El cosmódromo de Baikonur ha vuelto a ser testigo de una de las operaciones más emblemáticas de la cosmonáutica rusa. El 25 de agosto, los ingenieros han completado el ensamblaje del “paquete” del cohete Soyuz que transportará la nave de carga Progress MS-35 hasta la Estación Espacial Internacional, una maniobra que combina la precisión técnica con la tradición de décadas de vuelos espaciales.
La operación, desarrollada en el hangar de ensamblaje del histórico centro de lanzamiento kazajo, ha seguido el meticuloso protocolo que ha hecho del Soyuz el cohete más fiable de la historia. El “paquete” (la configuración característica donde los bloques de la primera y segunda etapa se disponen en paralelo) ha quedado montado sobre el soporte de lanzamiento, listo para recibir la nave que transportará suministros esenciales a la tripulación de la estación orbital.
La arquitectura del cohete más fiable del mundo
El proceso de ensamblaje ha sido coreografiado con la precisión de un relojero. Los técnicos han colocado el bloque central, que actúa como segunda etapa del cohete, sobre el soporte de montaje.
A continuación, han fijado los cuatro bloques laterales que constituyen la primera etapa, una configuración que garantiza que todos los motores trabajen simultáneamente en el despegue, proporcionando el empuje necesario para elevar las 40 toneladas del cohete.
Esta disposición, que ha permanecido prácticamente inalterada desde los primeros vuelos del Soyuz en la década de 1960, ha demostrado una fiabilidad asombrosa a lo largo de más de 1.900 lanzamientos. El “paquete” es el corazón del cohete, la estructura que soportará las vibraciones y el estrés aerodinámico durante los primeros minutos del vuelo, cuando la nave atraviesa las capas más densas de la atmósfera.
Una nave que ya ha superado todas las pruebas
Antes de que el cohete comenzara a tomar forma en el hangar, la nave Progress MS-35 ya había completado su propio ciclo de preparación. El proceso, que se remonta a abril, cuando el vehículo superó las pruebas de fábrica, incluye una secuencia rigurosa que garantiza que todos los sistemas funcionen a la perfección antes del lanzamiento.
En junio, los especialistas de Roscosmos procedieron a la desactivación de los sistemas de protección para el transporte y comenzaron las comprobaciones finales. Las pruebas de hermeticidad, que garantizan que la nave no perderá presión en el vacío del espacio, se completaron a mediados de agosto.
En los días previos al ensamblaje del cohete, los técnicos verificaron el funcionamiento de los paneles solares, que se desplegarán tras la separación del cohete para proporcionar energía eléctrica durante el vuelo autónomo.
El vuelo hacia la estación orbital
El lanzamiento está programado para septiembre, aunque la fecha exacta se mantiene en el ámbito de las especulaciones hasta que la ventana de lanzamiento se confirme oficialmente. La Progress MS-35 llevará a la ISS una carga de suministros que incluye combustible para el mantenimiento de la estación, alimentos, agua, equipos científicos, y material de apoyo para los miembros de la tripulación.
El viaje hasta la estación orbital, que se encuentra a unos 400 kilómetros de altitud, durará aproximadamente dos días siguiendo la trayectoria estándar. Durante este tiempo, la nave realizará maniobras de aproximación automatizadas para acoplarse al módulo Zvezda o Poisk de la sección rusa de la estación.
La continuidad de un programa legendario
El ensamblaje del cohete en Baikonur es un recordatorio de la continuidad de la presencia rusa en el espacio. A pesar de los cambios políticos, las dificultades económicas y la evolución de la tecnología, el Soyuz y la Progress siguen siendo la columna vertebral del transporte hacia la ISS, compitiendo con los vehículos comerciales estadounidenses y con la nave Dragon de SpaceX.
La Progress MS-35, que es la trigésimo quinta nave de la serie MS, representa la madurez de una tecnología que se ha ido perfeccionando a lo largo de los años, con mejoras en los sistemas de navegación, comunicación y control que han incrementado su fiabilidad y capacidad.
El futuro de la exploración espacial rusa
El lanzamiento de septiembre no es solo un evento logístico, sino un hito en el calendario espacial ruso. Con la retirada de la ISS prevista para finales de la década, Roscosmos está trabajando en su propia estación orbital, la ROSS, que podría comenzar a construirse a partir de 2027. Cada misión exitosa de Progress y Soyuz refuerza la capacidad de Rusia para mantener operaciones tripuladas y de carga, y prepara el camino para la próxima generación de infraestructura espacial.
Mientras el cohete espera en el hangar de Baikonur, los ingenieros se preparan para los últimos controles. El “paquete” está listo, la nave ha sido verificada y el lanzamiento se acerca. La Progress MS-35 está a punto de iniciar su viaje hacia la estación espacial, llevando consigo los sueños y la determinación de una nación que ha hecho del espacio su territorio.





