La UE declara la guerra al diseño adictivo de las redes sociales, así es la EU Kids Act que prohibirá las redes sociales a los menores de 13 años

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La presidenta Ursula von der Leyen anunció en su discurso sobre el Estado de la Unión una de las regulaciones digitales más ambiciosas del mundo, que establece un acceso escalonado por edades, obliga a las plataformas a ser “seguras por diseño” e invierte la carga de la prueba contra los gigantes tecnológicos.

La UE se planta ante las imposiciones de las redes sociales

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunció el miércoles 16 de septiembre de 2026 su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo y lo hizo con un mensaje que resonó más allá de las fronteras comunitarias.

Frente a los 27 Estados miembros y con el primer ministro canadiense Mark Carney como invitado de honor, Von der Leyen presentó un paquete de medidas que sitúa la protección de los menores en el entorno digital en el centro de la agenda política europea.

*”Sé que muchos perciben el poder de las grandes tecnológicas como abrumador e imposible de revertir. No estoy de acuerdo”**, declaró Von der Leyen. **”No tenemos que aceptar las funciones adictivas. No tenemos que aceptar que los niños sean arrastrados hacia contenidos cada vez más extremos. No tenemos que aceptar que las fotos de las niñas se utilicen para crear imágenes sexualizadas generadas por IA”*.

La presidenta comunitaria avanzó que la futura Ley de Infancia de la UE (denominada ‘EU Kids Act’) que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 13 años y limitará las cuentas de los adolescentes de entre 13 y 15 años a perfiles supervisados por sus padres: *”cada edad tiene sus propias sensibilidades. Y por tanto, cada una tendrá su propio nivel de protección”**, subrayó.

Las claves de la EU Kids Act se fundamenta sobre cuatro pilares principales

La propuesta legislativa, adoptada formalmente por la Comisión Europea el jueves 17 de septiembre, se articula en torno a cuatro ejes fundamentales que buscan transformar radicalmente la relación de los menores con el entorno digital.

1. Retrasar el acceso: un enfoque escalonado por edades

El primer pilar establece un acceso gradual a las redes sociales y plataformas de intercambio de vídeos. La norma fija en 15 años la edad mínima en toda la UE para que un menor pueda abrir su propia cuenta de forma autónoma. El sistema funciona por fases.

Los niños de 3 a menos de 13 años no podrán acceder a las redes sociales, aunque sí podrán utilizar servicios de vídeo diseñados específicamente para ellos a través de las cuentas de sus padres o tutores, con un límite máximo de una hora diaria.

Entre los 13 y los 15 años, los adolescentes podrán disponer de “minicuentas” creadas y supervisadas por sus padres, con funciones limitadas y restricciones de tiempo que no superen una hora al día. A partir de los 15 años y hasta los 18, podrán tener cuentas autónomas, pero las plataformas estarán obligadas a ofrecer un entorno de “diseño seguro”.

2. Seguridad por diseño que acaben con las políticas de los diseños adictivos

El segundo pilar, obliga a todas las plataformas a incorporar la seguridad de los menores en el propio diseño de sus servicios. Esto implica prohibir las funciones que fomentan el uso compulsivo: el desplazamiento infinito sin puntos de parada, los mecanismos de recompensa que generan dependencia, las notificaciones push durante las horas de sueño y los algoritmos de recomendación basados en perfiles que pueden arrastrar a los menores a “madrigueras” de contenido dañino.

Entre las medidas más destacadas, los perfiles de los menores deberán ser privados por defecto, con la geolocalización, la cámara y el micrófono desactivados. Los compañeros de IA y los chatbots deberán estar apagados por defecto y NO podrán simular relaciones interpersonales que generen dependencia emocional.

Tampoco se permitirá a los menores el tener acceso a las opciones de realizar transmisiones en directo.

3. Verificación de edad que protege la privacidad

El tercer pilar introduce un sistema europeo de verificación de edad que permite confirmar la edad del usuario sin necesidad de almacenar documentos de identidad ni datos biométricos. La Comisión ha desarrollado una aplicación específica que cumple con los más altos estándares de protección de datos.

Las plataformas y las tiendas de aplicaciones, estarán obligadas a utilizar estos sistemas y para las cuentas ya existentes deberán estimar la edad basándose en indicadores razonables, como la fecha de la creación de la cuenta.

