Microsoft ha reorganizado el sistema de actualizaciones de Windows 11 para concentrar los reinicios en un único momento mensual. La medida afecta a Windows 11 24H2, 25H2 y 26H1, aunque los equipos compatibles con Hotpatch tendrán que reiniciarse dos veces durante el ciclo de septiembre.
Microsoft quiere acabar con los reinicios dispersos durante el mes
Actualizar Windows 11 puede implicar algo más que descargar e instalar parches. Determinadas actualizaciones requieren reiniciar el equipo para completar los cambios, y hasta ahora diferentes categorías podían provocar reinicios en momentos distintos.
Microsoft está cambiando este comportamiento para concentrar buena parte de esas operaciones en un único reinicio mensual.
El cambio está recogido en el documento de soporte KB5121772 y comenzó a aplicarse a las actualizaciones distribuidas a partir del 28 de julio de 2026. Afecta a Windows 11 24H2, 25H2 y 26H1.
La idea es sencilla: Windows mantiene determinadas actualizaciones en segundo plano y espera al lanzamiento mensual de seguridad para instalarlas conjuntamente. De esta manera, el tradicional Patch Tuesday, que tiene lugar el segundo martes de cada mes, se convierte también en el principal momento de reinicio del sistema.
En Windows Update, las actualizaciones pendientes aparecen agrupadas para que el usuario pueda ver de forma más clara qué elementos se instalarán durante ese proceso.
Drivers, .NET y firmware entran en la cola mensual
La nueva política afecta especialmente a tres tipos de actualizaciones que anteriormente podían requerir sus propios reinicios:
- Controladores distribuidos mediante Windows Update.
- Actualizaciones de .NET Framework.
- Actualizaciones de firmware.
En lugar de provocar reinicios independientes, Windows intenta mantenerlas pendientes hasta el ciclo mensual de mantenimiento. Esto no significa que absolutamente todas las actualizaciones tengan que esperar hasta entonces.
Microsoft mantiene fuera de esta cola determinados componentes considerados demasiado importantes o urgentes. Entre ellos están las actualizaciones de inteligencia de seguridad de Microsoft Defender, componentes relacionados con funciones de IA, parches de emergencia distribuidos fuera de banda y determinados controladores críticos o acelerados.
También existen actualizaciones pequeñas que pueden instalarse completamente en segundo plano y no necesitan reiniciar el ordenador.
Windows tampoco dejará las actualizaciones pendientes indefinidamente
La concentración de reinicios no significa que un dispositivo pueda acumular actualizaciones durante meses.
Si una actualización permanece pendiente durante demasiado tiempo, Windows puede decidir instalarla y reiniciar el equipo automáticamente para garantizar que el sistema continúa protegido y actualizado.
Una vez preparados el parche de seguridad mensual y el resto de actualizaciones agrupadas, Windows intenta programar el reinicio fuera de las horas de actividad habituales del usuario.
Quien quiera realizarlo antes puede hacerlo manualmente desde Windows Update mediante «Reiniciar ahora», utilizando las opciones «Actualizar y reiniciar» o «Actualizar y apagar» del menú de energía, o mediante el acceso correspondiente desde el icono de Windows Update.
El usuario también puede aplazar las actualizaciones
Windows 11 mantiene además la posibilidad de retrasar temporalmente las actualizaciones.
Desde Configuración > Windows Update, los usuarios pueden pausar las actualizaciones durante un máximo de 35 días, seleccionando una fecha concreta.
Una vez terminado ese periodo, Windows vuelve a comprobar las actualizaciones pendientes y procede a instalar las versiones disponibles.
La nueva política se está desplegando progresivamente, por lo que Microsoft advierte de que no todos los dispositivos tienen por qué recibir el comportamiento al mismo tiempo.
Hotpatch rompe temporalmente la regla
La situación es diferente para los ordenadores incluidos en el programa Hotpatch de Microsoft.
Esta tecnología está diseñada principalmente para entornos empresariales administrados y permite aplicar determinadas actualizaciones de seguridad sin reiniciar el sistema. Es una ventaja importante para organizaciones que necesitan mantener equipos y servicios funcionando continuamente.
