La expedición china número 16 al Océano Ártico ha conseguido un hito científico de primer orden. El equipo, a bordo del rompehielos “Xuelong 2”, completó recientemente una campaña de investigación geofísica en el sector oriental de la dorsal de Gakkel, la cadena montañosa submarina que separa las placas norteamericana y euroasiática.
El resultado es el primer registro continuo de 25 millones de años de evolución litosférica en esta zona del planeta. Nunca antes se había obtenido una secuencia tan larga y tan completa en una dorsal de expansión ultralenta.
¿Por qué la dorsal de Gakkel es única?
Las dorsales oceánicas son el lugar donde nace la corteza terrestre. En ellas, el magma emerge del manto y se solidifica, formando nueva corteza que se expande hacia los lados. La velocidad a la que esto ocurre varía enormemente de una dorsal a otra.
La de Gakkel es una de las más lentas del mundo. Eso la convierte en un laboratorio natural excepcional. En una distancia relativamente corta, es posible observar procesos geológicos que en otras dorsales requerirían recorrer cientos o miles de kilómetros.
El equipo chino trazó una línea de 100 kilómetros y, en ese tramo, capturó 25 millones de años de historia. Es como leer un libro completo en lugar de hojear páginas sueltas.
El hallazgo que desafía los modelos
El dato más relevante de la campaña tiene que ver con la velocidad de evolución de la litosfera. Según Jiang Jie, miembro de la expedición, los resultados muestran que la evolución morfológica de esta zona ha sido significativamente más rápida de lo que predecían los modelos tradicionales.
Es una observación que obliga a revisar las teorías sobre cómo se forma y se transforma la corteza oceánica en condiciones extremas. Y sugiere que los procesos geológicos en las dorsales ultralentas pueden ser más dinámicos de lo que se pensaba.
Un esfuerzo internacional con sello chino
Desde 2021, China lidera el “Programa Internacional de Investigación Conjunta de las Dorsales Oceánicas del Ártico”. A través de varias campañas consecutivas, el país ha ido construyendo un corpus de datos que ha permitido proponer nuevos mecanismos dinámicos para la formación de dorsales ultralentas.
Este tipo de investigación no solo ayuda a comprender la tectónica de placas. También arroja luz sobre los procesos de intercambio de materia y energía entre el manto, la corteza y el océano. Y eso tiene implicaciones para entender las corrientes árticas, los ecosistemas marinos y los ciclos de elementos químicos en la región.
Tecnología propia para un entorno hostil
Trabajar en el Ártico, en zonas de hielo denso y latitudes extremas, plantea desafíos técnicos formidables. Para superarlos, China ha desarrollado equipos propios: sismómetros de fondo oceánico de acoplamiento fuerte y electromagnetómetros de fondo de largo período.
Esta campaña marcó la primera aplicación a gran escala de estos instrumentos en el Ártico. Según Shen Zhongyan, jefe del grupo de geofísica del “Xuelong 2”, el éxito de la operación demuestra que China ha alcanzado un nivel técnico avanzado para realizar prospecciones sísmicas y electromagnéticas conjuntas en zonas de hielo denso a altas latitudes.
Un posible campo hidrotermal bajo el hielo
La expedición también realizó observaciones hidrográficas en cinco estaciones, midiendo temperatura y salinidad en columnas de agua completas. En todas ellas se detectó un fenómeno notable: inversiones térmicas significativas y de gran extensión.
Ese patrón sugiere la posible existencia de un campo hidrotermal de gran tamaño en la zona. O, alternativamente, que las estaciones de medición se encontraban cerca de un punto de emisión hidrotermal activo.
Si se confirma, sería un descubrimiento relevante. Los sistemas hidrotermales son ecosistemas únicos que albergan formas de vida adaptadas a condiciones extremas. Y su estudio ayuda a comprender cómo interactúan los fluidos del manto con el agua del océano en las dorsales ultralentas.
Lo que viene de cara al futuro
La campaña de este año no cierra una investigación, sino que abre una nueva fase. Los datos recogidos serán analizados durante meses, y es probable que surjan más hallazgos a medida que se procesen.
Lo que ya está claro es que China ha consolidado su presencia científica en el Ártico y lo ha hecho con tecnología propia, con programas internacionales y con resultados que están reescribiendo partes de la geología marina. En un océano que se calienta y se abre a nuevas rutas, la investigación científica se convierte también en una forma de presencia estratégica.
Descubre más desde CIBERED
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


