Durante más de dos siglos, una carta militar cifrada de la época napoleónica permaneció en la lista de documentos sin descifrar. Solo quedaba de ella una imagen en blanco y negro, de baja resolución, publicada en una revista francesa en 1969. Muchos intentaron leerla. Nadie había publicado una solución completa.
Hasta ahora. Un investigador afirma haber utilizado GPT-6 Astra, el último modelo de OpenAI, para descifrarla en unas seis horas de ejecución del modelo.
El proceso incluyó transcripción de imagen, criptoanálisis, escritura de programas y comparación con fuentes históricas. El resultado ya ha sido revisado por especialistas y la entrada correspondiente ha pasado de “no resuelta” a “resuelta”.
Pero conviene precisar algo desde el principio: no es una carta escrita de puño y letra por Napoleón. Es una comunicación cifrada enviada al general Auguste de Marmont desde el cuartel del virrey de Italia, Eugène de Beauharnais, siguiendo instrucciones del emperador.
Una carta de 1809, una imagen de 1969 y un código perdido
En la primavera de 1809, Europa se preparaba para una nueva guerra. Austria estaba a punto de atacar de nuevo a Francia, mientras gran parte del ejército francés seguía inmovilizado en España. El general Marmont mandaba las tropas francesas en Dalmacia y podía quedar aislado si los austriacos desencadenaban la ofensiva.
El 16 de marzo, Napoleón ordenó a Eugène que informara a Marmont sobre la posición de las principales fuerzas francesas y aliadas. Exigió que el mensaje se escribiera en cifra y se enviara con un oficial de confianza. La carta que hoy se conserva es, muy probablemente, la que se remitió a Marmont tras esa orden.
El problema es que el documento original se ha perdido. Lo único que queda es una reproducción publicada en 1969 por el teniente coronel J. Vilcoq en la Revue historique des Armées.

La imagen tiene solo 1202×1836 píxeles. La primera línea se lee con claridad: “Marmont, vous avez dû recevoir mes lettres du 8, 14 et 20 de ce mois…”. A partir de ahí, 24 líneas de números, letras y símbolos dibujados a mano. Y no se conserva el libro de claves.
Un código difícil: 1.300 unidades y 155 símbolos
El sistema no era una simple sustitución letra por letra. El investigador Church calculó que la carta contiene alrededor de 1.300 unidades cifradas y 155 símbolos distintos. Muchas letras frecuentes tienen varias formas diferentes de escribirse. Además, algunos símbolos representan palabras completas.
Eso lo convierte en un cifrado de sustitución homofónica, diseñado precisamente para dispersar la frecuencia de las letras y dificultar el análisis tradicional. Antes del intento con IA, el investigador francés Daniel Tant había identificado 33 correspondencias de letras, que explicaban unas 435 unidades, aproximadamente un tercio del texto. Quedaban 865 unidades por resolver. Otro investigador, Daniel Bourdeau, lo intentó en septiembre, pero se detuvo al no encontrar una transcripción completa del texto cifrado.
La paradoja es que los materiales sí estaban disponibles: la revista original había sido digitalizada por la plataforma francesa Persée. El obstáculo no era la falta de fuentes, sino el coste humano de reunirlas, transcribirlas y analizarlas.
¿Cómo lo resolvió GPT-6 Astra?
El método seguido por Church se parece más a un flujo de trabajo de un agente autónomo que a un único golpe de inspiración.

Primero, Astra dividió la imagen de baja resolución en tiras y fue identificando los símbolos manuscritos uno por uno. Registró inicialmente 1.320 unidades y 175 símbolos provisionales. Después comparó las caligrafías y fusionó variantes hasta quedarse con 1.300 unidades y 155 símbolos.
Luego usó como anclas las 33 correspondencias ya conocidas por Tant y aprovechó fragmentos escritos en letras normales, como “CONSEQUENT”, para ampliar la base conocida. Para el resto, escribió un programa de recocido simulado (simulated annealing) y evaluó los resultados con corpus de francés del siglo XIX: obras de Victor Hugo, Alexandre Dumas y las propias memorias de Marmont.
