Slackel convierte a Slackware en una distro sencilla para todos

Slackware es una de las distribuciones Linux más antiguas y estables, con una filosofía muy cercana a UNIX.

Su enfoque minimalista hace pocas modificaciones a los paquetes originales y no incluye instaladores gráficos, lo que puede intimidar a usuarios menos expertos. Por eso, aunque Slackware es sólido y confiable, no es precisamente amigable para todos.

Aquí es donde entra Slackel, una distro basada en Slackware que simplifica mucho las cosas, especialmente con un instalador gráfico fácil de usar inspirado en Salix (otra distro basada en Slackware).

Slackel puede instalarse en discos internos, en unidades externas como USB o utilizarse directamente en modo live.

Si quieres una analogía, Slackel es a Slackware lo que Ubuntu es a Linux: hace accesible lo que por sí solo puede ser complejo.

Instalación sencilla pero completa

Aunque Slackel incluye un instalador de tipo punto y clic, requiere que prepares la partición del disco antes de empezar.

Para esto incluye GParted, una herramienta gráfica que facilita crear una tabla de particiones MS-DOS y una partición ext4 para la instalación.

Una vez hecho esto, instalar Slackel es tan sencillo como cualquier otra distribución moderna.

Versiones para todos los gustos

Slackel ofrece cuatro variantes de escritorio:

  • OpenBox: Ligero, rápido, y clásico. Aunque visualmente algo anticuado, es perfecto para PCs con hardware modesto o para usuarios que prefieren rendimiento sobre estética.
  • KDE Plasma: La opción moderna con un escritorio pulido, ideal si quieres un aspecto actual y más funcionalidades visuales.
  • MATE: Un punto medio entre moderno y ligero, fácil de usar y funcional.
  • FluxBox: Similar a OpenBox en ser minimalista y veloz, excelente para máquinas con pocos recursos.

Si buscas un escritorio rápido y eficiente, OpenBox o FluxBox son ideales, aunque su apariencia recuerda a principios de los 2000. Para un look más fresco, KDE Plasma es la mejor elección, mientras que MATE es una opción equilibrada.

Software y herramientas que acompañan

Slackel viene con lo esencial para empezar: LibreOffice, reproductores multimedia, navegador Firefox, gestor de correo Thunderbird, editor de texto Leafpad y más.

Además, su “Slackel Dashboard” facilita configurar impresoras, monitores, teclados y gestionar aplicaciones.

Para la instalación de software, utiliza Gslapt, un instalador gráfico parecido a Synaptic, que hace la búsqueda e instalación de programas muy sencilla, aunque la interfaz no sea la más moderna.


Conclusión

Slackel consigue lo que pocos logran: hacer que Slackware, una de las distros más tradicionales y robustas, sea accesible para cualquier usuario gracias a herramientas modernas y un instalador amigable.

Si quieres estabilidad y rendimiento, con opciones de escritorio para todos los gustos y una experiencia Linux auténtica, Slackel es definitivamente una opción a considerar.