El CEO de XPeng Robotics revela que el robot T800 realmente consiguió derribarlo de una patada

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El CEO y fundador de XPeng Robotics, Zhao Tongyang, ha vuelto a hablar de uno de los momentos más llamativos protagonizados por su robot humanoide T800. Durante el World Robot Conference 2026, el directivo confirmó que el vídeo en el que el robot consigue lanzarlo por los aires no fue una demostración preparada ni una escena de exhibición.

Según explicó Zhao, en aquel momento simplemente quería comprobar cuánta fuerza podía ejercer realmente el T800. El resultado fue bastante más contundente de lo esperado: el robot logró golpearle con suficiente potencia como para derribarlo.

El T800 ya realiza movimientos de forma autónoma

El responsable de XPeng Robotics también explicó que los robots utilizados actualmente en las competiciones URKL realizan la mayor parte de sus movimientos de manera autónoma.

La intervención humana queda reservada principalmente para situaciones imprevistas, como una caída del robot o un error en el reconocimiento visual que provoque que pierda momentáneamente la referencia. En esos casos, los operadores pueden intervenir rápidamente para corregir la situación.

La compañía quiere llevar esta autonomía todavía más lejos. Su objetivo, según Zhao, no consiste únicamente en desarrollar un cuerpo robótico potente, sino también en crear un “cerebro” capaz de controlar el movimiento de una forma mucho más natural.

La referencia resulta bastante gráfica: la empresa aspira a conseguir movimientos similares a los de los robots de Transformers, capaces incluso de modificar su postura durante un salto o una maniobra en el aire.

Un robot humanoide diseñado para movimientos extremos

El T800 es el modelo insignia de XPeng Robotics para los sectores comercial y de investigación. Su desarrollo reúne el trabajo acumulado durante una década por un equipo de alrededor de 150 ingenieros y tiene un precio inicial de unos 180.000 yuanes, aproximadamente 22.000 euros al cambio.

El robot dispone de 29 grados de libertad en sus articulaciones, sin contar las manos robóticas, mientras que cada mano incorpora otros siete grados de libertad. Esta configuración le permite ejecutar movimientos complejos, desde coreografías hasta maniobras de combate.

En el apartado de potencia, el T800 alcanza un pico instantáneo de 14 kW y un par máximo de 450 Nm, cifras que le permiten realizar movimientos de gran intensidad, como patadas giratorias o golpes capaces de derribar una puerta.

Uno de los aspectos más interesantes es su capacidad para recuperar rápidamente el equilibrio después de realizar estos movimientos, algo especialmente importante en robots humanoides con un centro de gravedad elevado.

Del robot programado al movimiento autónomo

A diferencia de los sistemas basados principalmente en secuencias programadas de antemano, el T800 utiliza un sistema de control mediante redes neuronales de extremo a extremo.

La intención es que el robot pueda adaptar sus movimientos al ritmo de la acción y a los cambios del entorno sin que cada gesto tenga que ser programado manualmente. Esto permite conseguir transiciones más fluidas y una respuesta más cercana al movimiento humano.

Más allá de las demostraciones espectaculares, XPeng Robotics también contempla aplicaciones en investigación, robótica industrial y trabajos especializados, incluyendo tareas de mantenimiento en espacios reducidos y experimentos relacionados con algoritmos de movimiento.

El vídeo del CEO siendo derribado por su propio robot puede resultar anecdótico, pero también refleja una evolución importante: los robots humanoides empiezan a combinar potencia, equilibrio, autonomía y capacidad de adaptación en un mismo sistema. Y, al menos en el caso del T800, parece que comprobar sus límites en primera persona puede ser una experiencia bastante peligrosa.

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