OpenAI vive una paradoja cada vez más evidente: sus ingresos crecen a un ritmo explosivo, pero sus gastos lo hacen todavía más rápido.
El resultado no es una caída del negocio, sino una presión financiera creciente que ha puesto el foco en la sostenibilidad real de su modelo.
La compañía está ingresando más dinero que nunca, pero también está gastando cifras históricas en computación, infraestructura y talento; y ese desequilibrio es el centro de la “crisis” que analistas e inversores observan con atención.
OpenAI pierde dinero rápidamente y se proyecta que podría perder 14 mil millones de dólares solamente en 2026. Lo que, sin conseguir otras importantes rondas de financiación a fondo perdido, técnicamente les haría quebrar en 2027..
A razón de esto; OpenAI, ya estaría implementando publicidad a muchos de sus usuarios de Estados Unidos, al menos a modo de pruebas. Llega la Inteligencia Artificial con publicidad: sí, sí, sí.
De Startup a Gigante en Ingresos, a tiempo Récord
En solo dos años, OpenAI ha pasado a jugar en otra liga.
En 2023 generaba alrededor de 2.000 millones de dólares, en 2024 subió a 6.000 millones y en 2025, su ingresos anuales superaron los 20.000 millones de dólares.
Un crecimiento cercano a x10 en apenas 24 meses.
Este salto se apoya en varias fuentes clave:
- Suscripciones a ChatGPT (usuarios individuales y empresas).
- Acceso a modelos a través de API.
- Acuerdos con grandes corporaciones.
- Licencias tecnológicas ligadas a su ecosistema de IA (texto, imagen, voz, código y agentes).
En volumen de facturación, OpenAI ya se comporta como una empresa “big tech”, pero el problema es que no lo hace todavía en rentabilidad.
Gasta dinero Más rápido de lo que lo Gana
La tensión financiera no viene de ingresos débiles, sino de costes descomunales.
Durante la primera mitad de 2025, OpenAI habría generado unos 4.300 millones de dólares, pero también habría registrado pérdidas cercanas a 2.500 millones, con gastos totales que rondaron los 6.700 millones en ese mismo periodo.
Las previsiones no alivian el panorama:
- Pérdidas estimadas de 8.000 millones en 2025.
- Posibles pérdidas de hasta 14.000 millones en 2026, si se mantiene el ritmo actual de inversión.
El grueso del gasto se concentra en tres frentes: infraestructura, computación y talento altamente especializado.
El coste Invisible que lo cambia Todo: la Computación
La IA de frontera es intensiva en capital como pocas industrias modernas. No solo entrenar modelos es caro: hacerlos funcionar a escala es aún más costoso.
Los expertos del sector coinciden en un punto clave: a lo largo de la vida útil de un gran modelo, el coste de inferencia (responder a millones de consultas diarias) puede multiplicar por diez o más el coste de entrenamiento inicial.
A esto se suma:
- el precio de las GPU y aceleradores especializados
- el consumo energético
- la infraestructura de red
- los contratos a largo plazo con proveedores de nube y hardware (como el que ha hecho aumentar el precio de la memoria ram a un precio imposible para el usuario)
OpenAI ha comprometido decenas de miles de millones de dólares en acuerdos que se extienden hasta la próxima década, lo que fija un nivel de gasto muy elevado incluso aunque el crecimiento se desacelere.
¿Cómo intenta OpenAI aliviar la presión financiera?
Para sostener este modelo, la compañía ha activado varias palancas a la vez:
- Rondas de financiación masivas: en 2025 cerró una ampliación de capital de 40.000 millones de dólares, con una valoración cercana a 300.000 millones, respaldada por grandes inversores.
- Alianzas estratégicas para asegurar infraestructura y distribución.
- Nuevas vías de monetización, con la introducción de publicidad en ChatGPT para ciertos usuarios en Estados Unidos.
- Aceleración del negocio empresarial y desarrollo de dispositivos propios previstos para 2026.
El objetivo es claro: ingresar más por usuario y reducir el coste medio por consulta. Y la publicidad será uno de los primeros en entrar en juego, a pesar de que Sam Altman siempre a renegado de la implementación de anuncios..
En la actualidad, y con gran parte de los usuarios absorbidos de todo Internet, tanto directa como indirectamente.. Y luego de transformar la figura de los buscadores en la red.. Es el momento, de robar también el negocio publicitario a quién lo poseía.
¿Existe realmente una “crisis” en OpenAI?
No se trata de una crisis de ingresos, ni de demanda. Es una crisis de equilibrio: el desfase entre un crecimiento espectacular y un nivel de gasto que amenaza con absorber todo ese avance.
El riesgo no es inmediato, pero sí estructural. Si OpenAI, no consigue que sus modelos sean más eficientes en cómputo y más rentables por usuario, las pérdidas de varios miles de millones podrían convertirse en un problema difícil de sostener incluso con grandes inversores detrás.
La apuesta de la compañía es clara: invertir ahora de forma extrema para construir una infraestructura que domine sectores como empresa, ciencia, salud y productividad durante la próxima década.
La gran incógnita es, si ese futuro llegará antes de que el coste del presente pese demasiado.
