La prohibición de las Redes Sociales a los Menores gana terreno: Australia marca el camino y el Reino Unido evalúa seguirlo

El debate sobre el impacto de las redes sociales en la infancia ha dejado de ser teórico. Australia ha pasado de la discusión a la acción, y su enfoque comienza a influir directamente en la agenda política internacional.

Gobiernos de todo el mundo observan con atención una medida que podría redefinir la relación entre tecnología, regulación y protección de menores.

El Reino Unido abre la Puerta a una Prohibición del estilo Australiano

El Primer Ministro británico, Keir Starmer, declaró esta semana ante el Parlamento que está “abierto” a una prohibición de las redes sociales para menores, dejando claro que “todas las opciones están sobre la mesa” cuando se trata de proteger a los niños de los efectos negativos del entorno digital.

Estas declaraciones no son simbólicas. Se espera que la Cámara de los Lores vote la próxima semana una enmienda que restringiría el acceso a las redes sociales a menores de 16 años en el Reino Unido..

Una medida que replicaría el modelo australiano y podría convertir al país en uno de los primeros grandes mercados europeos en adoptar este tipo de regulación.

Australia como Laboratorio Regulatorio Global

El caso australiano se ha convertido en una referencia internacional.

Su enfoque parte de una premisa clara: la autorregulación de las plataformas no ha sido suficiente para mitigar riesgos como la adicción, la exposición a contenidos dañinos o el impacto en la salud mental de los menores.

Para los defensores de la prohibición, no se trata de censura, sino de establecer límites claros en una etapa crítica del desarrollo infantil, del mismo modo que existen restricciones para el consumo de alcohol, el acceso a ciertos contenidos o la conducción de vehículos.

¿Funcionará realmente la prohibición?

Incluso los impulsores de la medida reconocen que medir su impacto real llevará años. Grant, una de las voces involucradas en el debate australiano, comparó la prohibición con los límites de velocidad en las carreteras:

“La mayoría estaría de acuerdo en que las carreteras se han vuelto más seguras como resultado”, afirmó, aunque se produzcan infracciones.

La analogía es clave. Ninguna norma elimina por completo el incumplimiento, pero sí puede reducir el riesgo sistémico y establecer un nuevo estándar de comportamiento social.

Un cambio de paradigma en la regulación digital

Lo que está en juego va más allá del acceso de los menores a Instagram, TikTok o Snapchat. Esta discusión refleja un cambio de paradigma en la gobernanza digital, donde los Estados comienzan a asumir un rol más activo frente a plataformas globales con enorme capacidad de influencia.

Si el Reino Unido avanza, otros países europeos podrían seguir el mismo camino, acelerando un efecto dominó regulatorio que obligaría a las grandes tecnológicas a replantear sus modelos de verificación de edad, diseño de producto y responsabilidad social.