La misión Artemis II acaba de concluir. El 10 de abril de 2026 a las 20:07 hora del Este de EE.UU., la cápsula Orion “Integrity” amerizó en el Pacífico frente a San Diego, poniendo fin a nueve días, una hora y treinta y dos minutos de vuelo que llevaron a cuatro seres humanos más lejos de la Tierra que nadie en 56 años.
El viaje total, cubrió exactamente 694.481 millas (1.117.843 km).
Pero más que la distancia, lo que hace extraordinaria a esta misión es la variedad de velocidades que experimentó la nave: desde el rugido inicial de 8,8 millones de libras de empuje hasta una frenada de casi cero que desafía la intuición.
En este artículo, se analiza cada fase con los datos precisos publicados por la NASA, la Enciclopedia Británica, y los medios técnicos que siguieron la misión en tiempo real.
1. ¿Por qué las velocidades de Artemis II son complicadas de entender?
Antes de entrar en los datos, hay una trampa conceptual que conviene resolver desde el principio: en el espacio, la velocidad siempre depende del marco de referencia desde el que se mide.
Una nave puede estar moviéndose a 60.863 mph relativa a la Tierra y al mismo tiempo a solo 3.139 mph relativa a la Luna. Ambas cifras son correctas simultáneamente, porque los dos cuerpos se mueven entre sí.
Esto explica por qué diferentes fuentes citaron números aparentemente contradictorios durante la misión.
La NASA publicó “60.863 mph” en el momento del máximo acercamiento lunar, mientras otras fuentes hablaban de “3.139 mph”, ninguna estaba equivocada: una usaba la Tierra como referencia y la otra la Luna.
A lo largo de este artículo se especificará siempre el marco de referencia utilizado, para que cada cifra tenga su contexto completo.
2. Fase 1: Lanzamiento: de cero a órbita en 8 minutos
El cohete SLS (Space Launch System) despegó del complejo 39B del Centro Espacial Kennedy el 1 de abril de 2026 a las 18:35 EDT, con un empuje de 8,8 millones de libras (39,1 MN). Para ponerlo en perspectiva, el Saturn V del Apollo generaba 7,6 millones de libras, de modo que el SLS es el cohete orbital más potente jamás lanzado con éxito.
Los dos impulsores sólidos laterales, cada uno con capacidad para 3,6 millones de libras de empuje, se separaron a los dos minutos de vuelo, cuando la nave estaba a 29 millas de altitud. Los cuatro motores RS-25 del núcleo central —motores reutilizados del Transbordador Espacial, mejorados para esta misión— continuaron durante seis minutos más hasta que también se separaron.
El resultado de esos ocho minutos de ascenso fue la inserción de Orion en una órbita terrestre baja a 17.500 mph (28.160 km/h), o aproximadamente 4,9 millas por segundo. A esa velocidad, la nave completa una vuelta completa a la Tierra cada 90 minutos, el mismo ritmo que la Estación Espacial Internacional.
A los 49 minutos del lanzamiento, la etapa criogénica superior del cohete (Interim Cryogenic Propulsion Stage, ICPS) volvió a encenderse para elevar la órbita de Orion hasta una trayectoria muy excéntrica: su punto más bajo estaba a 1.500 millas de altitud y su punto más alto llegaba a 46.000 millas de la Tierra, aproximadamente una sexta parte del camino hacia la Luna.
3. Fase 2: Órbita terrestre alta: 17.500 mph durante 24 horas
Durante aproximadamente 24 horas, la tripulación permaneció en esa órbita altamente elíptica. En el punto más cercano a la Tierra la velocidad era máxima —en torno a 17.500 mph—, mientras que en el punto más lejano, los 46.000 millas, la velocidad caía considerablemente, siguiendo la ley de conservación del momento angular que Johannes Kepler describió en el siglo XVII.
Este período sirvió para verificar todos los sistemas de la nave con tripulación a bordo por primera vez: soporte vital, propulsión, comunicaciones, navegación. La NASA confirmó “go” para continuar hacia la Luna tras revisar los datos.
4. Fase 3 — La quema translunar: el empujón hacia la Luna
El momento más esperado del segundo día de misión llegó el 2 de abril a las 19:49 EDT. El motor principal del Módulo de Servicio Europeo — el mismo motor que había volado en el Transbordador Espacial Atlantis en misiones anteriores — se encendió durante 5 minutos y 50 segundos, generando hasta 6.700 libras de empuje (30 kN) y consumiendo aproximadamente 1.000 libras de propelente hipergólico.
El resultado fue un cambio de velocidad (delta-v) de 1.274 pies por segundo, equivalente a 867 mph (1.395 km/h). Sumada a la velocidad orbital ya existente, Orion alcanzó los 24.500 mph (39.429 km/h) — once millas por segundo — y quedó libre de la influencia gravitatoria dominante de la Tierra.
