El CEO de Nvidia contra un Premio Nobel de Física: “Lo aprecio, pero odio sus predicciones”

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Dos de las figuras más influyentes de la inteligencia artificial protagonizan un choque público que trasciende lo personal. Jeffrey Hinton, Premio Nobel de Física y considerado el padrino de la disciplina, ha advertido en repetidas ocasiones que existe un 10% de probabilidades de que la IA acabe con la civilización humana.

Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, ha respondido con dureza: “Lo amo, pero detesto sus predicciones”. El desacuerdo no es una discusión menor. La figura de Hinton, representa la corriente que pide cautela, regulación y sobre todo, reconocimiento de que estamos ante una tecnología cuyo potencial destructivo no puede descartarse.

Y por otro lado, Huang (CEO de Nvidia -el mayor inversión dentro del campo de IA a nivel mundial) encarna la visión opuesta, la de que la IA es una herramienta transformadora y por tanto la protege, tratando a la predicciones más catastrofistas de tener poca base científica.

La predicción del 10%

Todo empezó con una entrevista de Hinton el 11 de septiembre. El científico británico, que dejó Google en 2023 para poder hablar libremente sobre los riesgos de la IA, afirmó que era difícil estimar la probabilidad de que la tecnología cause la extinción humana.

Pero añadió: “para mí, una probabilidad del 10% parece una estimación razonable, aunque nadie sabe realmente cómo dar una estimación razonable”.

La cifra, respaldada por la autoridad de un Nobel, se propagó rápidamente. Los medios de todo el mundo la citaron como una advertencia seria, y ahí es donde Huang ha decidido plantar batalla.

Según el CEO de Nvidia: “no es constructivo asustar a los jóvenes”

En una entrevista reciente, el consejero delegado de Nvidia no se ha andado con rodeos. Ha señalado que la cifra del 10% carece de bibliografía rigurosa revisada por pares y de un modelo matemático sólido.

Por tanto es, en sus palabras, “la intuición personal de un científico de renombre” que una vez revestida de autoridad, distorsiona significativamente la percepción pública.

Huang ha ido más lejos y ha querido recordar que, Hinton predijo hace años que los radiólogos serían reemplazados por completo en cinco años y que las facultades de medicina deberían dejar de admitir estudiantes. “Y eso ha resultado ser totalmente erróneo”, ha dicho.

Según el CEO de Nvidia: “utilizar teorías apocalípticas sin base científica rigurosa para asustar a los jóvenes e incluso hacerles perder la fe en la educación superior no es nada constructivo”.

La distinción que lo cambia todo

Para Huang, el error de las predicciones catastrofistas está en confundir dos conceptos: la IA automatiza tareas, no misiones, y ese diferencia es fundamental.

El ejemplo de los radiólogos es ilustrativo. La IA puede analizar imágenes médicas con una precisión que supera a la humana, y eso es una tarea.

Pero la misión del médico es diagnosticar enfermedades y cuidar a los pacientes. La lectura automatizada de las imágenes, ha aumentado la capacidad de procesamiento de los hospitales y eso ha generado (según Huang) una mayor demanda de médicos y no un despido de médicos.

La misma lógica aplica a los ingenieros de software. Incluso si en el futuro el 90% del código se genera con IA, la misión del ingeniero sigue siendo inventar productos y resolver problemas del mundo real.

El futuro del trabajo: en proceso de una amplia reestructuración y no de una desaparición

Huang no niega que existan cambios, de hecho, predice una reestructuración profunda del contenido laboral. Algunos profesionales perderán tareas, ingresos o poder de negociación. Y es posible que las nuevas oportunidades no lleguen de inmediato.. pero llegarán.

A largo plazo, sostiene, la tecnología de IA generará nuevas demandas de mercado y nuevas profesiones. El reto no es evitar la transformación, sino gestionar su velocidad y asegurar que los beneficios se distribuyan de forma equitativa.

El fondo real del debate

Lo que está en juego aquí, no es solamente quién tiene razón entre los dos, es cómo se toman las decisiones sobre el desarrollo y la regulación de la IA. Puesto que Hinton pide cautela y advierte de riesgos existenciales desde ya mismo.

Mientras que Huang, pide confianza en la capacidad humana para adaptarse y critica lo que considera un alarmismo infundado.

Ambos, tienen intereses en el debate. Hinton ya no trabaja para una empresa de IA, pero su reputación se ha construido sobre su capacidad de ver lo que otros no ven. En cambio, Huang, dirige la empresa que más se beneficia del desarrollo de la IA a nivel económico dentro del planeta tierra.. Por lo que, desde luego, su opinión es imposible que sea neutral.

Más allá de los posibles intereses de ambos, existe una pregunta que merece la pena hacerse: ¿Es posible regular una tecnología sin caer en el alarmismo?, ¿Se puede advertir de los riesgos sin paralizar la innovación?, ¿Quién decide cuál es el equilibrio correcto entre ética y desarrollo?

El choque entre Huang y Hinton NO resuelve estas preguntas, pero las hace visibles y eso ya es, un pequeño avance.

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