4. Inversión de la carga de la prueba: ahora les toca a las plataformas

El cuarto pilar, representa un cambio de paradigma en la regulación digital. La EU Kids Act invierte la carga de la prueba: ya no serán los reguladores quienes deban demostrar que una plataforma es peligrosa, sino que serán las propias plataformas (especialmente las de gran tamaño) las que deban demostrar que sus servicios son seguros por diseño antes de introducirlos en el mercado.

Deberán de presentar informes de cumplimiento previos y someterse a auditorías independientes. Las multas por incumplimiento, podrían alcanzar hasta un 6% de la facturación mundial anual de la empresa infractora.

El elefante en la habitación: querer ir más lejos de la protección del menor

Al igual que en la reciente legislación de “protección al menos” presentada en España, las nuevas leyes propuestas desde Europa (a falta de conocerse el borrador) presentan un “cuarto pilar que se debe afrontar” porque deja entre abierto el aspecto de los “contenidos peligrosos”.

Este punto siempre se encuentra demasiado en el aire, y pasa por ser un punto extra que NO debería de incluirse dentro de una legislación exclusivamente enfocada en proteger al menor. Incluir, el control de las ideologías dentro de los aspectos de una ley del menor es, una clara superación de las líneas rojas que un estado NO debería de atravesar.

En el caso de la ley española, y que muy seguramente también pase a la europea, de hecho los borradores que se han “dejado caer” hablan sobre proteger al os menores de “contenidos violentos, extremistas, misóginos, racistas, homófobos o discriminatorios en línea puede dañar gravemente el desarrollo psicológico, emocional y social de los niños y jóvenes, con el riesgo de normalizar la intolerancia y los comportamientos perjudiciales”.

Y digo yo, si ese es el enfoque, mejor que prohíban las redes sociales forever. Porque en las redes sociales es, completamente imposible de controlar todo eso. Puesto que es altamente imposible dirimir cuales de los contenidos realmente son “huella de odio” u “polarización” respecto al contenido simplemente informativo.

E igual que existen contenidos que realmente solo se usan para difundir discursos de odio, también existen contenidos que son difundidos con motivos informativos. Lo que puede conllevar que ante la legislación de proteger del contenido de odio y evitar la polarización, ciertos contenidos concretos pasen a ser omitidos y suprimidos por completo de las redes a favor de ciertas opiniones concretas.

En el caso de la ley española, todo lo que conlleve a hablar sobre una persona extranjera, ha pasado a ser supervisado como contenido de odio y racismo. Sin dar a los usuarios, la presunción de inocencia de que simplemente estén informando sobre un hecho ocurrido.

Esto transforma cualquier información sobre un acto delincuente cometido por un extranjero (como por ejemplo: asesinato, violación), instantemente, en contenido supervisado controlado y vigilado por estado para posteriormente ser denunciado ante las plataformas para que sea suprimido. Lo que, transforma la ley de protección del menor en una ley de omisión de la información sobre delitos cometidos por los extranjeros, puesto que todo lo que cite a un extranjero pasa al instante a ser contenido supuestamente racista.

El resultado de todo esto es; que desde los gobiernos llevan años promoviendo, difundiendo e incluso pagando a los medios; por y para proteger y OCULTAR deliberadamente miles de delitos cometidos en territorio europeo por parte de extranjeros y acogidos. Con la premisa de que la gran masa de los ciudadanos, no se antepongan a las políticas migratorias impulsadas desde la unión Europea y las políticas de izquierdas de toda europa.

Nada de todo esto son supuestos, son hechos expresamente comprobados. Existen cursos formativos en los que se difunde como deben de ocultar todo este tipo de información. Y, hay decenas, miles de páginas webs de medios que siempre ocultan el origen de los delincuentes, mientras que si el delincuente es español, es lo primero que se pasa a resaltar.

Las palabras de Von der Leyen: “devolvamos el control a los padres”

Luego de la adopción formal de la propuesta, la presidenta de la Comisión Europea emitió una declaración que resume la filosofía de la norma: *”Hoy, nuestros hijos utilizan las tecnologías más sofisticadas jamás creadas. Tecnologías que nunca fueron diseñadas teniendo en cuenta su bienestar. Nuestra KIDS Act invierte la carga de la prueba: corresponde a las plataformas demostrar que sus servicios son seguros por diseño. Y devolvemos el control a los padres, dándoles las herramientas que necesitan para ayudar a sus hijos a desenvolverse en un mundo digital más seguro”**.

