Los plátanos son una de las frutas más saludables y comunes del mundo. Sin embargo, en uno de los laboratorios científicos más avanzados de Australia están estrictamente prohibidos.
¿Por qué un alimento tan inofensivo no puede entrar en un laboratorio de física? ¿Y realmente los plátanos son radiactivos?
Son los platanos radiactivos
Sorprendentemente, sí: los plátanos son ligeramente radiactivos. Pero no hay motivo de alarma, ya que el nivel de radiactividad es tan bajo que no supone ningún riesgo para los seres humanos.
La razón está en el potasio, un mineral esencial para la salud. En la naturaleza, una pequeña fracción del potasio corresponde al isótopo radiactivo potasio-40 (K-40), que tiene una vida media de 1.300 millones de años.
Debido a su lenta desintegración, un plátano emite solo unos 0,01 milirem (0,1 microsievert) de radiación, es decir, aproximadamente el 1% de la radiación ambiental diaria a la que todos estamos expuestos.
Para ponerlo en perspectiva:
Habría que comer unos 100 plátanos para igualar la radiación natural que recibimos en un solo día.
Así que sí, los plátanos son radiactivos, pero son completamente seguros para las personas.
El problema no está en los humanos, sino en los instrumentos científicos de alta sensibilidad.
Por qué los plátanos están prohibidos en el laboratorio australiano de materia oscura
En el Stawell Underground Physics Laboratory (SUPL), situado en Victoria (Australia), los científicos buscan una de las mayores incógnitas del universo: la materia oscura.
Se estima que la materia oscura representa el 85% de toda la materia del universo, pero no emite, absorbe ni refleja luz. Detectarla requiere una sensibilidad extrema, tanto que incluso un plátano podría arruinar el experimento.
Para aislar posibles señales de materia oscura, el detector del laboratorio se encuentra a cientos de metros bajo tierra, dentro de una antigua mina de oro, protegido por gruesas capas de roca que bloquean los rayos cósmicos.
El detector está compuesto por:
- Siete cristales de yoduro de sodio encerrados en tubos de cobre.
- Benceno para enfriar el sistema.
- Más de 200 toneladas de acero como blindaje contra la radiación externa.
Cuando una partícula de materia oscura colisiona con materia ordinaria, podría producir un destello diminuto de luz, y ese es precisamente el tipo de señal que los investigadores intentan captar.
Sin embargo, cualquier traza de radiación ambiental, incluso de origen natural, puede generar falsas señales. Por eso el laboratorio adopta medidas extremas:
- Sellado de paredes para evitar emisiones de gas radón.
- Eliminación minuciosa de polvo y contaminantes.
- Y, efectivamente, prohibición total de plátanos, ya que su contenido de potasio puede activar los detectores sensibles a la radiación.
En resumen, lo que es inofensivo para los humanos puede ser catastrófico para la física de precisión.
Una colaboración científica internacional
El laboratorio de Stawell es el único experimento de materia oscura en el hemisferio sur, y complementa a su homólogo europeo, el detector DAMA/LIBRA, situado en Italia.
El equipo italiano ha registrado fluctuaciones anuales en las señales que podrían deberse al movimiento de la Tierra a través del “halo” de materia oscura de la galaxia.
Si el detector australiano observa el mismo patrón (pese a tener estaciones opuestas), sería una confirmación clave de que el fenómeno realmente proviene de la materia oscura y no de factores ambientales locales.
Por eso, mantener un entorno limpio y libre de radiación es fundamental. Incluso la radiación mínima de un plátano podría alterar los datos.
Conclusión
Entonces, ¿por qué los plátanos están prohibidos en el laboratorio australiano de materia oscura?
Porque incluso su mínima radiactividad natural puede interferir con los instrumentos científicos más sensibles del planeta.
Aunque inofensivos para las personas, los plátanos emiten suficiente radiación como para confundir detectores diseñados para rastrear la materia invisible que mantiene unido al universo.
En la búsqueda de los secretos cósmicos, a veces hasta lo más pequeño (como un plátano) puede alterar el equilibrio de la ciencia.