La aviación comercial busca alternativas para reducir su impacto ambiental y el hidrógeno vuelve a situarse en el centro de la estrategia de los grandes fabricantes.
Airbus y MTU Aero Engines han anunciado la creación de una empresa conjunta destinada a desarrollar el primer motor eléctrico de pila de combustible de hidrógeno para aviones comerciales, una tecnología que podría convertirse en una alternativa a las actuales turbinas de reacción.
El acuerdo supone un paso importante hacia una nueva generación de sistemas de propulsión que, si superan los desafíos técnicos y regulatorios, podrían cambiar el futuro del transporte aéreo durante las próximas décadas.

Un proyecto conjunto para acelerar la aviación de hidrógeno
La colaboración fue anunciada oficialmente el 7 de julio de 2026 y da continuidad al memorando de entendimiento que ambas compañías firmaron durante el Salón Aeronáutico de París de 2025.
La nueva empresa, cuya puesta en marcha está prevista para 2027, se encargará de desarrollar todas las fases del proyecto:
- Diseño del sistema de propulsión.
- Desarrollo tecnológico.
- Pruebas y validación.
- Procesos de certificación.
- Comercialización del motor.
Su creación todavía depende de la aprobación de las autoridades regulatorias y de diversos procesos administrativos en Europa.
Un motor completamente eléctrico alimentado por hidrógeno
A diferencia de los motores convencionales, este sistema no quemará hidrógeno mediante combustión.
En su lugar utilizará pilas de combustible, una tecnología capaz de transformar el hidrógeno en electricidad mediante una reacción electroquímica con el oxígeno.
La electricidad generada alimentará motores eléctricos encargados de impulsar la aeronave.
El único subproducto directo de este proceso es vapor de agua, eliminando durante el vuelo las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y de óxidos de nitrógeno (NOx) que generan los motores actuales.
Airbus aporta su experiencia en hidrógeno líquido
Cada empresa aportará conocimientos complementarios al proyecto.
Airbus contribuirá principalmente con:
- Su experiencia en el diseño de aviones comerciales.
- El desarrollo de tecnologías basadas en hidrógeno líquido.
- La integración del sistema de propulsión en futuras aeronaves.
Por su parte, MTU Aero Engines aportará su experiencia en:
- Diseño de motores aeronáuticos.
- Tecnología de pilas de combustible.
- Certificación aeronáutica.
- Mantenimiento y soporte técnico durante todo el ciclo de vida del motor.
La combinación de ambas capacidades busca acelerar la llegada de esta tecnología al mercado.
El proyecto forma parte del programa ZEROe de Airbus
Este nuevo motor será una pieza clave dentro del programa ZEROe, la iniciativa con la que Airbus pretende desarrollar el primer avión comercial impulsado por hidrógeno con emisiones prácticamente nulas.
El objetivo oficial del fabricante europeo continúa siendo introducir este tipo de aeronaves alrededor de 2035, aunque reconoce que todavía existen importantes retos tecnológicos e infraestructurales por resolver.
La estrategia pasa por sustituir progresivamente los sistemas de combustión tradicionales por soluciones eléctricas alimentadas mediante hidrógeno.
Mucho más que desarrollar un motor
Las dos compañías subrayan que la tecnología por sí sola no será suficiente para hacer realidad la aviación basada en hidrógeno.
Además del desarrollo del motor, será necesario construir todo un ecosistema que incluya:
- Infraestructura para producir hidrógeno verde.
- Redes de distribución y almacenamiento en aeropuertos.
- Normativas internacionales específicas.
- Procesos de certificación adaptados a esta nueva tecnología.
Solo cuando estos elementos estén disponibles será posible desplegar aviones comerciales impulsados por hidrógeno a gran escala.
¿Puede el hidrógeno sustituir a las turbinas actuales?
La idea de utilizar hidrógeno en aviación no es nueva, pero las pilas de combustible han adquirido un protagonismo creciente gracias a los avances logrados durante los últimos años.
Frente a los motores de reacción convencionales, un sistema eléctrico basado en hidrógeno ofrece varias ventajas potenciales:
- Elimina las emisiones directas de CO₂ durante el vuelo.
- Reduce significativamente la contaminación atmosférica local.
- Disminuye el ruido al utilizar motores eléctricos.
- Puede ofrecer una mayor eficiencia energética en determinadas aplicaciones.
Sin embargo, todavía existen importantes desafíos.
Entre ellos destacan:
- El almacenamiento del hidrógeno líquido a muy bajas temperaturas.
- La reducción del peso de los sistemas de propulsión.
- La autonomía en vuelos de larga distancia.
- La creación de infraestructuras específicas en aeropuertos.
Por ello, es poco probable que los motores de hidrógeno sustituyan a corto plazo a las turbinas en todos los tipos de aeronaves, aunque sí podrían convertirse en una solución viable para determinados segmentos del transporte aéreo durante las próximas décadas.
Europa busca liderar la próxima revolución de la aviación
La creación de esta empresa conjunta también tiene una dimensión estratégica.
Europa pretende mantener una posición de liderazgo en las futuras tecnologías aeronáuticas, especialmente en un momento en el que la industria busca alternativas para reducir las emisiones del transporte aéreo sin renunciar al crecimiento del sector.
El desarrollo de motores eléctricos alimentados por hidrógeno podría situar a los fabricantes europeos entre los principales impulsores de la próxima generación de aviones comerciales.
Un paso importante hacia una aviación con menos emisiones
La alianza entre Airbus y MTU Aero Engines representa uno de los proyectos más ambiciosos en el desarrollo de sistemas de propulsión basados en hidrógeno.
Aunque la llegada de estos motores a los aviones comerciales todavía requerirá años de investigación, pruebas y certificaciones, la creación de una empresa dedicada exclusivamente a esta tecnología demuestra que la industria comienza a pasar de la investigación a la industrialización.
Si el proyecto alcanza sus objetivos, los motores eléctricos de pila de combustible podrían convertirse en una de las alternativas más prometedoras para reducir la huella ambiental de la aviación, complementando otras soluciones como los combustibles sostenibles, la electrificación parcial y las mejoras en eficiencia aerodinámica.



