Un equipo internacional de astrónomos ha detectado señales de radio con una duración de 54 minutos provenientes de un objeto situado a unos 16.000 años luz de la Tierra.
Los científicos han descubierto una estrella de neutrones inusual que gira a una velocidad sin precedentes, desafiando las ideas existentes sobre estos objetos superdensos.
Un equipo internacional de astrónomos dirigido por la Dra. Manisha Caleb de la Universidad de Sydney y el Dr. Emil Lentz de CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, ha detectado señales de radio con un período de 54 minutos que emanan de un objeto situado a unos 16.000 años luz de la Tierra.
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Las estrellas de neutrones suelen girar a velocidades increíblemente altas, completando una rotación completa sobre su eje en unos pocos segundos o incluso fracciones de segundo. Sin embargo, un objeto descubierto recientemente rompe esta regla al emitir señales de radio a intervalos relativamente grandes. La investigación, publicada en la revista Nature Astronomy, ofrece nuevos conocimientos sobre los complejos ciclos de vida de los objetos estelares.
“En el estudio de las estrellas de neutrones que emiten radio, estamos acostumbrados a los extremos, pero este descubrimiento de una estrella compacta que gira tan lentamente y aún emite ondas de radio fue inesperado.
Demuestra que ampliar los límites de nuestro espacio de búsqueda con una nueva generación de radiotelescopios revelará sorpresas que desafiarán nuestra comprensión”, dijo Ben Stappers, profesor de astrofísica en la Universidad de Manchester.
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El descubrimiento se realizó utilizando el radiotelescopio ASKAP de CSIRO en Australia Occidental, que puede ver la mayor parte del cielo a la vez. El equipo de investigación estaba monitoreando simultáneamente la fuente de rayos gamma y buscando una ráfaga de radio rápida cuando notaron un objeto de emisión lenta en los datos.
La naturaleza de la emisión de radio y la tasa de cambio en el período de rotación sugieren que se trata de una estrella de neutrones. Sin embargo, los investigadores no han descartado la posibilidad de que se trate de una enana blanca aislada con un campo magnético inusualmente fuerte.
Se necesita más investigación para confirmar qué es este objeto, pero cualquiera de los escenarios promete proporcionar información valiosa sobre la física de estos objetos extremos.
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“Este descubrimiento se basa en la combinación de las capacidades complementarias de los telescopios ASKAP y MeerKAT, así como en la capacidad de buscar objetos similares en escalas diminutas, mientras se estudia cómo cambia su emisión de un segundo a otro. Esta sinergia nos permite arrojar nueva luz sobre cómo evolucionan estos objetos compactos”, afirmó el Dr. Kaustubh Rajwade, astrónomo de la Universidad de Oxford.
Los hallazgos pueden obligar a los científicos a reconsiderar su comprensión de larga data sobre las estrellas de neutrones o enanas blancas: cómo emiten ondas de radio y cuál es su población en nuestra galaxia.
La autora principal, la Dra. Manisha Caleb, señaló que el objeto exhibe tres estados distintos de radiación, cada uno con propiedades completamente diferentes de los demás. El radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica jugó un papel crucial a la hora de distinguir entre estas condiciones.
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