Un enorme Boeing 767 con los colores de Amazon Prime Air yace detenido más allá del final de la pista, su tren de aterrizaje delantero colapsado y el fuselaje inclinado. En un lapso de menos de dos años, dos aeronaves casi idénticas de la flota de carga de Amazon han protagonizado excursiones de pista de alto impacto.
Pero mientras que el incidente de noviembre de 2024 en Vancouver terminó sin víctimas mortales, el trágico accidente del 6 de septiembre de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Miami ha costado la vida a cinco personas inocentes en tierra, transformando una preocupación operativa en una tragedia evitable que exige respuestas inmediatas.
El accidente de Vancouver (2024): Una advertencia ignorada
En la madrugada del 19 de noviembre de 2024, un Boeing 767-300 de Amazon Prime Air, operado por Cargojet, se salió de la pista norte del Aeropuerto Internacional de Vancouver (YVR) tras aterrizar a una velocidad de aproximadamente 109 nudos (unos 200 km/h). La aeronave recorrió unos 1,250 pies (380 metros) más allá de la superficie pavimentada antes de detenerse en una zona de césped.
El informe preliminar indicó que la tripulación había declarado una emergencia (“PAN PAN”) debido a un problema con los “slats” (listones) del borde de ataque del ala, una avería mecánica que limita la capacidad de frenado aerodinámico y genera sustentación a baja velocidad.
Afortunadamente, los tres tripulantes sobrevivieron ilesos. Aunque el incidente fue investigado por la Junta de Seguridad del Transporte de Canadá (TSB), la ausencia de víctimas mortales probablemente impidió que se abordaran con la profundidad necesaria los factores sistémicos que ahora se repiten en Miami.
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La Tragedia de Miami (2026): Fallo mecánico y error humano de consecuencias devastadoras
El 6 de septiembre de 2026, el vuelo 7598 de Prime Air, un Boeing 767-300 operado por 21 Air, llegaba desde San Juan (Puerto Rico) al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) cuando ocurrió el desastre.
Según los datos de seguimiento, la aeronave tocó tierra a una velocidad de 112 nudos (129 mph o 207 km/h) y recorrió la pista a 104 nudos antes de sobrepasarla y estrellarse contra varios vehículos en una carretera perimetral.
El impacto fue letal. Cinco personas que se encontraban en los vehículos, muchos de ellos trabajadores de almacenes cercanos, perdieron la vida. Otras cinco resultaron heridas, tres de gravedad.
La aeronave se incendió, destruyendo parte del fuselaje y requirió, la respuesta de más de 200 bomberos para controlar el fuego y el derrame de combustible. La tripulación, atrapada en la cabina, sobrevivió milagrosamente.
Un patrón peligroso: mismas aeronaves, mismo operador, distintos resultados
La repetición de estos dos accidentes con una diferencia de menos de dos años plantea preguntas incómodas que la investigación de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) deberá responder de manera prioritaria.
1. Rendimiento y Mantenimiento de la Aeronave
En ambos casos, el factor mecánico fue determinante. En Vancouver, los pilotos informaron de un fallo en los slats que impidió un frenado óptimo.
En Miami, aunque la causa final aún se investiga, los expertos ya analizan si la aeronave tocó tierra demasiado lejos en la pista y a alta velocidad, lo que sugiere posibles problemas con los sistemas de frenado (como el “speedbrake” o freno aerodinámico) o un mal funcionamiento de los flaps. La NTSB examinará el historial de mantenimiento de la aeronave, un aparato de 32 años que fue convertido de pasajero a carguero en 2015.
2. Técnica de Pilotaje y Decisión de “Go-Around”
El video del accidente en Miami muestra a la aeronave “flotando” sobre la pista sin tomar contacto con el suelo durante un tramo considerable. Si la aeronave sobrepasó los 3,000 pies (914 metros) de la zona de toma de contacto normal, la tripulación debería haber abortado el aterrizaje y ejecutado una maniobra de “go-around” (motor y al aire).
La “cultura de la aproximación frustrada” es un tema crítico. La aviación ha luchado contra el estigma de que abortar un aterrizaje es un fracaso, cuando en realidad es una de las decisiones más seguras que puede tomar un piloto. El hecho de que la tripulación sobreviviera mientras que los trabajadores en tierra fallecieron subraya la necesidad de priorizar la seguridad operativa por encima del ahorro de tiempo o combustible.
3. Infraestructura Aeroportuaria
El Aeropuerto de Miami, a diferencia de otros, no cuenta con un Sistema de Detención de Materiales de Ingeniería (EMAS) al final de la pista involucrada. Aunque el aeropuerto cumple con los requisitos de seguridad de la FAA al poseer una zona de seguridad de 1,000 pies, la ausencia de un “colchón” de hormigón celular que pueda detener una aeronave en caso de sobrepaso podría haber marcado la diferencia entre una excursión y una tragedia con víctimas fuera del aeropuerto.
Conclusión
La NTSB ya ha desplegado un equipo de investigación para esclarecer las causas exactas de esta tragedia. Aunque los sobrepasos de pista (runway excursions) son el principal accidente en la aviación comercial y de negocios, y a menudo son el resultado de una combinación letal de problemas mecánicos y errores de decisión.
La repetición de este patrón en la flota de Amazon no puede ser ignorada. Se debe analizar no solo la mecánica de los aviones y las condiciones climáticas, sino también la formación de los pilotos, las políticas de la compañía sobre la toma de decisiones en aproximaciones inestables y la planificación de la carga que afecta al peso y al frenado.
Las cinco vidas perdidas en Miami exigen una revisión exhaustiva y la implementación de medidas correctivas antes de que este patrón se convierta en una estadística aún más trágica.
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