Escrito como un thriller negro californiano al estilo de William Gibson, The Watchman da vida a la ola de crímenes más salvaje y audaz de la historia del ciberespacio.
Atrapado en su adolescencia por hackear las redes telefónicas de Pac Bell, Kevin Poulsen encontraría su castigo en un trabajo con una contratista de defensa de Silicon Valley.
De día parecía haberse reformado, trabajando arduamente en sistemas para la guerra asistida por computadora. Pero de noche, robaba centrales telefónicas, adoptando la personalidad y los alias de sus antihéroes favoritos de los cómics: los Watchmen.
Cuando las autoridades encontraron una taquilla repleta de equipos de telecomunicaciones robados, Poulsen se convirtió en un fugitivo del FBI, viviendo la vida de un ciberpunk en un Hollywood subterráneo y neón.
Pronto apareció en las portadas del New York Times y se convirtió en el primer hacker acusado de espionaje. Littman nos lleva más allá de los titulares y al mundo de Poulsen y su galería de ciberladrones.
Basándose en cientos de horas de entrevistas con Poulsen, sus cómplices y las autoridades, teje una emocionante historia de persecución en la frontera electrónica. La red telefónica nacional era el terreno de juego de Poulsen.
En los lucrativos sorteos de radio de Los Ángeles, Poulsen hizo su magia, ganando Porsches y decenas de miles de dólares. Encendía en secreto los números de anuncios de acompañantes desactualizados de las Páginas Amarillas y se llevaba su parte de las ganancias.
Podía intervenir o acechar electrónicamente a quien quisiera, desde su amor de la infancia hasta estrellas de cine. El FBI parecía no tener rival para Poulsen.
Pero mientras Misterios Sin Resolver preparaba una transmisión sobre los crímenes del hacker, el departamento de antivicio del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) lo siguió por casualidad y comenzó una operación encubierta en Sunset Strip..
Contexto y Origen
La historia de Kevin Poulsen se sitúa en un momento clave de la historia tecnológica, cuando la telefonía y los sistemas informáticos comenzaban a entrelazarse y a formar la columna vertebral de la infraestructura moderna.
En este entorno, surgieron los “phone phreakers”, jóvenes brillantes y obsesionados por descifrar los secretos de las redes telefónicas, quienes evolucionarían en los primeros hackers informáticos.
Su aprendizaje fue autodidacta y experimental: desde el “dumpster diving” (rebuscar en la basura de las compañías para encontrar manuales y contraseñas) hasta el uso de la ingeniería social y el “phreaking” para manipular líneas telefónicas.
Ascenso en el Mundo del Hacking
Poulsen pronto demostró ser más que un simple entusiasta. Su dominio técnico lo llevó a conocer los sistemas de Pacific Bell mejor que muchos de sus propios empleados.
Logró acceder a manuales de COSMOS, el sistema central de la compañía, lo que le permitió crear líneas telefónicas, intervenir llamadas y operar desde ubicaciones imposibles de rastrear.
Durante su ascenso, Poulsen se asoció con otros hackers notables como Ron Austin y Eric Heinz (también conocido como Justin Peterson), formando alianzas que mezclaban camaradería, competencia y traición.
Estas relaciones fueron fundamentales tanto para sus éxitos como para su caída, ya que la comunidad hacker de la época era pequeña, pero intensamente vigilada por las autoridades.
Lo que comenzó como un juego intelectual pronto se tornó en actividades delictivas: robos de información, acceso a bases de datos gubernamentales, manipulación de concursos radiales (incluyendo el legendario hackeo para ganar dos Porsches en una emisora de Los Ángeles) y colaboración con redes de detectives privados y círculos criminales para obtener beneficios económicos.
El Estilo de Vida y la Psicología del Hacker
Identidad y mitología personal
Poulsen adoptó el alias “The Watchman” inspirado en la oscura serie de cómics “Watchmen” identificándose con personajes como Rorschach, un vigilante atormentado por su propio código moral.
Esta construcción de una identidad paralela refleja tanto la alienación como la búsqueda de sentido en un mundo que percibía como corrupto y opresivo.
Ética hacker y arrogancia
Como muchos de su generación, Poulsen se veía a sí mismo como un “Robin Hood” digital: un genio rebelde enfrentado a las grandes corporaciones y al gobierno, que acaparaban información y tecnología.
Aunque su sentido de superioridad y su desprecio por los límites legales lo llevaron a sobrepasar la línea entre el reto intelectual y el delito.
Análisis Literario y Valoración
Jonathan Littman construye la biografía de Poulsen con un enfoque de “noir californiano”, combinando el ritmo de un thriller con la profundidad de un estudio psicológico.
El autor se apoya en entrevistas con Poulsen, sus colaboradores y los agentes encargados de su captura, logrando un retrato equilibrado y detallado.
Reflexión sobre la privacidad y la seguridad
El libro no solo narra la historia de un hacker, sino que plantea preguntas sobre la vulnerabilidad de los sistemas modernos, la ética de la vigilancia estatal y los límites de la privacidad en la era digital.
Poulsen, con su capacidad para acceder a cualquier sistema, se convierte en un símbolo de los peligros y las posibilidades del ciberespacio[2].
Recepción crítica
La obra ha sido bien recibida por su rigor y su capacidad para captar la tensión y el drama de la vida hacker.
Es recomendada tanto para quienes buscan una historia emocionante como para quienes desean comprender la evolución del crimen informático y la cultura hacker.
Conclusión
“The Watchman: The Twisted Life and Crimes of Serial Hacker Kevin Poulsen” es mucho más que la biografía de un criminal informático: es una exploración sobre el poder del conocimiento, la tentación del desafío y las consecuencias de cruzar la delgada línea entre la genialidad y la ilegalidad.
Un libro imprescindible para entender la historia del hacking y sus implicaciones en el mundo contemporáneo.