La guerra legal entre los gigantes de la inteligencia artificial y los creadores de contenido ha vivido un nuevo capítulo, y esta vez los defensores de la IA han ganado una batalla significativa.
El Noveno Circuito de Apelaciones de Estados Unidos ha confirmado una victoria parcial para OpenAI y Microsoft en una demanda presentada por desarrolladores de software que alegaban que sus herramientas de codificación, Codex y Copilot, habían sido entrenadas con código almacenado en GitHub sin respetar sus derechos de autor.
La decisión, emitida el miércoles 16 de septiembre de 2026, representa un alivio para las empresas tecnológicas, que enfrentan una ola creciente de litigios por el uso de material protegido en el entrenamiento de sus modelos de IA.
Aunque el caso está lejos de haber terminado. Los demandantes aún pueden continuar con sus reclamaciones sobre la violación de los términos de licencia de código abierto, lo que mantiene abierta la puerta a futuras consecuencias legales.
La demanda: código abierto, IA y derechos de autor
La historia se remonta a 2022, cuando dos demandantes anónimos, buscando representar a una clase de propietarios de código abierto publicado en GitHub, demandaron a Microsoft y OpenAI.
Alegaban que las empresas habían entrenado sus herramientas de codificación con código de repositorios de GitHub, violando la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA) y los términos de las licencias de código abierto.
En concreto, los demandantes sostenían que Codex y Copilot reproducían su código sin atribuirlo a sus autores, lo que constituía una violación de la DMCA. Esta ley prohíbe la eliminación de información de gestión de derechos de autor (CMI, por sus siglas en inglés), que incluye datos como el autor y el propietario de los derechos de una obra.
El juez de distrito Jon Tigar desestimó la reclamación de la DMCA, pero permitió que los demandantes continuaran presionando con sus reclamaciones sobre la violación de los términos de licencia de código abierto. La apelación se centró en si la DMCA podía aplicarse en este contexto.
La decisión del tribunal: generar no es eliminar
El Noveno Circuito confirmó la desestimación de las reclamaciones de la DMCA al encontrar que Copilot y Codex no eliminan información de derechos de autor de obras existentes, sino que generan nuevas obras que nunca contuvieron dicha información.
Este razonamiento es clave: la DMCA se diseñó para proteger la información de gestión de derechos que acompaña a una obra, no para regular el contenido de las obras generadas por IA.
El tribunal fue claro en su distinción entre las reclamaciones de la DMCA y las de infracción de derechos de autor. Mientras que las reclamaciones de infracción requieren demostrar que la salida es “sustancialmente similar” a la obra protegida, las reclamaciones de la DMCA se centran en la eliminación de información de gestión de derechos.
Si la similitud sustancial fuera suficiente para violar la DMCA, la ley “suplantaría las protecciones tradicionales de derechos de autor y sometería a los demandados a una responsabilidad potencialmente ruinosa bajo las daños estatutarios mejorados de la DMCA”, señaló el tribunal.
Esta distinción es fundamental porque limita el alcance de la DMCA en el contexto de la IA generativa. Si los tribunales hubieran aceptado la interpretación de los demandantes, cualquier salida de IA que se pareciera a una obra protegida podría haber sido considerada una violación de la DMCA, lo que habría abierto la puerta a demandas masivas y potencialmente devastadoras para la industria.
Lo que queda por resolver: las licencias de código abierto
Aunque OpenAI y Microsoft han ganado esta batalla, la guerra no ha terminado. El tribunal no se pronunció sobre si las similitudes entre el código generado por IA y el código protegido por derechos de autor podrían sustentar una reclamación de infracción de derechos de autor. Esa cuestión queda pendiente para futuros litigios.
Además, los demandantes pueden continuar con sus reclamaciones sobre la violación de los términos de licencia de código abierto. Muchas licencias de código abierto, como la GPL, exigen que cualquier obra derivada se distribuya bajo los mismos términos.
Si se determina que el código generado por Copilot o Codex es una obra derivada del código original, los demandantes podrían argumentar que las empresas están violando estas licencias al no atribuir el código ni compartir sus modificaciones bajo los mismos términos.
Este es un terreno legal complejo y aún no resuelto. La decisión del Noveno Circuito no cierra la puerta a futuras demandas, pero sí establece un precedente importante sobre los límites de la DMCA en el contexto de la IA generativa.
El contexto: una ola de litigios por derechos de autor
El caso Doe v. GitHub es uno de los primeros en una ola de litigios de alto riesgo presentados por propietarios de derechos de autor contra empresas tecnológicas por el uso de su material en el entrenamiento de IA.
Autores, medios de comunicación y sellos discográficos han presentado demandas similares, alegando que sus obras fueron utilizadas sin permiso para entrenar modelos de lenguaje y sistemas de generación de contenido.
La mayoría de estos casos se centran en reclamaciones de infracción de derechos de autor, a diferencia del caso de los desarrolladores de software, que se basó en la DMCA. Sin embargo, todos comparten una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto las empresas de IA pueden utilizar obras protegidas para entrenar sus modelos sin violar la ley?
La decisión del Noveno Circuito proporciona cierta claridad sobre la DMCA, pero deja abiertas cuestiones más amplias sobre la infracción de derechos de autor. Los tribunales tendrán que determinar si el entrenamiento de modelos de IA con obras protegidas constituye un uso justo o una infracción, y si la salida de estos modelos puede ser considerada una obra derivada.
Implicaciones para la industria de la IA
La decisión es una victoria para OpenAI y Microsoft, pero también envía un mensaje a la industria: las empresas de IA deben ser conscientes de los riesgos legales asociados con el uso de material protegido en el entrenamiento de sus modelos. Aunque la DMCA no se aplica en este caso, las reclamaciones sobre licencias de código abierto y derechos de autor siguen siendo una amenaza real.
Para los desarrolladores de código abierto, la decisión es agridulce. Por un lado, el tribunal ha reconocido que la DMCA no protege contra la generación de obras que nunca contuvieron información de gestión de derechos.
Por otro lado, la puerta queda abierta para futuras reclamaciones sobre la violación de licencias, lo que podría tener un impacto significativo en cómo se utilizan y se atribuyen las obras de código abierto en el entrenamiento de IA.
El futuro de la IA y los derechos de autor
El caso Doe v. GitHub es un hito en la intersección entre la IA y los derechos de autor, pero no es el final de la historia. A medida que la IA generativa se integra en más aspectos de nuestras vidas, los tribunales tendrán que abordar cuestiones cada vez más complejas sobre la propiedad intelectual, la atribución y el uso justo.
La decisión del Noveno Circuito establece un precedente importante: las empresas de IA no pueden ser consideradas responsables bajo la DMCA por generar obras que se parecen a material protegido, siempre que no eliminen información de gestión de derechos de obras existentes.
Pero esto no significa que estén libres de responsabilidad. Las reclamaciones sobre licencias de código abierto y derechos de autor siguen siendo una amenaza latente, y es probable que veamos más litigios en el futuro.
Para OpenAI y Microsoft, la victoria es un respiro, pero no una absolución. La batalla por los derechos de autor en la era de la IA está lejos de haber terminado, y las empresas tecnológicas tendrán que navegar un terreno legal cada vez más complejo si quieren seguir innovando sin enfrentar consecuencias devastadoras.
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