La reciente decisión de Valve de poner fin al soporte para Windows 7 y 8 ha enviado ondas de choque a través de la comunidad de jugadores. En este artículo, profundizaremos en los detalles de este anuncio, explorando las implicaciones para los usuarios de Steam que aún se aferran a estos sistemas operativos más antiguos.
Insights de la Encuesta de Hardware de Steam
La Encuesta de Hardware oficial de Steam para diciembre de 2023 reveló una estadística impactante: el 98.95% de los usuarios de Windows ya han migrado a Windows 10 o 11. Sin embargo, una pequeña fracción, constituyendo solo el 0.93% de los usuarios aún permanece en Windows 7, 8 o 8.1.
Esta minoría ahora enfrenta una decisión crucial a medida que Valve discontinúa el soporte para sus sistemas operativos.
Postura Oficial de Valve
La notificación oficial de Valve en su página de soporte entrega un mensaje claro. El Soporte de Steam ya no brindará asistencia técnica para usuarios en sistemas operativos desactualizados y la funcionalidad continua ya no está garantizada.
Aunque Steam puede seguir funcionando en estas versiones más antiguas durante algún tiempo, Valve menciona explícitamente problemas de compatibilidad debido a la dependencia de componentes de Google Chrome que también ha dejado de dar soporte a Windows 7 y 8.
Siguiendo los Pasos de Microsoft
La decisión de Valve sigue los pasos de movimientos anteriores de Microsoft, con el gigante tecnológico poniendo fin al soporte completo para Windows 7 en 2020 y la última actualización para Windows 8.1 lanzada hace un año. La comunidad de jugadores, conocida por su entusiasmo por el software de vanguardia, ahora enfrenta el desafío de adoptar sistemas operativos más nuevos para garantizar la compatibilidad con los últimos avances.
Preocupaciones Potenciales
Los jugadores de PC, a menudo ansiosos por el software más reciente, a veces dudan en actualizar sus sistemas operativos, temiendo posibles degradaciones de rendimiento inesperadas. La decisión de Valve, alineándose con las tendencias de la industria, podría servir como el catalizador necesario para impulsar a los usuarios a adoptar los sistemas operativos más recientes y eficientes disponibles.