Manjaro lleva años siendo una de las distribuciones basadas en Arch más conocidas, sobre todo por acercar el ecosistema Arch a usuarios que quieren algo más accesible. Pero también arrastra desde hace tiempo críticas por su dirección, su gestión interna y la pérdida de confianza de parte de la comunidad.
Ahora el conflicto ha escalado de verdad. Un grupo importante del equipo ha publicado un manifiesto en el foro oficial de Manjaro pidiendo una reestructuración profunda del proyecto y advirtiendo que, si no hay cambios, podrían acabar en una bifurcación (fork) o en la salida de miembros clave.
¿Qué está pasando exactamente en Manjaro?
El documento se llama “Manjaro 2.0 Manifesto” y fue publicado por un miembro del equipo conocido como Aragorn en el foro oficial. El texto plantea cambios organizativos, técnicos y de gestión para “reestructurar” el proyecto, y en el propio hilo se presenta como una base de discusión para ese proceso.
El manifiesto afirma que el proyecto lleva años en declive, con pérdida de confianza y de colaboradores, y acusa a la dirección de repetir errores conocidos sin corregirlos.
Entre los ejemplos que menciona está el problema recurrente con certificados TLS caducados, que según el texto ya tenía incluso soluciones preparadas por voluntarios.
¿Qué reclama el equipo de Manjaro?
La exigencia central es separar el proyecto Manjaro de la empresa Manjaro GmbH & Co. KG y reorganizarlo como una asociación sin ánimo de lucro registrada en Alemania (e.V.). La idea es que esa nueva estructura tenga propiedad compartida entre sus miembros, votaciones transparentes para decisiones importantes y responsabilidades repartidas entre contribuidores con experiencia.
Según el manifiesto, durante un periodo inicial hasta 2029 la asociación sin ánimo de lucro tendría derecho a usar la marca Manjaro, mientras que la empresa también podría seguir usándola siempre que no hubiera conflicto entre ambas partes.
Después de ese periodo, el texto propone que la empresa se muestre dispuesta a transferir la titularidad completa de la marca a la asociación por 1 euro.
¿Qué activos quieren mover al nuevo proyecto?
La propuesta no se queda en lo simbólico. El manifiesto enumera activos concretos que deberían pasar a la futura entidad comunitaria, entre ellos:
- las organizaciones de GitHub de Manjaro
- la instancia autoalojada de GitLab
- repositorios relevantes
- el dominio
manjaro.org - el foro oficial
- infraestructura en la nube relevante
- la CDN
- finanzas comunitarias y donaciones como OpenCollective
Eso le da bastante peso al conflicto, porque no están pidiendo solo “más voz”; sino control real sobre la infraestructura y la gobernanza del proyecto.
¿De verdad hay apoyo detrás de esto?
Sí, y bastante. El hilo oficial indica que el manifiesto fue firmado por 19 miembros del equipo, incluyendo desarrolladores, moderadores, gestores de comunidad y hasta el CTO de la empresa, Roman Gilg.
Eso convierte el movimiento en algo mucho más serio que una protesta aislada.
Además, el propio documento describe una hoja de ruta de presión en varias etapas: esperar respuesta, declararse en huelga y hacer público el conflicto y finalmente, bifurcar el proyecto o abandonar si no hay cambios.
La huelga ya es real
Esto no se quedó en una amenaza abstracta. En el hilo oficial, Aragorn escribió que, al entrar en la Stage 1, administradores, moderadores y asistentes comunitarios se consideraban en huelga.
Explicó que dejarían de aprobar nuevos registros en el foro y también de moderar con normalidad ciertas acciones como flags, cierres o movimiento de hilos.
Más tarde, al no ver una respuesta satisfactoria, anunciaron que saltaban directamente a la Phase 3, moviendo el manifiesto a la sección pública de anuncios y abriendo la discusión de cara a la comunidad.
También dejaron sobre la mesa la posibilidad de poner el foro en modo solo lectura si la situación no mejoraba.
¿Qué dijo Philip Müller?
Philip Müller, líder del proyecto y figura central señalada por el manifiesto, sí respondió públicamente. Dijo que no se oponía a que se fundara una asociación separada, pero dejó claro que no participaría personalmente en ese proceso.
También añadió que cualquier transferencia de activos o infraestructura tendría que hacerse en consulta estrecha con la empresa y en términos que protegieran sus intereses.
Su mensaje incluía además una advertencia: pidió evitar acciones o comentarios que pudieran dañar a la empresa o a su reputación, y mencionó posibles consecuencias legales si eso ocurría.
¿Cómo respondió el bloque que impulsa el manifiesto?
La respuesta del grupo promotor fue bastante directa pero sin romper del todo los puentes. Aragorn defendió que el documento ya contempla que la empresa pueda seguir usando la infraestructura durante un tiempo mientras traslada sus operaciones a otros sistemas.
También remarcó que el objetivo no es “expulsar gente”, sino cambiar el liderazgo y recuperar una estructura más sana y comunitaria.
Roman Gilg, CTO de la empresa y firmante del manifiesto, fue todavía más concreto: preguntó públicamente a Philip si tenía alguna objeción específica a la lista de activos que el texto propone transferir a la futura asociación.
Según el hilo, no hubo una respuesta clara a esa pregunta, y esa falta de contestación fue una de las razones esgrimidas para pasar a una fase más pública del conflicto.
¿Qué puede pasar desde ahora hasta el futuro?
A día de hoy, el escenario más probable parece uno de estos tres:
1. Reestructuración pactada: La empresa acepta negociar una transición ordenada hacia una entidad comunitaria sin ánimo de lucro.
2. Convivencia tensa entre empresa y comunidad: Se crea la asociación, pero sin cesión clara de activos o poder real, lo que podría dejar el problema a medias.
3. Fork o salida de miembros clave: Si no hay avances, el propio manifiesto contempla explícitamente la posibilidad de bifurcar el proyecto o abandonar.
También hay ya un hilo separado de discusión comunitaria creado específicamente para debatir el asunto, lo que muestra que el tema no es una tormenta pequeña dentro del foro, sino una crisis abierta de gobernanza.
¿Qué significa esto para todos los usuarios de Manjaro?
Para quien usa Manjaro a diario, lo importante no es solo el drama interno, sino el impacto práctico:
- puede haber incertidumbre sobre la continuidad del proyecto tal y como existe hoy
- la infraestructura y la gobernanza podrían cambiar bastante
- un fork serio podría dividir comunidad, recursos y mantenimiento
- si se resuelve bien, también podría ser una oportunidad para recuperar confianza y estabilidad
Ahora mismo lo más honesto es decir que la situación sigue abierta. El conflicto existe, es público y tiene apoyo interno real, pero todavía no hay una resolución cerrada.
Conclusión
La crisis de Manjaro ya no parece una simple discusión interna: se ha convertido en una pelea abierta por el control, la estructura legal y el futuro del proyecto.
El “Manjaro 2.0 Manifesto” no viene de usuarios enfadados desde fuera, sino de una parte relevante del propio equipo, incluida gente con responsabilidades técnicas y comunitarias de peso.
Lo más llamativo es que el conflicto ya pasó de la queja a la acción: hay huelga, exigencias formales, presión pública y una amenaza explícita de fork. Ahora toca ver si Manjaro consigue rehacerse como proyecto comunitario o si esta ruptura termina partiéndolo en dos.
