El informe PISA 2025, publicado esta semana por la OCDE, ha dejado al descubierto la mayor hecatombe educativa de la democracia española. Y no, no es un mal día. No es la pandemia. No es el móvil. Es la crónica de una muerte anunciada por una clase política que ha preferido mirar hacia otro lado mientras los estudiantes españoles se despeñaban por el precipicio.
Los números son para enmarcar en sangre: 451 puntos en Lectura. La puntuación más baja de la historia. Hemos perdido 23 puntos en solo tres años. Para que el lector se haga una idea, esa caída equivale a un curso escolar entero perdido. Un crío de 15 años en España lee hoy peor que un británico de 13. Estamos retrocediendo a la velocidad de la luz mientras el resto del mundo, aunque también cae, lo hace con frenos de mano. Nosotros vamos con el cinturón desabrochado y el acelerador a fondo.
Pero el dato que debería encender todas las alarmas y derribar ministerios es el de Matemáticas: 457 puntos. Otro mínimo histórico. Desde 2015, hemos dejado escapar casi 30 puntos.
¿Saben qué significa esto en la vida real? Que nuestra industria, nuestra ingeniería y nuestro futuro tecnológico están condenados a la irrelevancia.
Mientras los países asiáticos y del norte de Europa forman a la próxima generación de científicos y programadores, nosotros estamos formando a jóvenes que no saben calcular un interés compuesto ni resolver una regla de tres.
La coartada que ya no cuela
Lo más vomitivo de esta tragedia es escuchar las declaraciones institucionales. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, ha tenido el morro de salir a la palestra para decir que, aunque los datos son malos, “hay aspectos positivos” como la “curiosidad” de los alumnos o el “sentido de pertenencia”.
¿Curiosidad? ¿Sentido de pertenencia? ¡Pero si los chavales no saben leer un texto de dos párrafos y extraer su idea principal! Estamos ante una generación que lo tendrá todo para ser curiosa en TikTok, pero que será funcionalmente analfabeta para entender un contrato de trabajo o un manual de instrucciones.
La “inclusividad” y la “empatía” no sirven de nada si no van acompañadas de la capacidad de pensar con rigor. El Gobierno ha confundido la educación con un parque de atracciones emocional. Se han preocupado más por el “cómo se sienten” los alumnos que por el “qué saben” los alumnos. Y el resultado está ahí: un 15% más de estudiantes por debajo del nivel básico en Matemáticas que hace una década.
El desastre autonómico: el “milagro” vasco se desmorona
Si el conjunto es grave, el análisis por comunidades es un relato de terror. Mientras Madrid y Castilla y León intentan mantener el tipo (aunque también caen), el llamado “modelo vasco” ha implosionado con una caída de 47 puntos en Matemáticas en un solo ciclo. ¡47 puntos! Esa cifra no es una fluctuación; es un colapso estructural.
Y luego está el elefante en la habitación: Cataluña, excluida del informe por un error técnico bochornoso que ha invalidado su muestra. Es la excusa perfecta para esconder la vergüenza ajena.
Pero sabemos, porque los datos de años anteriores lo reflejan, que Cataluña ya venía arrastrando números rojos. La exclusión es un parche para no dar la nota (nunca mejor dicho) en el ámbito internacional.
Comparativa histórica: Una década tirada a la basura
Veamos la evolución para que no nos tomen por tontos:
- 2015: España aún coqueteaba con la media de la OCDE (496 en Lectura).
- 2025: España está por debajo de Portugal y Polonia, países que hace veinte años miraban con envidia nuestro sistema educativo.
Hemos pasado de ser un país con aspiraciones europeas a ser un convidado de piedra en el fondo de la tabla. Italia nos adelanta. Francia nos adelanta. Alemania, a pesar de sus problemas internos, nos da una paliza.
Hemos perdido 45 puntos en Lectura en diez años, es la mayor caída registrada entre los países desarrollados. Esto no es una crisis; es un éxodo masivo de la calidad educativa.
La excusa de los recursos (y el verdadero problema)
Es cierto: falta profesorado. El 49% de los directores denuncia falta de plantilla, muy por encima de la media de la OCDE. Es cierto: faltan recursos. Pero el dinero no lo es todo.
Llevamos años invirtiendo en infraestructura digital y en “metodologías innovadoras” que no sirven para nada si el profesor está desautorizado y el alumno no tiene la obligación de esforzarse.