Esta velocidad no es arbitraria. La NASA la eligió con precisión quirúrgica por dos razones complementarias. Primera: a 24.500 mph, la gravedad terrestre sigue ejerciendo suficiente influencia sobre la nave para que, si el sistema de propulsión fallara completamente, la gravedad lunar doble a Orion alrededor de su cara oculta y la devuelva automáticamente hacia la Tierra sin gastar un gramo de propelente.
Esta trayectoria se llama “retorno libre” (free-return trajectory) y es la misma que salvó la vida de los astronautas del Apollo 13 en 1970. Segunda: a 25.000 mph o más, Orion habría salido de esa burbuja de seguridad gravitacional y, aunque la Luna la hubiera devuelto hacia la Tierra, habría pasado demasiado rápido y demasiado lejos para volver a entrar en la atmósfera correctamente, la nave habría desaparecido hacia el espacio interplanetario.
El comandante Reid Wiseman describió el momento así desde el espacio: “Sending four humans 250.000 miles away is a Herculean effort, and we are now just realizing the gravity of that.”
5. Fase 4 — El viaje de cuatro días: la paradoja de desacelerarse hacia la Luna
Lo que ocurre durante los cuatro días de viaje hacia la Luna es contraintuitivo para cualquier persona acostumbrada a la física cotidiana. Aunque la nave se dirige hacia la Luna y finalmente llega a ella, durante la mayor parte del viaje está frenando.
La razón es la gravedad terrestre. Después de la quema translunar, Orion asciende por el pozo gravitacional de la Tierra, como una pelota lanzada hacia arriba que pierde velocidad a cada metro.
La velocidad cae desde los 24.500 mph iniciales hasta un mínimo de aproximadamente 3.400-3.500 mph en el punto de equilibrio gravitacional entre la Tierra y la Luna — el momento en que las fuerzas de ambos cuerpos se equilibran, situado a unas 200.000 millas de la Tierra.
El cuarto día de misión (5 de abril) marcó la entrada en la esfera de influencia lunar — el punto en que la gravedad de la Luna supera a la de la Tierra como fuerza dominante sobre la nave, a una distancia de 41.072 millas de la Luna.
La astronauta Christina Koch lo describió en ese momento: “We are now falling to the Moon rather than rising away from Earth.” A partir de ese punto, la Luna tira de Orion hacia abajo como si fuera un péndulo, y la nave vuelve a acelerar.
En el día 4, cuando la nave estaba a 169.000 millas de la Tierra, se encontraba a 110.700 millas de la Luna y su velocidad era de aproximadamente 3.500 mph en el mínimo del trayecto, acelerando ya bajo la influencia lunar.
6. Fase 5: El sobrevuelo lunar: la velocidad más desconcertante
El 6 de abril fue el día más dramático de la misión. A las 19:02 EDT, Orion alcanzó su punto de máximo acercamiento a la Luna (pericynthion en la terminología técnica), pasando a 4.067 millas (6.545 km) sobre la superficie lunar, a las 19:00 EDT. Dos minutos después alcanzó la distancia máxima de la Tierra: 252.756 millas (406.771 km).
En ese instante, la NASA publicó los dos números de velocidad que confundieron a muchos medios:
La velocidad relativa a la Tierra era de 60.863 mph (97.952 km/h). Este número es real y tiene sentido físico: Orion se alejaba de la Tierra muy rápido porque la Luna también se mueve alrededor de la Tierra a aproximadamente 2.300 mph, y Orion aprovecha esa velocidad orbital lunar sumada a la suya propia.
La velocidad relativa a la Luna era de solo 3.139 mph (5.052 km/h). Esta es la velocidad que habría percibido un observador parado en la superficie lunar mirando pasar a Orion. Es mucho menor porque la nave y la Luna están en el mismo vecindario gravitacional en ese momento.
La velocidad relativa a la Luna es el dato más relevante para evaluar la proximidad del sobrevuelo. A 3.139 mph y 4.067 millas de altitud, Orion tomó fotografías de alta resolución de 30 objetivos geológicos en la cara oculta — incluyendo la cuenca Orientale, un cráter de impacto de 3.800 millones de años y 965 km de diámetro, y la cuenca Hertzsprung, en regiones que ningún ser humano había visto directamente con sus propios ojos.
Durante 40 minutos, entre las 18:44 y las 19:25 EDT, la nave pasó por detrás de la Luna y perdió todo contacto con la Tierra. Durante ese período de silencio, la tripulación observó un “Earthset” — la Tierra desapareciendo por el horizonte lunar — y poco después un “Earthrise” al emerger por el lado contrario.
