Un nuevo estudio sobre conducción ha revelado que el consumo de cannabis en forma de comestibles con THC puede afectar gravemente la capacidad para conducir durante varias horas, aumentando de forma notable el riesgo de accidentes, incluso mucho tiempo después de su consumo.
La investigación, finalizada en 2025 y aún no publicada, analizó el impacto de una dosis de 10 miligramos de THC en el rendimiento al volante.
Para ello, los participantes fueron evaluados en un simulador de conducción antes del consumo y posteriormente a las 1,5; 2,5; 4 y 6 horas.
Efectos más rápidos y duraderos de lo esperado
Aunque suele asumirse que los comestibles tardan más en hacer efecto que el cannabis fumado o inhalado, los investigadores observaron signos de deterioro casi inmediatos.
“Los comestibles suelen tardar más en hacer efecto en comparación con el cannabis fumado o inhalado, por lo que nos sorprendió ver efectos relativamente rápidos”, explicó el Dr. Alexander Crizzle, director del Driving Research and Simulation Laboratory (DRSL) y profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Saskatchewan.
Según Crizzle, el deterioro de la conducción seguía siendo muy significativo a las 2,5 y 4 horas, y aunque comenzaba a reducirse a las 6 horas, los efectos del cannabis seguían presentes.
Reacciones más lentas, peor control del carril y más choques
El simulador midió variables clave como tiempo de reacción, mantenimiento del carril, control de la velocidad y número de accidentes. Tras consumir los comestibles, los participantes mostraron dificultades claras para:
- Reaccionar rápidamente ante peatones
- Responder a vehículos que se les cruzaban de forma inesperada
- Mantener una trayectoria estable dentro del carril
“También observamos que la capacidad para mantenerse en el carril estaba afectada y, al juntar todos estos factores, no fue sorprendente ver un alto número de accidentes”, señaló Crizzle. “Los movimientos son más lentos y la toma de decisiones también lo es”.
Incluso cuatro horas después del consumo, más del 50 % de los conductores seguían sufriendo accidentes dentro del simulador.
El impacto no depende de la edad ni del género
El estudio no encontró diferencias significativas en el rendimiento según la edad o el género, lo que indica que los efectos negativos de los comestibles con THC sobre la conducción afectan de forma similar a distintos perfiles de personas.
Para garantizar la seguridad, al finalizar cada sesión se proporcionó a los participantes el coste de un viaje en taxi para regresar a casa.
Implicaciones para la seguridad vial y la legislación
En la provincia de Saskatchewan existe actualmente una política de tolerancia cero frente a drogas y conducción. Para Crizzle, los resultados del estudio respaldan mantener este enfoque.
“Después del alcohol, el cannabis es una de las sustancias que se detecta con más frecuencia en los accidentes mortales”, explicó. “Esta investigación es especialmente importante dado que todavía existe poca evidencia científica sobre este tema”.
El estudio fue financiado por la Canadian Automobile Association (CAA), Mitacs y Transport Canada, y subraya la necesidad de educar mejor a la población sobre los riesgos reales de conducir tras consumir cannabis, incluso con fines recreativos.
Investigación con supervisión ética
La investigación fue revisada y aprobada por el Comité de Ética en Investigación Biomédica de la Universidad de Saskatchewan y se ajustó a la Declaración de Política de los Tres Consejos (TCPS 2), que garantiza la seguridad de los participantes, el consentimiento informado y el cumplimiento de las normas éticas nacionales.
“Comprender cómo afecta el cannabis a la conducción es fundamental”, concluyó Crizzle. “Este estudio ayuda a concienciar al público sobre los riesgos reales, especialmente entre los consumidores recreativos que pueden subestimar cuánto duran los efectos”.