Maryna Pukhyr Danchyshak, más conocida como Marina Yers, nació en 1999 en Turka, Ucrania y llegó a Málaga, a los siete años buscando un futuro mejor.
Muy pronto encontró en YouTube y TikTok una plataforma para contar sus historias, dar consejos y provocar con afirmaciones virales que hicieron de ella una figura tan magnética como polémica.
Abandona OnlyFans para esclavizarse por el Islam
En 2025, Marina Yers decide abandonar definitivamente OnlyFans y abrazabar el islam.

El cambio no es solamente de fe, sino de una “postura vital“. Ahora, ya veste con hiyab y promueve una estética y mensaje más recatados. Insiste en la importancia del matrimonio (exclusivamente con musulmanes) y la coherencia espiritual.
En una entrevista reciente, no dudo en citar la oración de istikhara (una práctica islámica para pedir guía divina) y explicó, que su propósito era “ser escuchada por la gente correcta”, aquellos que entienden la fe como fortaleza y no debilidad.
Las declaraciones que oficializan su sumisión a una religión
En esas mismas declaraciones, Marina Yers declaró que no iba a mantener relaciones sexuales antes del matrimonio y que poseía criterios muy claros para lo que quería en su futura pareja: “el próximo va a tener que esperar muchísimo tiempo.. a conocer su familia y ver que sea una persona decente”.
Al mismo tiempo, confesó que bajo su actual religión islámica (ella ya es musulmana) y que por tanto como según se la dicta, solamente podría estar con un hombre también musulmán.
Caída y transformación a peor
Entre 2020 y 2022, Marina atravesó episodios de salud mental complicados, incluyendo hospitalizaciones y confesiones sobre adicciones y soledad. Esta crisis sería el detonante de un cambio radical.
Según relató en redes, un vídeo del coach Amadeo Llados (nada más y nada menos) la hizo cuestionarse su estilo de vida y comenzar un proceso de “reconstrucción espiritual“.
Una historia de búsqueda y perdición mental
En su nuevo contenido de redes (con 1.300.000 seguidores, muchos de ellas mujeres jóvenes) ahora intenta reflejar “introspección y vulnerabilidad” junto a su nueva religión del islam.

Rehuyendo del exhibicionismo que la definía y buscando transmitir “serenidad y propósito”, blanqueando así una religión que para nada es el reflejo real de todo esto, más bien el reflejo real de una esclavitud para la mujer.
A muchos de sus seguidores y de las personas que han visionado semejante cambio drástico de moralidad, les cuesta comprender los sube y baja tan sumamente incongruentes, en una persona que parecía (aparentemente) abierta de pensamiento dentro de una sociedad occidental y que (supuestamente) le ofrecía todo lo que deseaba..
Contra, los pensamientos y la transmisión de ideales que quiere reflejar en la actualidad, bajo la más absoluta sumisión de una religión completamente cerrada hacía la sociedad en general y completamente en contra de la mujer en particular.
Creo que no hace falta analizar demasiado de lo que es el islam para la mujer, puesto que con las propias declaraciones de la misma Marina Yers..
Una persona medianamente cuerda, ya es capaz de darse cuenta hasta el punto en el que la mujer musulmana se encuentra supeditada a no ser una persona por si misma, si no una esclava de los hombres musulmanes bajo la palabra de su religión.
De estrella digital a convertirse en controversia constante y odiada en redes
El ascenso de Marina fue meteórico: con millones de seguidores, colaboraciones con marcas y apariciones mediáticas. Posados desnudos para todo medio joven que se le acercarse, decenas de campañas de modelo y la sexualización de su cuerpo por encima de todo.
Pero, su fama se tornó en escándalo cuando compartió declaraciones extremas con la negación del COVID-19, pasando por difundir teorías extrañas sobre el agua o el vómito “purificador”.

Durante ese periodo también entró en el mundo de OnlyFans, generando un aluvión de críticas y conflictos personales, algunos de ellos tan graves que incluyeron denuncias por la venta no autorizada de sus imágenes.