La mayor organización médica de Estados Unidos aprueba una resolución que pide reconocer formalmente la miopía como enfermedad, con cobertura de seguros para tratamientos que frenan su progresión en niños. La medida se alinea con el esfuerzo global liderado por la Academia Americana de Oftalmología desde 2021.
La American Medical Association (AMA) ha dado un paso significativo al aprobar una resolución que respalda la clasificación formal de la miopía como enfermedad, incluida su reconocimiento por parte de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS).
El objetivo es asegurar que niños y adolescentes tengan acceso a tratamientos adecuados y cobertura de seguro. La resolución también aboga por una mayor educación en salud pública y mejores programas de detección en la infancia.
Esta nueva dirección política refleja un esfuerzo global que la Academia Americana de Oftalmología puso en marcha en 2021, cuando publicó un libro blanco titulado Reducir la carga global de la miopía retrasando su inicio y reduciendo su progresión en niños. Fue el primer intento de coordinar una iniciativa de salud global para difundir educación y fomentar la colaboración en tratamientos.
Las cifras detrás de la urgencia
Los datos son contundentes. En Estados Unidos, el número de personas miopes casi se ha duplicado en los últimos 50 años, alcanzando aproximadamente el 41,6% de la población, según el National Eye Institute.
La Organización Mundial de la Salud predice que si la tendencia continúa, la mitad de la población mundial será miope en 2050, y hasta una quinta parte correrá un riesgo elevado de ceguera debido a complicaciones de la miopía alta.
La miopía alta no es solo una cuestión de gafas más gruesas. Conlleva un riesgo significativamente mayor de desprendimiento de retina, glaucoma, cataratas y maculopatía miópica, complicaciones que pueden causar pérdida permanente de visión.
Tratamientos que pueden frenar la progresión
Un conjunto de investigaciones revisadas por pares señala varias estrategias que pueden ralentizar el avance de la miopía en niños y adolescentes. El objetivo es retrasar su inicio y frenar su progresión para evitar las consecuencias más devastadoras. Entre los tratamientos destacan:
- Gafas Essilor Stellest: aprobadas por la FDA, pueden frenar el desarrollo de la miopía en niños de 6 a 12 años.
- Lentes de contacto blandas multifocales: aprobadas por la FDA para niños de 8 a 12 años. Se usan durante el día y se desechan por la noche. Su uso constante durante varios años puede ralentizar la miopía.
- Ortokeratología (Orto-K): lentes de contacto rígidas que se usan por la noche en niños a partir de 6 años. Solo mejoran la visión temporalmente; al dejar de usarlas, la córnea recupera su forma y la miopía regresa. Aun así, pueden ofrecer cierta reducción permanente en la progresión. Es importante señalar que el uso nocturno de cualquier lente de contacto conlleva un mayor riesgo de infección que el uso diurno.
- Gotas de atropina en dosis baja: para niños de 5 a 18 años. Se administran cada noche durante dos o tres años. La evidencia respalda su uso en niños de Asia Oriental, mientras que su eficacia en niños de regiones occidentales es menos cierta y requiere más estudios.
- Cambios de comportamiento: pasar más tiempo al aire libre. Los estudios muestran que al menos dos horas diarias de exposición al exterior pueden ayudar a frenar la miopía.
El problema del acceso
A pesar de la evidencia, casi ninguno de estos tratamientos llega a las familias que los necesitan. La concienciación sobre la miopía progresiva como problema de salud urgente sigue siendo limitada entre padres, profesores y responsables políticos.
Y cuando las familias se enteran de las nuevas intervenciones, muchas descubren que el seguro no las cubre, porque la miopía no se trata de forma consistente como una enfermedad que requiere tratamiento.
“Soy oftalmóloga pediátrica y madre de tres hijos”, afirma la doctora Rupa Wong, portavoz de la Academia Americana de Oftalmología. “Creo que todos los niños con miopía progresiva deberían tener el mismo acceso a estos tratamientos que mis hijos.
Pero a la mayoría de los padres ni siquiera se les dice que existen. Esperamos que una mayor atención a este tema ayude a cambiar la conversación nacional sobre la salud ocular infantil. La salud ocular de los niños es un problema de salud pública, no una cuestión de crianza”.
La Academia también trabaja para ampliar el acceso a exámenes de la vista e intervención temprana mediante su apoyo a la ley H.R. 2527, la Early Detection of Vision Impairments for Children Act. Sería el primer programa nacional dirigido a la salud visual y ocular infantil.
La Academia celebra estos pasos importantes para convertir una epidemia lenta en una prioridad nacional antes de que otra generación de niños crezca viendo el mundo con menos claridad de la que debería.
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