Sin embargo, Microsoft ha confirmado que durante el ciclo de septiembre habrá una excepción.
Los dispositivos Hotpatch tendrán que reiniciarse con la actualización de seguridad de septiembre y volverán a hacerlo en octubre dentro del siguiente ciclo trimestral previsto.
La compañía explica que determinados componentes de seguridad no pueden actualizarse mediante Hotpatch y necesitan reiniciar el sistema para completar la instalación.
Microsoft ha querido dejar claro a los administradores que esto no supone el abandono ni una modificación estructural de Hotpatch. Después del reinicio de septiembre, los equipos continuarán inscritos en el programa y podrán seguir recibiendo futuras actualizaciones compatibles con esta tecnología sin necesidad de reiniciar.
Una molestia temporal para los equipos empresariales
Para un usuario doméstico, un reinicio mensual puede resultar poco problemático. En una empresa, sin embargo, la situación puede ser muy diferente.
Los ordenadores administrados mediante políticas corporativas pueden formar parte de flujos de trabajo críticos, y un reinicio inesperado puede interrumpir aplicaciones, sesiones remotas, procesos automatizados o tareas que estén ejecutándose durante largos periodos.
Por ello, Microsoft ha comunicado previamente el cambio a los administradores de TI de los equipos afectados por Hotpatch.
La expectativa es que estos reinicios adicionales sean temporales y no provoquen interrupciones importantes en las operaciones empresariales.
Microsoft sigue intentando reducir la fricción de Windows Update
El movimiento hacia un único reinicio mensual encaja con un objetivo más amplio: hacer que el mantenimiento de Windows sea más predecible y menos intrusivo.
En lugar de que diferentes componentes decidan cuándo necesitan reiniciar el ordenador, Windows intenta agrupar el mayor número posible de operaciones que requieren reinicio en una única ventana.
Para los usuarios esto significa que será más fácil anticipar cuándo puede producirse una interrupción. Para los departamentos de TI, también puede simplificar la planificación del mantenimiento de cientos o miles de dispositivos.
Pero la estrategia tiene que mantener un equilibrio. Las actualizaciones urgentes de seguridad no pueden esperar necesariamente hasta el siguiente Patch Tuesday, especialmente cuando existe una vulnerabilidad que está siendo explotada activamente.
Por eso Microsoft mantiene varias categorías de actualizaciones fuera de la cola mensual.
Y no todo son buenas noticias para Windows Update
Este cambio llega además en un momento en el que Microsoft sigue lidiando con algunos problemas relacionados con sus mecanismos de actualización y seguridad.
Recientemente, la compañía tuvo que reconocer que determinadas versiones de Windows podían mostrar falsas notificaciones indicando que Microsoft Defender Antivirus estaba desactivado, aunque el antivirus continuara funcionando correctamente.
El problema afecta a Windows 11 26H1, 25H2, 24H2 y 23H2, además de distintas versiones de Windows 10 y Windows Server.
Las falsas alertas pueden aparecer al iniciar el sistema y volver a mostrarse posteriormente, incluso cuando Defender permanece correctamente configurado. Microsoft está preparando una corrección mediante una futura actualización de Defender Antivirus.
Un reinicio al mes puede ser una mejora importante
El cambio de Microsoft no elimina los reinicios provocados por Windows Update, pero sí intenta concentrarlos y hacerlos más previsibles.
Para la mayoría de usuarios de Windows 11, el objetivo será que las actualizaciones de drivers, .NET y firmware que necesiten reiniciar el sistema esperen al mantenimiento mensual. Las actualizaciones críticas seguirán teniendo capacidad para saltarse esa programación cuando sea necesario.
La excepción de Hotpatch durante septiembre y octubre demuestra, además, que incluso las tecnologías diseñadas para evitar reinicios tienen límites cuando determinadas partes del sistema necesitan actualizarse de una forma que no permite hacerlo en caliente.
En definitiva, Microsoft está intentando que Windows 11 pase de un modelo en el que las actualizaciones pueden interrumpir al usuario en distintos momentos a otro mucho más centralizado, predecible y fácil de administrar. Para los equipos empresariales, donde cada reinicio puede tener un coste operativo real, esa diferencia puede ser especialmente importante.
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