La LOMLOE, la ley que el PSOE y sus socios impulsaron, ha sido el acelerador de este desastre. Comunidades como Valencia y País Vasco, que fueron las primeras en aplicar sus postulados (menos exigencia, más repetición automática encubierta y más carga de “competencias” transversales vacías), son las que lideran las caídas más abismales.
La evidencia empírica es aplastante: relajar el currículo no mejora el rendimiento, lo destruye.
La falsa inclusión y el crecimiento de la población inculta que animan el retroceso
El tsunami demográfico y el colapso educativo: ¿existe una relación? Mientras España celebraba (o sufría) la llegada masiva de población extranjera, las aulas se llenaban de alumnos que según todos los indicadores, partían con una desventaja estructural en el sistema educativo.
La coincidencia temporal entre ambos fenómenos es tan abrumadora que resulta imposible ignorarla.
El tsunami demográfico y el colapso educativo: ¿existe una relación?
Mientras España celebraba (o sufría) la llegada masiva de población extranjera, las aulas se llenaban de alumnos que según todos los indicadores, partían con una desventaja estructural en el sistema educativo.
La coincidencia temporal entre ambos fenómenos es tan abrumadora que resulta imposible ignorarla.
Los números de la inmigración: un cambio de escala sin precedentes
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha documentado una transformación demográfica de una velocidad y magnitud históricas. Entre 2021 y 2024, casi 3,8 millones de personas nacidas en el extranjero se establecieron en España.
El ritmo se ha ido acelerando año tras año..
| Año | Llegadas de población extranjera residente |
|---|---|
| 2021 | 563.632 |
| 2022 | 887.833 |
| 2023 | 1.092.735 |
| 2024 | 1.215.338 |
La concentración es aún más impactante si se analiza el corto plazo: el 24,4% de los 9,46 millones de residentes nacidos en el extranjero que había en España a 1 de enero de 2025 llegaron en solo dos años (2023 y 2024).
Uno de cada cuatro extranjeros censados en España lleva menos de dos años en el país. Este aluvión migratorio, ha situado a España como el país de la UE que más inmigrantes atrae, con un flujo constante que supera el millón de personas al año.
El desplome de PISA: el peor registro de la historia
En paralelo a esta avalancha demográfica, los resultados educativos han sufrido un deterioro acelerado. Los datos de PISA 2025 son los peores jamás registrados por España en las tres competencias evaluadas..
| Competencia | 2015 | 2022 | 2025 | Pérdida 2015-2025 |
|---|---|---|---|---|
| Lectura | 496 | 474 | 451 | -45 puntos |
| Matemáticas | 486 | 473 | 457 | -29 puntos |
| Ciencias | 493 | 485 | 477 | -16 puntos |
La caída se ha acelerado precisamente en el período de mayor crecimiento migratorio. Entre 2022 y 2025 (los años de llegadas masivas), España perdió 23 puntos en Lectura, 16 en Matemáticas y 8 en Ciencias. La OCDE, por comparación, perdió 15 puntos en Lectura y 3 en Matemáticas en el mismo periodo.
El retroceso español es más del doble que el de la media de los países desarrollados.
El mapa autonómico: donde hay más inmigración, peores resultados
El análisis por comunidades autónomas revela un patrón geográfico que alimenta todas las sospechas. Las regiones con mayor presión migratoria y mayor proporción de alumnado extranjero son precisamente las que registran los peores resultados:
País Vasco
419 puntos en Lectura, la segunda peor nota de España, solo por delante de Ceuta y Melilla. En Ciencias, 459 puntos, muy por debajo de la media nacional (477). Y esto ocurre en una comunidad que hasta hace pocos años era considerada un referente educativo.
Comunidad Valenciana
Última en Ciencias (450) y Matemáticas (435), y penúltima en Lectura (424). El desplome es tan brutal que los expertos lo califican como una caída “rara vez vista en la historia mundial de la OCDE”.
Cataluña
Fue excluida del informe PISA 2025 por una “sobrerrepresentación” del alumnado inmigrante en la muestra (24%, frente al 14% de 2018). Las autoridades catalanas atribuyeron sus malos resultados de 2022 precisamente a este factor. Curiosamente, los datos no oficiales que maneja la OCDE sitúan a Cataluña con 473 puntos en Lectura y 474 en Matemáticas, cifras que la colocarían en la media alta, pero la propia exclusión por problemas metodológicos relacionados con la sobrerrepresentación de inmigrantes es un indicio revelador.
