Mientras advierte sobre los peligros de la inteligencia artificial, el CEO de Anthropic consolida un oligopolio que amenaza con ahogar la competencia abierta.
En la escena contemporánea de la tecnología, pocas voces suenan tan mesuradas como la de Dario Amodei. Con tono grave, el CEO de Anthropic advierte sobre riesgos existenciales, pide prudencia y se presenta como el adulto responsable en una industria que, según él mintió al público.
Aunque bajo esa máscara de virtud, se dibuja una estrategia mucho menos inocente: la de quien, mientras clama por un ritmo más lento, NO deja de construir un foso alrededor de su propio jardín. La entrevista más reciente y de mayor relevancia tuvo lugar el domingo 13 de septiembre de 2026 en el programa Sunday Morning de CBS.
Allí, Amodei afirmó que “la industria mintió a la gente sobre el hecho de que esta tecnología tenía riesgo”, aunque aclaró que Anthropic no participó en esas mentiras. Sus declaraciones llegaron después de publicar un ensayo en el que pedía “un ritmo más lento” para el desarrollo de la IA, una postura que fue secundada por Sam Altman de OpenAI, y Elon Musk, de xAI: un hecho inédito en un sector acostumbrado a la competencia más feroz.
Amodei, también dejó entrever su verdadero temor: “el dilema más duro” es que, si Estados Unidos ralentiza el desarrollo, China podría seguir avanzando. Y entonces reconoció sentirse “incómodo” de que una empresa privada, y NO un gobierno electo, controle una herramienta tan poderosa.
La seguridad como barrera de entrada
Al advertir sobre los peligros de la IA y pedir una desaceleración, Amodei se posiciona como el líder responsable de la industria. Aunque las regulaciones estrictas que propone son altamente costosas de cumplir como: las pruebas de seguridad obligatorias, los controles de exportación, las licencias.
En la práctica, todas esas medidas favorecen a los grandes laboratorios como Anthropic, que ya tienen los recursos para hacerlo mientras que asfixian directamente a las startups y a los competidores de código abierto a los que habría que cortarles el desarrollo, cuasi de isofacto.
No se trata de negar la existencia de riesgos, se trata de observar quién los define y en beneficio de quién. La retórica de la seguridad, cuando se convierte en requisito legal, deja de ser una advertencia y se transforma en una barrera de entrada.. Y por ello, hay que tener el temor de que todas las graves advertencias, también puedan ser un método de cerrar el mercado para las ya aposentadas y líderes del mercado actual.
Un ataque en cubierto contra el posible desarrollo del código abierto en la IA
Amodei ha sido el principal defensor de controles más estrictos sobre los modelos de código abierto, bajo la argumentación de que son altamente vulnerables a la manipulación.
Si nos paramos por un breve instante a realizar un análisis crítico sobre esta situación, Amodei NO debería de ser en absoluto la persona que lidere este tipo de críticas u opinión, puesto que el primer loco que se ha lanzado a desarrollar algo que según él, puede llegar a ser tan peligroso..
Esto, nos podría dejar ver sus verdaderas motivaciones, ¿Proteger su modelo de negocio de código cerrado frente a los competidores abiertos (especialmente chinos) que son más eficientes y económicos?
Mientras más de dos docenas de empresas tecnológicas de Estados Unidos, incluidas Microsoft, Meta y Nvidia, piden y hablan sobre apoyar el código abierto incluso respecto al desarrollo de la IA. Anthropic, fue una de las grandes ausentes dentro de la mesa que transmitía ese apoyo.
La coincidencia no parece ser una casualidad más: el hecho de ser quien controla los modelos de desarrollo de la IA te convierte en quien controla todo el ecosistema.
Un oligopolio de facto
El mercado de la IA ya está altamente concentrado. Anthropic, OpenAI y Google controlan más del 84% del sector de agentes de IA.
Y ese oligopolio se ve reforzado por inversiones masivas siempre sobre esas 3 empresas por el resto de las bigtechs y grandes multimillonarios:
- Google invirtió 40.000 millones de dólares en Anthropic, consolidando un duopolio de facto junto a Microsoft-OpenAI.
- Amazon amplió su acuerdo con Anthropic con una inyección de 5.000 millones de dólares.
Esta estructura crea un conflicto de intereses crítico, puesto que Anthropic vende acceso a su modelo Claude, pero al mismo tiempo lanza sus propias herramientas como Claude Code o Claude Cowork. Las que se encargan de competir directamente con las startups que dependen de su modelo.
En otras palabras, Anthropic puede elegir a los ganadores del ecosistema de aplicaciones de IA. Y de paso, quedarse con la mayor parte del pastel.
Conclusión
La reciente entrevista de Dario Amodei no es solo una advertencia sobre los riesgos de la IA. Es, un movimiento estratégico para posicionar a Anthropic como el “adulto responsable” de la industria.
Su llamado a la regulación y a la desaceleración, aunque suena a preocupación por el bien común, no tengas dudas de que también es una llamada a proteger su modelo de negocio dentro de un ámbito lo más cerrado y restrictivo posible. Frenando a todos los competidores de código abierto y consolidando el oligopolio ya dominante del mercado.
El verdadero dilema no es solamente una cuestión entre la seguridad y el progreso, sino entre un futuro de IA abierta y competitiva o un futuro controlado por un puñado de empresas que paradójicamente, piden ser reguladas para que su poder sea aún más difícil de desafiar.
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