Los funcionarios de la Reserva Federal han comenzado a apuntar a las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y no a los aranceles, como una de las causas principales de la persistente inflación en los precios de los bienes.
Las actas de la reunión de septiembre, publicadas este miércoles, revelan un cambio de diagnóstico que coloca al despliegue de la IA en el centro de las presiones inflacionarias.
La Fed cambia el foco: de los aranceles a la IA
Durante meses, el debate sobre la inflación en Estados Unidos ha estado dominado por los aranceles y su impacto en los precios de los bienes importados. Aunque las actas de la reunión de septiembre de la Reserva Federal, difundidas este miércoles, muestran un giro significativo en el análisis de los responsables de política monetaria.
Los funcionarios citaron “las inversiones en rápido crecimiento relacionadas con la IA” como un factor que contribuye a las presiones inflacionarias, junto con los precios más altos del crudo y los combustibles derivados del conflicto con Irán.
Varios de ellos, señalaron que los precios de los bienes (excluyendo los alimentos y la energía) continuaron subiendo con rapidez a medida que “los efectos del despliegue de la IA parecían aumentar mientras los efectos de los aumentos arancelarios disminuían”, según las actas.
Hace un año, la inteligencia artificial apenas aparecía en las discusiones de la Fed, según un análisis de The Washington Post sobre las actas de las reuniones. Este año, la tecnología se ha convertido en uno de los temas centrales del debate sobre la inflacción.
¿Cómo la construcción de la IA es capaz de inflar los precios de la vida?
El llamado AI buildout o la que es lo mismo, la construcción masiva de centros de datos, ordenadores y chips. Se encuentra impulsando una demanda de inversión sin precedentes. Las empresas, están pidiendo prestado de forma intensiva para acumular estos activos, lo que está tensionando la capacidad productiva de la economía.
Algunos funcionarios advirtieron en las actas que este despliegue podría empujar la demanda agregada por encima de lo que las empresas pueden ofrecer, lo que elevaría aún más los precios. Es un efecto clásico de exceso de demanda sobre oferta, pero con un componente nuevo: la velocidad y la escala de las inversiones en IA.
El fenómeno no se limita a los chips o los servidores. La construcción de centros de datos requiere energía, terreno, materiales de construcción y mano de obra especializada lo que genera presiones en múltiples sectores de la economía. A esto, se suma el aumento de los costes de financiación para las empresas que se endeudan para financiar estas inversiones, lo que puede trasladarse a los precios finales.
El impacto de la inflación a largo plazo
La Fed mantiene su previsión de que la inflación general se mantenga por encima de su objetivo del 2% hasta 2029. Es un horizonte temporal que refleja la persistencia de las presiones actuales y la incertidumbre sobre la rapidez con que se disiparán.
Los funcionarios reconocen que el ‘boom’ de la IA está teniendo un efecto dual: por un lado, presiona los precios al alza en el corto y medio plazo; por otro, se espera que impulse la productividad y la producción en los próximos años. Aunque las actas subrayan que “el tamaño y el momento de esas ganancias siguen siendo inciertos” .
Es decir, la Fed navega entre dos fuerzas contrapuestas: la inflación presente que genera la inversión masiva en IA y la deflación futura que podría traer una mayor eficiencia. El problema es que el corto plazo pesa más en las decisiones de política monetaria que las promesas de productividad a largo plazo.
La promesa de el aumento de una productividad aún no demostrada
A pesar de las presiones inflacionarias, los funcionarios de la Fed esperan que la inversión en IA produzca una mayor productividad y output en los próximos años. Esa es, la apuesta de fondo: que la IA transforme la economía de manera similar a como lo hicieron la electricidad o internet, reduciendo costes y aumentando la eficiencia en una amplia gama de sectores.
Más, por el momento, las actas dejan claro que NO hay garantías de que esto vaya a llegar a ser así. Y la magnitud de esas ganancias se encuentra en entre dicho y el cuándo se materializará esto, también se encuentra aún en duda (si es que llegase a ocurrir). Mientras tanto, la economía sigue lidiando con unos precios al alza, tipos de interés cada día más elevados y una incertidumbre global que no ayuda.
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