Ceuta y Melilla
Las dos ciudades autónomas, sometidas a una presión migratoria constante, ocupan el fondo del pozo en todas las competencias: Melilla obtiene 379 en Lectura, 395 en Matemáticas y 405 en Ciencias; Ceuta, 397, 405 y 420 respectivamente.
En el extremo opuesto, se encuentran Madrid y Castilla y León, comunidades con menor proporción de alumnado inmigrante (o con modelos de integración más consolidados), liderando el ranking español: Madrid obtiene 477 en Matemáticas y 495 en Ciencias; Castilla y León, 472 y 493.
La brecha inmigrante: un lastre estadístico incontestable
Los datos de PISA desglosados por origen del alumnado son demoledores. En España, el alumnado de origen migrante representa el 20,3% del total, muy por encima de la media de la OCDE y de la UE. Y su rendimiento es sistemáticamente inferior:
- Un alumno de origen migrante obtiene de media, 32,5 puntos menos en Matemáticas que uno de origen nacional.
- Esta brecha se reduce a 6,6 puntos si se descuenta el efecto de la desigualdad socioeconómica, lo que indica que el problema no es tanto el origen en sí mismo como las condiciones de vulnerabilidad asociadas.
- En Navarra, los estudiantes nativos obtienen 488 puntos en Ciencias frente a 449 del alumnado inmigrante: una brecha de 39 puntos.
- Un estudiante de origen extranjero tiene 1,9 veces más probabilidades de haber repetido curso que uno nativo.
¿Causalidad o correlación? El debate abierto
La coincidencia temporal y geográfica entre el aumento de la inmigración y el desplome de PISA es tan evidente que numerosos responsables políticos y educativos han señalado esta relación:
- El consejero de Educación de Navarra, Carlos Gimeno, atribuyó parte del retroceso de su comunidad “al aumento del alumnado de origen inmigrante”.
- La Generalitat de Cataluña argumentó que la caída en PISA 2022 se debía a la “sobrerrepresentación” de alumnado migrante en la muestra.
- Los datos del INE confirman que el sistema educativo arrastra “tensiones desde hace años” en áreas con alta concentración de población extranjera.
Aunque atribuir todo el descalabro educativo a la inmigración sería una simplificación peligrosa.
Existen otros factores que deben tenerse en cuenta:
1. El factor socioeconómico. La brecha entre nativos e inmigrantes se reduce drásticamente (de 32,5 a 6,6 puntos) cuando se controla por nivel socioeconómico. Esto sugiere que el verdadero problema no es el origen, sino la concentración de la pobreza en determinados colectivos y territorios.
2. La segregación escolar. España presenta altos índices de segregación escolar por origen del alumno. El alumnado inmigrante tiende a concentrarse en centros públicos de zonas desfavorecidas, lo que genera un efecto de “aislamiento” que perjudica a todos.
3. La LOMLOE y el cambio curricular. La ley educativa aprobada a finales de 2020 ha sido señalada por numerosos críticos como un factor clave en el deterioro, independientemente de la composición del alumnado. El momento de su implantación coincide exactamente con el inicio del desplome más acelerado.
4. La velocidad del cambio. El problema no es tanto la inmigración en sí misma como su ritmo vertiginoso. Incorporar a más de un millón de personas al año, muchas de ellas en edad escolar y con necesidades educativas específicas (idioma, nivelación curricular, apoyo psicosocial), es una presión que ningún sistema educativo podría absorber sin consecuencias.
Conclusión
La evidencia disponible sugiere que el desplome de PISA en España no tiene una única causa, sino que es el resultado de un cóctel explosivo de factores que han convergido en el tiempo:
- Un aumento migratorio sin precedentes que ha modificado la composición del alumnado en tiempo récord.
- Una brecha de rendimiento persistente entre alumnos nativos e inmigrantes, vinculada en gran medida a la desigualdad socioeconómica.
- Unos altos niveles de segregación escolar que concentran al alumnado inmigrante en centros con menos recursos y peores resultados.
- Un cambio curricular (LOMLOE) que, según sus críticos, ha relajado las exigencias académicas en el momento más inoportuno.
- Un sistema educativo que no ha tenido tiempo ni recursos para adaptarse a esta transformación demográfica.
Negar la relación entre inmigración y resultados educativos sería tan irresponsable como atribuirle todo el peso de la crisis.
La realidad es más compleja: la llegada masiva de población extranjera ha puesto a prueba un sistema que ya arrastraba problemas estructurales, y la combinación de ambos factores ha producido un colapso educativo cuyas consecuencias España pagará durante décadas.
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