En el proceso descubrió que tratar todos los símbolos como letras individuales no bastaba. Algunos símbolos representaban palabras completas. Finalmente identificó 29 símbolos como palabras enteras, correspondientes a términos frecuentes como de, que, les, vous o général.
El último paso fue volver a la imagen original. Cada nueva equivalencia propuesta se comprobaba en todas las apariciones del símbolo a lo largo de la carta. Además, Church hizo que el solucionador volviera a ejecutarse sin las memorias de Marmont ni textos de la época. El resultado fue el mismo contenido principal.
¿Qué decía la carta?
El texto descifrado es un informe militar detallado de la situación previa a la guerra. Menciona:
- Unos 40.000 soldados bávaros en la zona de Múnich y Passau.
- Unos 30.000 polacos cerca del Vístula, amenazando Cracovia.
- Tropas sajonas cerca de Dresde.
- Posiciones y efectivos de los cuerpos mandados por Davout, Massena y Oudinot.
La carta concluye que Austria será atacada desde varios frentes y pide a Marmont que actúe con decisión. El orden y las cifras coinciden casi punto por punto con la orden que Napoleón envió a Eugène el 16 de marzo, lo que refuerza la validez de la transcripción.
Hay incluso un detalle histórico curioso. En la edición de 1865 de la Correspondencia de Napoleón, una frase relacionada con Marmont queda cortada con puntos suspensivos: no debía dejarse intimidar por “un pequeño”.
En la carta descifrada aparece la expresión “quelques troupes ou un rassemblement de canailles”, algo así como “algunas tropas o un grupo de canallas”. No puede confirmarse que fueran las palabras exactas de Napoleón, porque la carta es una versión transmitida, no un original autógrafo. Pero sí es lo que Marmont recibió.
Validación y precedentes
El especialista en criptografía histórica Satoshi Tomokiyo, mantenedor del sitio Cryptiana, revisó la solución y marcó la entrada como resuelta. También corrigió la fecha que figuraba erróneamente como 1807: la correcta es 1809.
El caso no está aislado. En las últimas semanas han aparecido varios intentos similares:
- El desarrollador Carter Leffen usó GPT-6 Astra para descifrar un telegrama Enigma alemán de 1941 que llevaba desde 2005 sin resolverse.
- El investigador Jack Willis utilizó Claude Opus 5 para romper otro mensaje Enigma de 1941, con una búsqueda final de clave que tardó poco más de 13 minutos en un Apple M2.
- Otro caso, un mensaje ADFGVX alemán de 1918, sigue siendo objeto de debate porque la clave usada no encaja del todo con la cronología y falta una reproducción independiente.
No todos los casos tienen el mismo nivel de verificación externa. El de la carta de Marmont sí ha sido revisado por un especialista reconocido y cuenta con materiales públicos para reproducir el resultado.
Lo importante no son las seis horas
El titular fácil es “GPT-6 Astra descifra en seis horas un código de hace 217 años”. Pero esas seis horas corresponden a la ejecución del modelo. Después, Church dedicó varias noches a ordenar materiales, verificar el contexto histórico y preparar archivos reproducibles.
Lo verdaderamente relevante es otra cosa: un solo sistema encadenó tareas que antes requerían especialistas distintos. Transcripción de imagen, análisis criptográfico, escritura de programas, comparación con corpus lingüísticos, verificación histórica y generación de documentación.
No se descubrió ningún principio nuevo de criptografía. Lo que cambió fue el coste. Un experto paciente podría haber resuelto esta carta hace décadas, pero pocos habrían invertido semanas en una reproducción borrosa de una revista militar.
Conclusión
La carta de Marmont ya no está en la lista de misterios sin resolver. Y su caso apunta a un fenómeno más amplio: archivos históricos, manuscritos, mapas antiguos, inscripciones o datos científicos dispersos pueden contener problemas cuya solución ya existe en teoría, pero cuyo coste práctico era demasiado alto.
A medida que la IA asume la búsqueda de materiales, el reconocimiento de imágenes, la programación y la verificación, la lista de “enigmas pendientes” podría acortarse más rápido de lo que imaginamos. Y quienes los aborden no serán solo especialistas: serán también curiosos con acceso a un buen agente.
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