Lo que comenzó como una simple broma terminó convirtiéndose en una de las historias más surrealistas del año en Steam.
Un joven desarrollador de 18 años vio cómo su peculiar videojuego, vendido por 200 dólares llegó a generar casi 1,4 millones de dólares en ventas.. aunque la inmensa mayoría del dinero desapareció poco después debido a los reembolsos.
El título, llamado This Game Costs 200 Dollars, fue creado como una sátira sobre los precios de algunos juegos de la plataforma de Valve, pero acabó protagonizando una situación tan inesperada como desconcertante.
Un juego que cuesta 200 dólares, literalmente
El videojuego se llama This Game Costs 200 Dollars, y hace honor a su nombre: su precio es exactamente 200 dólares.
En su página de Steam, el propio desarrollador lo describe con humor como una “experiencia psicológica y cómica”, asegurando que vale “hasta el último céntimo” de su elevado precio.
Detrás del proyecto se encuentra Michael Major, un desarrollador de apenas 18 años que publica bajo el nombre de Stolen Valor Studios.
Una broma que nadie debía comprar
El juego se lanzó el 30 de enero como secuela de This Game Costs 10 Dollars, publicado apenas unos días antes.
Según explicó Major en una entrevista para WMUR-TV, nunca pensó que alguien fuera a pagar semejante cantidad por el juego.
Meses después descubrió que miles de personas sí lo habían comprado.
Durante un breve periodo, las ventas acumuladas alcanzaron cerca de 1,4 millones de dólares, una cifra que convirtió al joven desarrollador en millonario… al menos sobre el papel.
Casi todas las compras terminaron siendo reembolsadas
La alegría duró muy poco. Major explicó que la inmensa mayoría de los compradores solicitó el reembolso, muchos de ellos sin siquiera iniciar el juego.
Según el desarrollador, gran parte de esas compras procedían de China, aunque desconoce por qué ocurrió exactamente.
“No tengo ni idea de por qué lo compraban y lo devolvían inmediatamente”, comentó.
El creador especula con posibles fraudes
Aunque no dispone de pruebas, Major afirmó que ha escuchado rumores sobre el uso de videojuegos extremadamente caros en Steam para posibles operaciones de blanqueo de dinero u otros esquemas fraudulentos.
“He oído hablar de juegos muy caros en Steam utilizados para blanquear dinero. No tengo ni idea. Igual ahora mismo estoy en la lista de alguien.”
El propio desarrollador dejó claro que se trata únicamente de una especulación personal y que desconoce el verdadero motivo de las compras masivas.
¿Qué ofrece realmente el juego?
Lejos de justificar su elevado precio, This Game Costs 200 Dollars es un pequeño juego con estética retro y vista cenital.
Los jugadores exploran distintas habitaciones, hablan con personajes y reciben constantes mensajes del propio desarrollador insistiendo, en tono claramente humorístico, en que el juego realmente merece esos 200 dólares.
La descripción oficial tampoco oculta la broma, llegando incluso a definir el proyecto como “la estafa definitiva”, aunque también insiste en varias ocasiones en que se trata de un videojuego completamente real.
Steam permite juegos mucho más caros
Michael Major aseguró que eligió el precio de 200 dólares porque pensaba que era el máximo permitido por Steam.
Aunque existen otros títulos en la plataforma con precios considerablemente superiores.
Algunos ejemplos incluyen videojuegos vendidos por 500 dólares e incluso 1.000 dólares, lo que demuestra que Steam no establece ese límite para el precio de venta de un juego.
Una historia tan curiosa como inesperada
Aunque el joven desarrollador finalmente no conservó los supuestos 1,4 millones de dólares debido a la enorme cantidad de reembolsos, su peculiar experimento demuestra cómo incluso un juego creado como una simple broma puede convertirse, por unos días, en uno de los fenómenos más extraños vistos recientemente en Steam.
El caso también ha reabierto el debate sobre el uso de los sistemas de compra y reembolso de la plataforma, especialmente cuando intervienen títulos con precios muy poco habituales y movimientos masivos difíciles de explicar.





