Manus fue un soplo de aire fresco en marzo de 2025. Su demostración inaugural mostró algo que hasta entonces parecía ciencia ficción: un agente capaz de recibir una instrucción y ejecutarla de principio a fin.
Filtrar currículos, analizar acciones, buscar pisos en Nueva York. El equipo lo resumió en una frase que se convirtió en su lema: “La IA no solo debe pensar, también debe actuar”.
Un año después, Manus ha vuelto. Luego de un breve paso por Meta y una posterior independencia, el equipo fundador ha lanzado la versión 2.0 y una nueva aplicación llamada Cue.
Lo nuevo: Manus Studio y Cue
La versión 2.0 de Manus trae varias novedades. La más importante es Cascade, el nuevo agente que la compañía ha desarrollado internamente. Según sus datos, consume un 23% menos de tokens, tarda un 28% menos en completar tareas y cuesta un 32% menos que la generación anterior.
La aplicación de escritorio se convierte en Manus Studio. Ahora integra documentos, hojas de cálculo, PDF, presentaciones y también edición de vídeo y desarrollo de juegos. El objetivo es que el usuario pueda modificar el borrador que genera el agente sin salir de la aplicación.
Cue es la apuesta más ambiciosa. Se trata de una aplicación independiente que comparte la infraestructura de Manus pero se centra en la vida personal. Cada agente puede tener su propio correo, número de teléfono, cartera y ordenador. Puede enviar mensajes, atender llamadas y dejar resúmenes. Incluso puede pagar dentro de un presupuesto que el usuario define.
La idea no es nueva. Manus ya experimentó con Telegram en febrero. Ahora da un paso más y le da al agente una identidad propia.
El problema es que ya no es el único
Hace un año, ver a un agente ejecutar una tarea completa era novedoso. Hoy es lo normal. El mercado se ha llenado de competidores.
En el terreno de la programación, OpenAI tiene Codex y Anthropic tiene Claude Code. Microsoft ha lanzado Copilot Cowork para tareas de oficina. Y en China, Tencent, Alibaba y ByteDance han movido ficha con WorkBuddy, QoderWork y TRAE.
Los números lo dicen todo. Codex supera los 5 millones de usuarios activos semanales. Copilot tiene más de 30 millones de licencias de pago. Y las herramientas chinas de oficina acumulan más de 60 millones de visitas al mes.
En el terreno personal, Meta ha lanzado Muse y ya acumula más de 3 millones de descargas. Alibaba ha mostrado cómo su asistente puede pedir comida y pagar. ByteDance ha integrado su agente con servicios de transporte. La competencia no solo es feroz. Está en todos los frentes.
El desafío de Cue en el mercado chino
Cue tiene un problema adicional en China. La aplicación está diseñada para usuarios que gestionan su vida a través del correo electrónico, algo mucho más común en Estados Unidos que en Asia.
En China, la gente no envía correos para reservar un restaurante. Abre WeChat, Alipay, Douyin o Meituan. Los comercios, los pedidos y los pagos viven dentro de esas superaplicaciones. Un agente independiente que quiera operar en ese entorno tendría que integrarse con plataformas que no están diseñadas para ello.
Manus ha dicho que prepara una versión para el mercado chino. Pero la pregunta sigue sin respuesta: ¿qué espacio queda para un agente independiente cuando las superaplicaciones ya lo hacen todo?
La comercialización, el gran interrogante
El año pasado, Manus alcanzó unos ingresos recurrentes anuales de más de 100 millones de dólares. Hoy, sus competidores regalan créditos para atraer usuarios. WorkBuddy ofrece 500 puntos mensuales en su versión de prueba. TRAE regala 4.000 puntos a los nuevos usuarios.
Manus Studio cuesta 20 dólares al mes y tras la actualización a la versión 2.0, los usuarios gratuitos recibieron 1.500 créditos. Es una estrategia de captación. Pero en un mercado donde todo el mundo regala algo, la pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse ese modelo.
Lo que sigue siendo cierto
A pesar del panorama, Manus 2.0 sigue siendo una herramienta eficaz. En las pruebas, Manus Studio responde bien en múltiples escenarios, incluso en tareas que requieren procesamiento multimodal. Cue tiene detalles interesantes, como la personalización del agente y una interacción más rica.
Pero ya no es la única opción. En 2025, Manus era el producto que todos querían probar. En 2026, es uno más entre muchos. La pregunta no es si Manus sigue siendo bueno. La pregunta es si sigue siendo necesario.
La respuesta, por ahora, está en el aire.
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