En su discurso ante el Parlamento, Von der Leyen también había insistido en la idea de que el entorno digital debe tener reglas claras: “La KIDS Act establecerá límites claros en el mundo digital, tal como los establecemos a diario en el mundo real”.

Las cifras que justifican la urgencia

La Comisión Europea no actúa sobre el vacío. Los datos recopilados en el Eurobarómetro de 2026 revelan una realidad preocupante: los adolescentes europeos de entre 13 y 18 años pasan una media de 4,5 horas diarias frente a pantallas durante los días lectivos y 6,1 horas los fines de semana. Solo la mitad de los niños de 9 a 16 años en toda Europa afirma sentirse seguro en internet.

El 38% declara dificultades para conciliar el sueño debido a las redes sociales, y el 33% experimenta estrés o ansiedad con frecuencia por la misma razón. El ciberacoso es, de forma consistente, el principal motivo de contacto con los Centros de una Internet Más Segura.

El contexto global de Europa que NO camina sola

La iniciativa europea se suma a un movimiento global sin precedentes. Australia se convirtió en diciembre de 2025 en el primer país del mundo en prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, una medida que ha sido observada con “gran interés” desde Bruselas.

Varios Estados miembros de la UE, como España, Portugal, Francia, Grecia y Alemania, ya habían dado pasos unilaterales en la misma dirección, lo que generaba un mosaico normativo que la nueva legislación europea busca armonizar.

La aprobación de la EU Kids Act no será un proceso inmediato. La propuesta ha sido remitida al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE para su consideración y aprobación, un trámite que podría prolongarse durante años y que previsiblemente generará tensiones con las grandes tecnológicas estadounidenses y con la Administración de Donald Trump, que ha criticado en repetidas ocasiones la regulación tecnológica europea.

Reacciones encontradas: entre el aplauso y la advertencia

Las organizaciones de defensa de la infancia han recibido la propuesta con satisfacción, pero también con matices. Eurochild acogió favorablemente el enfoque, subrayando que el debate ha superado “la elección polarizante entre ‘prohibición’ y ‘no prohibición'” para centrarse en la cuestión de fondo: “si aceptamos un entorno digital diseñado en torno al beneficio y la captura de atención, o exigimos que las plataformas sean responsables, transparentes y seguras por diseño para los niños”.

Save the Children celebró “el giro europeo hacia una protección digital basada en riesgos” y pidió reforzar la responsabilidad de las plataformas.

Aunque no todas las voces son de apoyo incondicional. David Cormand, eurodiputado de los Verdes/ALE, advirtió: *”Si nos limitamos a prohibir el acceso de los niños a estas plataformas sin modificar en profundidad su modo de funcionamiento, Musk y Zuckerberg descorcharán el champán.

Estas plataformas seguirán constituyendo una amenaza para nuestra salud, nuestra seguridad y nuestra democracia”*. La eurodiputada neerlandesa Kim van Sparrentak, también advirtió que excluir a los niños de las redes sociales “deja sin resolver los mecanismos que fomentan el uso compulsivo”.

El horizonte de una batalla que apenas comienza

La EU Kids Act es, sin duda, la regulación digital más ambiciosa jamás propuesta por la Unión Europea en materia de protección de menores. No se limita a prohibir: transforma la lógica del mercado digital, invirtiendo la carga de la prueba y obligando a las plataformas a demostrar que sus servicios son seguros antes de llegar a los usuarios.

La norma se complementará con la futura Ley de Equidad Digital (‘Digital Fairness Act’) que la Comisión prevé presentar a finales de 2026 y que abordará las prácticas de diseño dañinas y adictivas para todos los usuarios, no solo para los menores.

Europa ha decidido que el bienestar de sus niños no es negociable. Ahora queda por ver si la maquinaria legislativa europea (con sus tiempos, sus negociaciones y sus presiones) es capaz de convertir ese compromiso en una realidad que proteja de verdad a la próxima generación y de son los suficientemente responsables como para no excederse en los que haceres de la legislación.. Puesto que es demasiado sencillo, querer diseñar leyes que implementen la gestión del control mental de los menores, y ese paso, jamás se debería de dar.

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