upton reconoció el impacto en un comunicado, pero insistió en que se trata de una situación temporal: “Los precios de la memoria no permanecerán en su nivel actual indefinidamente”, señaló, prometiendo revertir las subidas cuando el mercado se estabilice.
Subidas acumuladas y efecto dominó
Este nuevo ajuste no es aislado. Raspberry Pi ya había aplicado:
- Un aumento en diciembre de 2025
- Otra subida en febrero de 2026
- Y ahora una tercera ronda en abril de 2026
En conjunto, esto refleja un cambio estructural en el coste del hardware básico, que ya afecta a múltiples fabricantes de electrónica.
Incluso con las subidas, la empresa ha intentado amortiguar el golpe introduciendo una nueva variante de Raspberry Pi 4 de 3GB a precio reducido y manteniendo estables, algunos modelos de gama baja como el Pi Zero y versiones de menor memoria.
Una señal clara del mercado: la memoria es el nuevo cuello de botella
Más allá de Raspberry Pi, el fenómeno apunta a una tendencia más amplia: la escasez de memoria impulsada por la IA está reconfigurando la industria tecnológica.
La demanda de chips para centros de datos está provocando un efecto dominó que encarece productos en sectores que van desde la educación y el desarrollo, hasta la electrónica de consumo.
