Desmontan 42 coches y más de 150 altavoces: muchos sistemas de audio “premium” no utilizan componentes de la marca anunciada

CIBERED LOGO

Los sistemas de sonido premium se han convertido en uno de los principales argumentos de venta de los fabricantes de automóviles.

Nombres como Harman Kardon, Bose, Burmester, Sennheiser o Mark Levinson suelen asociarse a una experiencia acústica de primer nivel, pero un reciente análisis realizado en China ha puesto en duda hasta qué punto estas marcas participan realmente en el hardware instalado en los vehículos.

Según una investigación realizada por Dongchedi y recogida por el medio chino Fast Technology, se desmontaron 42 modelos de automóviles y más de 150 altavoces, cuyos componentes fueron sometidos posteriormente a pruebas objetivas de distorsión, sensibilidad y otros parámetros en la cámara anecoica del Instituto de Inspección de Calidad de Guangzhou.

Muchos altavoces no llevan el logotipo de la marca anunciada

Durante el desmontaje, los investigadores descubrieron que numerosos vehículos comercializados con sistemas de sonido de prestigiosas marcas internacionales montaban altavoces sin el logotipo del fabricante de audio correspondiente.

Uno de los casos más llamativos fue el del BMW X3, anunciado con un sistema Harman Kardon. Sin embargo, los altavoces desmontados mostraban el logotipo del fabricante Fonda, una empresa japonesa con producción en China, en lugar de la marca Harman Kardon.

Una situación similar se encontró en el Smart #5, cuyo sistema de sonido se comercializa bajo la marca Sennheiser, aunque los altavoces tampoco incorporaban el logotipo del fabricante alemán.

Tampoco se libraron otros modelos como el Audi E5, equipado teóricamente con un sistema Bose, o el Mercedes-Benz CLA, anunciado con sonido Burmester. En ambos casos, los altavoces únicamente mostraban el logotipo del fabricante del automóvil.

El hardware y el software no siempre proceden de la misma empresa

La investigación también reveló que algunos vehículos emplean amplificadores fabricados por compañías distintas a la marca de audio anunciada.

En el caso del Smart #5, por ejemplo, la propia página oficial de Sennheiser únicamente hace referencia al suministro de algoritmos de audio inmersivo y tecnologías de mejora de graves, sin indicar que fabrique los altavoces o los amplificadores instalados en el vehículo.

Según Dongchedi, esta práctica es relativamente habitual en la industria: una marca especializada desarrolla el procesamiento de sonido, participa en la puesta a punto del sistema o licencia su tecnología, mientras que el hardware es producido por fabricantes OEM especializados.

No todas las colaboraciones funcionan igual

La investigación también señala ejemplos en los que la colaboración entre fabricante de automóviles y empresa de audio parece mucho más profunda.

Uno de ellos es Lexus con Mark Levinson. En este caso, los altavoces sí son fabricados por Harman, empresa propietaria de Mark Levinson, e incorporan el logotipo de la marca. Además, el sistema habría sido desarrollado conjuntamente con los ingenieros especializados en acústica de la compañía.

Durante las pruebas subjetivas de escucha, el sistema destacó por ofrecer una transición suave entre frecuencias, graves contundentes y agudos bien definidos.

En el caso del Mercedes-Benz CLA y el Audi E5, la investigación indica que los amplificadores sí corresponden a las marcas anunciadas y que el sistema multimedia del vehículo incorpora perfiles de sonido específicos desarrollados por Burmester y Bose, respectivamente, lo que sugiere una mayor implicación en el ajuste final del sistema.

El OEM no es el problema

Dongchedi aclara que el hecho de que los altavoces sean fabricados por terceros no implica necesariamente una menor calidad.

De hecho, muchas firmas de audio de alta gama no producen directamente sus propios altavoces para automoción. La fabricación OEM es una práctica ampliamente extendida en la industria, especialmente debido al elevado nivel de especialización de la cadena de suministro china.

La verdadera diferencia reside en el grado de implicación de la marca de audio durante el desarrollo del sistema. Si participa activamente en el diseño, el ajuste acústico, las pruebas y la validación final, el resultado puede ser excelente aunque los componentes hayan sido fabricados por un proveedor externo.

Por el contrario, si la colaboración se limita a licenciar el logotipo o aportar únicamente un algoritmo de procesamiento de sonido, sin intervenir en el hardware, la experiencia de escucha puede quedar muy por debajo de las expectativas que genera una marca de prestigio.

Próxima fase de las pruebas

Dongchedi ha anunciado que publicará un segundo informe con los resultados de las mediciones objetivas realizadas en laboratorio.

Las pruebas incluirán parámetros como la distorsión, la sensibilidad y la respuesta en frecuencia de los distintos sistemas de audio, lo que permitirá conocer hasta qué punto el rendimiento real de estos equipos premium está a la altura de las marcas que representan.

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