La empresa estadounidense Splash Industries ha dado un importante paso en el desarrollo de la logística naval autónoma tras completar con éxito varias misiones de reabastecimiento durante RIMPAC 2026 (Rim of the Pacific), el mayor ejercicio naval multinacional del mundo.
Durante las maniobras, sus embarcaciones no tripuladas transportaron suministros hasta dos de los buques más importantes de la Marina de Estados Unidos: el USS Essex, un buque de asalto anfibio, y el USS Theodore Roosevelt, un portaaviones de propulsión nuclear.
La demostración confirma el creciente interés de las fuerzas armadas por incorporar vehículos autónomos para reducir riesgos, mejorar la logística y aumentar la capacidad operativa en escenarios de combate.

¿Qué es RIMPAC?
RIMPAC (Rim of the Pacific Exercise) es el mayor ejercicio naval internacional del planeta.
Se celebra cada dos años bajo el liderazgo de la Marina de Estados Unidos y reúne a decenas de países aliados para entrenar operaciones marítimas, aéreas y anfibias.
La edición de 2026 ha contado con:
- Más de 30 buques de superficie.
- Varios submarinos.
- Cientos de aeronaves.
- Decenas de miles de militares participantes.
En este escenario de alta exigencia, la participación de una startup como Splash Industries supone un importante reconocimiento tecnológico.
Reabastecimiento sin tripulación
El objetivo principal de la demostración era validar que una embarcación autónoma puede transportar carga entre buques sin necesidad de una tripulación a bordo.
Este tipo de operaciones resulta especialmente útil cuando:
- El acceso al puerto no es posible.
- Existen amenazas para las embarcaciones tripuladas.
- Se requiere mantener el suministro durante operaciones militares prolongadas.
- Es necesario reducir la exposición del personal.
La automatización permite realizar estas tareas de forma más segura y, potencialmente, con un menor coste operativo.
Typhoon y Tempest: la nueva generación de barcos autónomos
Splash Industries ya comercializa el Typhoon, una embarcación no tripulada de aproximadamente 3,3 metros (11 pies) diseñada para transportar pequeñas cargas y realizar misiones de vigilancia marítima.
Sin embargo, la compañía también ha presentado un modelo mucho más ambicioso: el Tempest.
Entre sus características destacan:
- Capacidad de carga de hasta 680 kilogramos (1.500 libras).
- Autonomía aproximada de 300 millas náuticas (unos 555 kilómetros).
- Navegación completamente autónoma.
- Diseño pensado para operaciones logísticas y vigilancia marítima.
La empresa prevé que el Tempest sea evaluado próximamente por la Marina de Estados Unidos.
Logística en zonas de combate
Según Splash Industries, sus embarcaciones están diseñadas para dos misiones principales:
Reabastecimiento en entornos hostiles
Permiten transportar suministros desde un barco hasta otro o directamente a la costa sin necesidad de muelles ni personal embarcado.
Esto resulta especialmente útil en escenarios donde la infraestructura portuaria ha sido destruida o donde existe un elevado riesgo para las tripulaciones.
Vigilancia marítima
Los barcos autónomos también pueden permanecer durante largos periodos patrullando determinadas áreas, recopilando información y detectando movimientos sospechosos sin necesidad de mantener una dotación humana a bordo.
Un mercado cada vez más competitivo
El interés por los vehículos de superficie no tripulados (USV, por sus siglas en inglés) ha crecido de forma notable en los últimos años.
Numerosas empresas trabajan en plataformas capaces de realizar tareas como:
- Vigilancia marítima.
- Guerra antisubmarina.
- Inteligencia y reconocimiento.
- Transporte de suministros.
- Protección de infraestructuras críticas.
- Operaciones de rescate.
Sin embargo, el aumento de competidores también implica una mayor presión para conseguir contratos con las fuerzas armadas, cuyos presupuestos son limitados.
El futuro de la guerra naval
La guerra en Ucrania y otros conflictos recientes han demostrado el enorme potencial de los sistemas no tripulados tanto en tierra como en el mar.
Los analistas consideran que, en los próximos años, las armadas combinarán buques tradicionales con flotas de drones marítimos capaces de realizar misiones de vigilancia, reconocimiento, ataque o apoyo logístico.
Esta estrategia permitirá reducir costes, minimizar riesgos para las tripulaciones y aumentar la flexibilidad operativa.
Conclusión
La participación de Splash Industries en RIMPAC 2026 representa un paso importante hacia la incorporación de embarcaciones autónomas en las operaciones navales modernas.
Su capacidad para transportar suministros sin tripulación demuestra cómo la automatización está transformando la logística militar y abre la puerta a un futuro en el que los barcos no tripulados desempeñarán un papel cada vez más relevante en la seguridad marítima y las operaciones de defensa.
Con proyectos como Typhoon y Tempest, la startup estadounidense aspira a convertirse en uno de los protagonistas de una nueva generación de sistemas navales autónomos que podrían cambiar la forma en que las marinas de todo el mundo operan en alta mar.



