La preparación de tu sistema Windows para poder ejecutar máquinas virtuales es un proceso esencial para garantizar un rendimiento óptimo y un funcionamiento sin problemas.
Aquí tienes una descripción general de las cosas que debe hacer para ello.
¿Cómo Habilitar la Virtualización en una PC Windows?
La virtualización puede estar desactivada en tu sistema, lo que puede causar problemas al ejecutar máquinas virtuales. Sigue los siguientes pasos para habilitar la virtualización en tu PC con Windows:
- Accede a la configuración del firmware UEFI o el menú BIOS presionando las teclas “Supr”, “F1”, “F2”, “F10” o “F12” (dependiendo de su fabricante de placa base) mientras reinicias el sistema.
- Navega a las opciones “Avanzadas” y busca la configuración de “Configuración de CPU”.
- Habilita la “Tecnología de Virtualización Intel” o el “Modo SVM” para los procesadores AMD.
¿Qué Programas de Virtualización Usar?
Si quieres poder crear y administrar máquinas virtuales en Windows, necesitas una aplicación de virtualización.
En el caso de Windows, existe dos opciones principales:
Hyper-V
Si tienes una edición Windows Pro/Education/Enterprise, puedes habilitar Hyper-V desde el Panel de Control o usando PowerShell. Hyper-V no está disponible en Windows 10/11 Home Edition.
Aplicaciones de Virtualización de Terceros
Para la mayoría de los usuarios, se recomiendan las aplicaciones de virtualización de terceros como VirtualBox o VMware Workstation.
Estas aplicaciones son más fáciles de usar y ofrecen una amplia gama de funciones.
Verificación de Recursos y Requisitos del Sistema
Antes de crear máquinas virtuales, asegúrate de que tu sistema cumple con ciertos requisitos de recursos:
- Debes tener al menos 4 GB de RAM (se recomienda 8 GB o más).
- Un procesador de 64 bits con al menos dos núcleos.
- Espacio en disco suficiente para alojar las máquinas virtuales y sus archivos.
Es importante recordar que las máquinas virtuales consumen recursos del sistema, incluso si están aisladas. Cuanta más RAM y núcleos de CPU tengas, mejor será el rendimiento.
Además, el espacio en disco se asigna dinámicamente a medida que se acumulan archivos en las máquinas virtuales. Excepto que elijas la opción de errónea a la hora de crear los discos virtuales (que entonces ocuparan todo ese espacio aunque se encuentre vacío).
Siguiendo estos pasos, tu sistema Windows estará listo para ejecutar y gestionar máquinas virtuales y ya deberías poder instalar Linux u otros sistemas operativos en tus máquinas virtuales en Windows.
