Apple ha apostado de forma casi exclusiva por el reconocimiento facial Face ID como sistema biométrico principal en sus iPhone de gama alta.
Desde la llegada del iPhone X, el desbloqueo mediante huella dactilar desapareció por completo de los modelos premium, marcando una transición clara hacia la autenticación facial.
Sin embargo, nuevos informes procedentes de la cadena de suministro apuntan a un cambio inesperado en esta estrategia.
El futuro iPhone Ultra plegable podría recuperar el reconocimiento de huellas dactilares, lo que supondría el regreso de Touch ID a la gama más alta de la compañía después de casi una década de ausencia.
Un cambio motivado por el diseño de los dispositivos plegables
La decisión no estaría relacionada con el rendimiento de Face ID ni con problemas de seguridad, sino con una cuestión mucho más práctica: el espacio interno.
Según las filtraciones, el nuevo iPhone Ultra plegable tendría un diseño extremadamente delgado, con apenas 4,5 milímetros en uno de sus extremos. Este formato, combinado con una estructura plegable de doble pantalla, complicaría seriamente la integración del sistema completo de Face ID.
El sistema de reconocimiento facial de Apple requiere varios componentes distribuidos en el frontal del dispositivo, incluyendo sensores y módulos de profundidad. En un dispositivo con dos pantallas independientes, esto implicaría duplicar parte del hardware, algo que penalizaría el diseño interno.

Touch ID como solución para liberar espacio
Ante estas limitaciones, Apple habría optado por una alternativa más eficiente en términos de espacio: el sensor de huellas dactilares lateral.
Esta decisión permitiría liberar volumen interno para otros componentes críticos, especialmente en un dispositivo donde cada milímetro cuenta.
El espacio recuperado se utilizaría, según estas informaciones, para mejorar otros aspectos clave del terminal, como la batería o los sistemas de refrigeración, dos elementos especialmente importantes en dispositivos plegables de alto rendimiento.
¿Retroceso tecnológico o decisión estratégica?
El posible regreso de Touch ID ha generado debate entre usuarios y analistas. A primera vista, podría interpretarse como un paso atrás frente a la evolución hacia el reconocimiento facial.
Sin embargo, algunos analistas del sector apuntan a que se trataría más bien de una decisión de ingeniería condicionada por el formato del dispositivo.
En este contexto, el uso de huellas dactilares no implicaría una renuncia a la innovación, sino una adaptación al diseño físico del producto. La prioridad sería mantener la funcionalidad dentro de un dispositivo ultradelgado y plegable sin sacrificar autonomía ni rendimiento térmico.
Face ID frente a Touch ID en el nuevo escenario
El cambio también reabre un debate más amplio sobre los sistemas biométricos en dispositivos móviles.
Face ID ofrece una experiencia más fluida en condiciones normales de uso, especialmente en dispositivos tradicionales. Sin embargo, su implementación requiere más espacio interno y una configuración de hardware más compleja.
Touch ID, por otro lado, es más compacto y fácil de integrar en diseños con limitaciones físicas, como podría ser el caso de un dispositivo plegable ultradelgado.
El posible regreso de esta tecnología no implicaría necesariamente su sustitución definitiva, sino una convivencia de soluciones adaptadas a diferentes formatos.
Un movimiento condicionado por el futuro del diseño plegable
Si finalmente se confirma este cambio, el iPhone Ultra plegable se convertiría en un ejemplo claro de cómo los nuevos formatos están obligando a redefinir decisiones tecnológicas que parecían consolidadas.
La evolución hacia dispositivos más delgados, flexibles y con múltiples pantallas no solo afecta al diseño exterior, sino también a la arquitectura interna y a los sistemas de seguridad biométrica.
En este escenario, Apple estaría priorizando la optimización del espacio y la eficiencia energética frente a la continuidad de una única solución de autenticación.
Conclusión
El posible regreso de Touch ID en el iPhone Ultra plegable no sería simplemente una vuelta al pasado, sino una respuesta directa a las limitaciones técnicas del nuevo formato.
Más que una sustitución tecnológica, se trataría de una adaptación estratégica al diseño plegable, donde cada decisión de hardware debe equilibrar rendimiento, autonomía y espacio interno.
Si esta información se confirma, marcaría un punto interesante en la evolución del iPhone: no todas las innovaciones avanzan en línea recta, algunas dependen del formato que las hace posibles.
