Elegir entre el Vivo X300 y su versión X300 Pro no se trata solo de comparar fichas técnicas. Es una decisión entre dos filosofías de diseño y uso: la precisión elegante del modelo base y el poder absoluto del Pro.

Ambos comparten el ADN premium de la marca, el procesador Dimensity 9500, chasis en cristal templado, resistencia IP68/IP69; pero el modo en que entregan la experiencia marca una diferencia clara de su usuario.
Diseño, pantalla y ergonomía: el lenguaje de la presencia
El Vivo X300 apuesta por la sobriedad. Compacto, ligero y perfectamente equilibrado, transmite una elegancia funcional: entra en cualquier bolsillo y se adapta con naturalidad a la mano.
El X300 Pro, en cambio, impone respeto. Su cuerpo más grande, la superficie de cristal reforzado y el acabado mate le dan una presencia más profesional. Aquí el tamaño no es un lujo: es una declaración de poder.
La diferencia de pantalla no se reduce a centímetros. El Pro incorpora un panel AMOLED LTPO con Dolby Vision, más inmersivo, de negros profundos y brillo adaptativo extremo.
En series, gaming o edición visual, la experiencia se transforma: el contenido deja de verse… para vivirse.
Rendimiento y autonomía: músculo sostenido
Ambos teléfonos montan el nuevo MediaTek Dimensity 9500, fabricado en 3 nm, un chip que rivaliza con los Snapdragon más potentes de 2025.

El X300 Pro sin embargo se siente más preparado para la intensidad: mayor batería, sistema térmico rediseñado y soporte de carga inalámbrica reversible.
Está pensado para largas sesiones de vídeo, directos o multitarea profesional sin que la temperatura ni el rendimiento decaigan.
El X300, más compacto, conserva la agilidad y la eficiencia energética, ofreciendo una autonomía sólida para uso diario, con carga ultrarrápida y una gestión térmica excelente.
Es la opción que combina potencia real con equilibrio cotidiano.
Fotografía: del instante casual al arte visual
La cámara es el corazón de la experiencia Vivo, y aquí es donde el X300 Pro despega. Su sensor principal Sony LYT-828 captura más luz y detalle, mientras que su teleobjetivo periscópico de 200 MP redefine el zoom óptico: macro real, nitidez impecable y profundidad cinematográfica.

Añade vídeo en 8K, Dolby Vision y grabación 10-bit Log y el resultado es una herramienta digna de creadores profesionales.
El X300 estándar tampoco se queda corto. Su sensor de 200 MP entrega resultados sobresalientes en cualquier entorno, con un color natural y excelente gestión de luz..
Es un smartphone hecho para quienes quieren calidad top sin entrar en el terreno del exceso técnico.
Precio y valor: equilibrio o dominio
Entre ambos modelos hay una diferencia aproximada de 150 dólares, pero su valor real no se mide solo en cifras.
El X300 Pro ofrece más que especificaciones: entrega una experiencia completa. Pantalla superior, batería más grande, fotografía de nivel profesional y extras pensados para usuarios que no aceptan límites.
El X300, en cambio, es el “sweet spot” de la gama alta: elegante, potente, más liviano y con la misma fluidez de sistema, ideal para quienes buscan un flagship sin pagar por funciones que usarán solo ocasionalmente.
Conclusión
El Vivo X300 encarna la elegancia racional: diseño limpio, potencia equilibrada y una experiencia fluida para el día a día.
El X300 Pro lleva esa base a su máxima expresión: cámara de estudio, autonomía reforzada y una pantalla que rivaliza con cualquier gama Ultra del mercado.
Ambos modelos consolidan a Vivo como referente del diseño y la fotografía móvil. El X300 es la compra inteligente.
El X300 Pro, la apuesta por el exceso medido: el flagship que convierte cada captura en una obra visual.