7. Fase 6: Regreso a la Tierra: acelerando de vuelta a casa
El 7 de abril, a la 1:25 p.m. EDT, Orion salió de la esfera de influencia lunar a una distancia de 41.072 millas de la Luna, y comenzó el viaje de regreso de cuatro días. El mismo principio gravitacional que la frenó durante el viaje de ida ahora la acelera durante el regreso: la Tierra tira de Orion hacia abajo con más fuerza a medida que se acerca, como esa misma pelota que cae de vuelta al suelo después de haber subido.
Tres quemas de corrección de trayectoria (Outbound Trajectory Correction burns) refinaron la ruta durante el regreso. La primera, el 7 de abril a las 20:03 EDT, duró 15 segundos y cambió la velocidad en 1,6 pies por segundo — una corrección de precisión quirúrgica equivalente a girar el volante de un coche milímetros para evitar salirse de la autopista a 500 km/h.
8. Fase 7: Reentrada: 24.661 mph y la cápsula que arde por fuera
La reentrada del 10 de abril fue el momento más técnicamente delicado de toda la misión. A las 19:53 EDT, Orion alcanzó la “interfaz de entrada” — el punto en que la densidad atmosférica comienza a ser significativa, a unos 400.000 pies (122 km) de altitud.
La velocidad en ese momento, confirmada por el equipo de dinámica de vuelo de la NASA, fue de 24.661 mph (39.688 km/h), equivalente a 36.170 pies por segundo. Esto es aproximadamente 32 veces la velocidad del sonido (Mach 32), y es el pico de velocidad de toda la misión desde el punto de vista terrestre.
Para entender qué significa esa velocidad en términos prácticos: a 24.661 mph, Orion podría volar de Madrid a Nueva York en aproximadamente 17 minutos. O de la Tierra a la Luna en unas ocho horas si pudiera mantener esa velocidad constante, lo que en el vacío del espacio habría sido teóricamente posible.
La razón por la que la reentrada genera temperaturas de hasta 2.760°C en el escudo térmico no es la fricción directa con las moléculas de aire, como se suele explicar erróneamente. El mecanismo real es la compresión adiabática: al chocar con la atmósfera, el aire delante de la cápsula no tiene tiempo de apartarse y es comprimido tan violentamente que su temperatura sube hasta convertirse en plasma. La cápsula no roza el aire — lo comprime hasta incendiarlo.
El escudo de Avcoat, la resina ablativa heredada del Apollo, absorbió ese calor carbonizándose de forma controlada y desprendiéndose, llevándose consigo la energía térmica. Dos buzos se lanzaron al agua inmediatamente después del amerizaje para fotografiar el escudo — los primeros datos sobre su comportamiento real en esta misión con tripulación, datos críticos para Artemis III y IV.
Una nota histórica: el vuelo de Apollo 10 en mayo de 1969 ostentaba el récord de velocidad de reentrada humana con 24.791 mph (39.896 km/h).
La NASA había estimado inicialmente que Artemis II superaría ese récord, pero los cálculos finales del director de vuelo Rick Henfling, anunciados el 8 de abril, determinaron que Orion tocaría la atmósfera a 23.840 mph según la estimación inicial (34.965 pies por segundo), aunque el dato final publicado por Live Science y PBS fue de 24.661 mph (36.170 pies por segundo). En cualquier caso, la misión quedó aproximadamente 130 mph por debajo del récord histórico de Apollo 10.
El período de la reentrada produjo además una interrupción de comunicaciones de 6 minutos, entre las 19:53 y aproximadamente las 19:59 EDT, mientras el plasma de alta temperatura rodeaba la cápsula y bloqueaba físicamente las señales de radio.
9. Fase 8: El amerizaje: de 24.000 mph a 20 mph en 14 minutos
El sistema de paracaídas CPAS (Capsule Parachute Assembly System) ejecutó una coreografía perfectamente sincronizada:
A 22.000 pies de altitud (6.705 m), los dos paracaídas de freno (drogue chutes) de 23 pies de diámetro se desplegaron, estabilizando la cápsula y reduciéndola a aproximadamente 307 mph (494 km/h).
A 6.000 pies (1.828 m), se soltaron los drogue y se abrieron los tres paracaídas principales de 116 pies (35 m) de diámetro cada uno, fabricados en Nomex. Estos tres paracaídas, que pesan 300 libras cada uno, redujeron la velocidad de Orion hasta 17-20 mph (27-32 km/h).
A las 20:07:27 EDT del 10 de abril de 2026, Orion tocó el agua del Pacífico frente a San Diego, completando una misión de 9 días, 1 hora, 32 minutos y 15 segundos.
La velocidad de amerizaje en el agua fue de aproximadamente 20 mph — el equivalente a un sprint humano rápido. El astronauta Victor Glover describió el impacto antes de la misión: “When we touch down, the heat shield and the parachutes are going to get us nice and slow so that we touch down at a 20 mph splashdown in the Pacific.”
