Estados Unidos necesita más tungsteno, mucho más; y hoy, NO existe un plan sólido para asegurarlo.
Durante años, el país ha dependido casi por completo de la producción china de tungsteno; pero esa dependencia se está volviendo cada vez más frágil..
Dentro del contexto de las tensiones comerciales, los controles de exportación y la altísima competencia tecnológica entre ambos países.
Al mismo tiempo, los sectores clave como defensa, semiconductores y energía están incrementando su consumo cada día a más.

Si además, a todo esto le sumas, la posible futura fusión nuclear que podría llegar a materializarse a escala comercial en la próxima década, el déficit de tungsteno podría convertirse en un problema estratégico de primer orden a nivel mundial.
¿Por qué el tungsteno es tan importante?
El tungsteno es un metal con propiedades casi únicas:
- Tiene el punto de fusión más alto de todos los metales.
- Es extremadamente duro y denso.
- Resiste la erosión por calor y bombardeo de neutrones.
- Es químicamente estable.
- Conduce electricidad y calor razonablemente bien.
No es un “metal de moda” como las tierras raras, pero es esencial para múltiples e infinidad de industrias realmente críticas.
Principales usos del tungsteno
1. Herramientas de corte y perforación (≈60% del consumo mundial)
El carburo de tungsteno se utiliza en brocas para petróleo y gas, maquinaria pesada y minería. Su dureza y resistencia al calor lo hacen insustituible en muchos casos.
2. Municiones y defensa (≈10%)
Su alta densidad lo convierte en alternativa al uranio empobrecido para proyectiles perforantes y munición especializada.
3. Semiconductores (≈5%)
Se utiliza para rellenar interconexiones a escala nanométrica mediante deposición química en fase vapor (CVD). Es clave en la fabricación avanzada de chips.
4. Energía solar (≈1% pero creciendo)
Los fabricantes de paneles solares están reemplazando el alambre de acero por alambre de tungsteno para cortar obleas de silicio con menor desperdicio.
5. Fusión nuclear (uso emergente y potencialmente masivo)
El tungsteno es candidato principal para componentes expuestos al plasma en reactores de fusión por su resistencia extrema al calor y a la radiación.
La demanda de tungsteno en Estados Unidos está creciendo casi a diario
Actualmente, Estados Unidos importa alrededor de 10.000 toneladas métricas de tungsteno al año.
Bajo supuestos moderados de crecimiento:
- Herramientas y perforación: +5% CAGR
- Defensa: +5% CAGR
- Semiconductores y fotovoltaica: +15% CAGR
- Otros usos industriales: +5% CAGR
El resultado es una proyección aproximada de +77% de demanda en 10 años.
Eso implicaría pasar de 10.000 toneladas anuales a más de 15.000 toneladas de tungsteno; incluso sin considerar la fusión nuclear, y aquí es donde el escenario se vuelve realmente serio.
¿Qué pasaría si la fusión nuclear funciona?
La fusión ya no es solo un experimento académico, se encuentra en un estado de estudios bastante avanzado.
Empresas privadas como Helion, CFS o Helical Fusion han firmado acuerdos comerciales y, Microsoft ya ha comprometido la compra futura de su posible energía.
Un estudio, sugiere que un reactor de fusión podría consumir entre 5.000 y 30.000 toneladas de tungsteno a lo largo de 40 años. Supongamos una cifra moderada: 10.000 toneladas en 40 años.
Eso equivale a 250 toneladas por reactor por año.
Si Estados Unidos operase en el futuro 200 reactores (similar al número total de reactores civiles y navales actuales), la demanda de tungsteno sería brutal:
50.000 toneladas de tungsteno al año solo para la fusión
Sumando la demanda industrial base, podríamos estar hablando de:
60.000 / 70.000 toneladas anuales
Para ponerlo en contexto: La producción mundial total ronda las 80.000 toneladas al año y China, produce más del 80%.
Por lo tanto, la magnitud del desajuste podría llegar a ser extrema.
El problema real: la oferta mundial está concentrada en China
Datos clave:
- Producción mundial anual: ~80.000 toneladas.
- China: >80% del total.
- EE.UU.: cero producción desde 2015.
- Otros productores relevantes: Vietnam, Rusia, Corea del Norte (muy por detrás).
Estados Unidos depende estructuralmente de las importaciones chinas y, esa dependencia ya se encuentra bajo presión en la actualidad.
En respuesta a las disputas comerciales, China ha impuesto controles de exportación sobre minerales estratégicos, incluido el tungsteno.
En la práctica, se trata de restricciones severas.
Sin tungsteno, los sectores como: la industria de defensa, la fabricación avanzada de semiconductores, la energía o la infraestructura industrial pesada; quedarán vulnerables.
¿Por qué EE.UU. no produce tungsteno?
El tungsteno NO es escaso geológicamente y existen depósitos en Estados Unidos y en muchos otros países. Más..
El problema es, económico y regulatorio:
- La apertura de las minas requiere de años.
- La altísima inversión inicial requerida.
- Bajo un riesgo regulatorio complejo.
- La volatilidad cíclica del sector minero.
- La dependencia de capital especulativo.
China consolidó su dominio mediante décadas de inversión, subsidios y control estratégico de mercado. Occidente, en cambio, dejó morir su producción.
El riesgo estratégico es real
Estados Unidos enfrenta tres riesgos acumulativos:
- Dependencia casi total de un rival geopolítico.
- Crecimiento estructural de demanda en sectores críticos.
- Potencial shock de demanda si la fusión despega.
El resultado probable sin cambios en el futuro más cercano:
- Precios históricamente altos.
- Cuellos de botella industriales.
- Vulnerabilidad estratégica en defensa y chips.
- Incentivos a la especulación y acaparamiento.
¿Qué debería cambiar?
Las preguntas clave de cara al futuro más cercano, son:
- ¿Por qué China produce más del 80% del tungsteno mundial?
- ¿Por qué EE.UU. abandonó su minería doméstica?
- ¿Puede crearse una reserva estratégica de tungsteno?
- ¿Cómo estabilizar el ciclo inversión–colapso típico del sector minero?
- ¿Debe el tungsteno clasificarse formalmente como mineral crítico prioritario?
La respuesta obvia es aumentar la producción no china; pero hacerlo, requiere de voluntad política, capital a largo plazo y reformas regulatorias.
Conclusión
El tungsteno no es un metal glamuroso, NO aparece en los titulares como el litio o las tierras raras; pero es absolutamente crítico, cuasi para cualquier sector.
Sin tungsteno:
- No hay perforación eficiente.
- No hay munición avanzada.
- No hay chips modernos.
- No hay fusión viable.
Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de tungsteno y si, la fusión se convierte en realidad en el 2030, la presión sobre el suministro de tungsteno sería histórica.