10. Tabla resumen de velocidades por fase
| Fase | Velocidad | En km/h | Referencia | Fecha / Hora (EDT) |
|---|---|---|---|---|
| Lanzamiento (empuje máx.) | 8,8 M lbf empuje | — | Tierra | 1 abr · 18:35 |
| Inserción en LEO | ~17.500 mph | ~28.160 km/h | Tierra | 1 abr · ~18:43 |
| Órbita elíptica alta (apogeo) | ~3.500 mph | ~5.630 km/h | Tierra | 1-2 abr |
| TLI — pico post-quema | ~24.500 mph | ~39.429 km/h | Tierra | 2 abr · 19:49-19:55 |
| Incremento por TLI | +867 mph | +1.395 km/h | Tierra | 2 abr · 5 min 50 s |
| Crucero mínimo (equilibrio grav.) | ~3.400 mph | ~5.470 km/h | Tierra | ~4 abr |
| Máximo acercamiento lunar — vel. respecto Tierra | 60.863 mph | 97.952 km/h | Tierra | 6 abr · 19:02 |
| Máximo acercamiento lunar — vel. respecto Luna | 3.139 mph | 5.052 km/h | Luna | 6 abr · 19:02 |
| Regreso (corrección burn 1) | Δv = 1,6 ft/s | Δv = 0,5 m/s | — | 7 abr · 20:03 |
| Entrada en atmósfera (pico velocidad) | 24.661 mph | 39.688 km/h | Tierra | 10 abr · 19:53 |
| Post-plasma (emergencia blackout) | ~9.000 mph | ~14.480 km/h | Tierra | 10 abr · ~19:59 |
| Drogue parachutes desplegados | ~307 mph | ~494 km/h | Tierra | 10 abr · 20:03 |
| Paracaídas principales desplegados | ~136 mph | ~219 km/h | Tierra | 10 abr · 20:04 |
| Amerizaje | ~20 mph | ~32 km/h | Tierra | 10 abr · 20:07:27 |
11. Comparativa histórica: Artemis II vs. Apollo
La misión Artemis II no batió el récord de velocidad máxima de reentrada humana, que sigue en manos del Apollo 10 (24.791 mph, mayo de 1969). Sin embargo, sí batió el récord de distancia máxima desde la Tierra con tripulación humana: 252.756 millas frente a las 248.655 del Apollo 13.
Es importante entender por qué Artemis II no superó el pico de velocidad del Apollo 10. Apollo 10 fue una misión de prueba completa que sí colocó la nave en órbita lunar antes de regresar, acumulando más energía gravitacional que Artemis II, que únicamente hizo un sobrevuelo. La diferencia de 130 mph en la velocidad de reentrada refleja esa diferencia en el perfil de la trayectoria, no una limitación tecnológica.
En términos de velocidad de crucero translunar, Artemis II (24.500 mph post-TLI) fue esencialmente idéntica a las misiones Apollo: la física orbital no ha cambiado en 54 años, y la distancia Tierra-Luna tampoco. Lo que sí cambió fue la precisión de los cálculos, la capacidad de corrección en tiempo real, y la certeza de que el sistema funcionaría — algo que en 1969 era genuinamente desconocido.
12. Lo que los números no cuentan
Los datos de velocidad cuentan la historia técnica de Artemis II con una precisión que habría sido imposible de publicar en tiempo real durante el Apollo. En 1969, los datos de telemetría eran pocos y se publicaban con retraso. En 2026, la NASA publicaba actualizaciones de velocidad en vivo en su blog de misión, Britannica actualizó su artículo con datos confirmados en horas, y reporteros de todo el mundo seguían el tracker en tiempo real desde sus teléfonos.
Pero los números no capturan la escena que ocurrió cuando la nave emergió por detrás de la Luna y la tripulación vio la Tierra salir por el horizonte lunar en lo que las bitácoras de la misión llamaron “Earthrise”. No capturan que el comandante Reid Wiseman rompió a llorar cuando la tripulación propuso nombrar un cráter de la cara oculta de la Luna “Carroll”, en honor a su esposa fallecida de cáncer en 2020. No capturan que los cuatro astronautas se abrazaron en silencio durante el apagón de comunicaciones de 40 minutos, comiendo galletas de crema de arce que el astronauta canadiense Jeremy Hansen había traído específicamente para ese momento.
Lo que sí nos dicen los números, irrefutablemente, es que el 6 de abril de 2026, cuatro seres humanos estaban a 406.771 kilómetros de su planeta natal, viajando a 60.863 mph relativas a él, y que llegaron a casa sanos a las 20:07 del 10 de abril.
Los números confirman que funcionó. La historia los recuerda.
Artículo publicado el 11 de abril de 2026. Todas las cifras de velocidad proceden de fuentes primarias de NASA o de medios de referencia con acceso a telemetría oficial.
