La espera terminó. Después de casi nueve años de retrasos, promesas y especulaciones, Tesla ha presentado oficialmente la segunda generación de su deportivo eléctrico, el Roadster.
Y créeme, lo que hoy Elon Musk reveló en las instalaciones de SpaceX en McGregor (Texas) no es simplemente un coche rápido: es un vehículo que desafía las categorías convencionales de la industria automotriz.
A pesar de que NO se pudo ver el coche con un ser humano dentro, por lo que casi se podría tratar más de un prototipo funcional que de un auto real. El coche cohete ya es una realidad.

Un diseño que nace de la aviación militar
El nuevo Roadster representa un salto evolutivo en el lenguaje de diseño de Tesla. La compañía confirmó que su estética ya no sigue la línea S3XY, sino que ha adoptado la dirección de Cybertruck, Cybercab y Optimus.
La inspiración es explícitamente aeronáutica: el SR-71 Blackbird y el F-35 Lightning II son las referencias citadas por Tesla.
Visualmente, esto se traduce en líneas angulares, superficies de “aero oculto” y faros escondidos, una luz trasera de longitud completa y una forma minimalista pero altamente técnica.
La pintura “Ano White” no es un blanco cualquiera: deriva de recubrimientos aeroespaciales con protección UV y criogénica, disipación electrostática y resistencia a la corrosión. El vidrio tintado “Gold Glazed” imita el recubrimiento de cobre de las viseras de los trajes espaciales.
El sistema de propulsión: COPVs, aire comprimido y tecnología SpaceX
El corazón tecnológico del Roadster es un sistema de propulsores de gas frío desarrollado en colaboración con ingenieros de SpaceX. A diferencia de un cohete convencional, este sistema no utiliza combustible, sino nitrógeno de alta presión almacenado en Recipientes de Presión Envueltos con Fibra de Carbono (COPVs).
La esfera de COPV, de aproximadamente el tamaño de una pelota de ejercicio grande, se sitúa detrás de los asientos y almacena el gas a presiones de hasta 10,000 psi (unas 690 bar). Cada vacío utilizable del vehículo está ocupado por estos recipientes: más gas comprimido a bordo significa más tiempo de vuelo.
El sistema se completa con diez salidas de aire comprimido y dos “cohetes” con tecnología SpaceX. Los inyectores de gas frío (CGT, por sus siglas en inglés) están distribuidos estratégicamente: uno en cada esquina para elevar el coche, uno en cada guardabarros delantero para desplazarlo lateralmente y cuatro en la parte trasera para empujarlo hacia adelante.
Los actuadores que controlan las válvulas de los COPVs son tan sofisticados que Tesla confirmó que provienen del tobillo del robot humanoide Optimus.
Tres configuraciones, tres niveles de locura
Tesla estructuró el Roadster en tres versiones claramente diferenciadas:
| Configuración | Plazas | 0–100 km/h | Capacidad |
|---|---|---|---|
| Performance | 2 | < 1.6 s | Carretera, aerodinámica activa y succión multimodo |
| Thrust | 2 | < 0.9 s | Propulsores de gas frío traseros, listo para circuito |
| Rocket | 1 | < 0.59 s | Propulsores perimetrales, capacidad de vuelo y rotación lateral |
La versión Performance es la única “convencional”, con un sistema de succión multimodo que extrae aire de los bajos para aumentar la carga aerodinámica. La variante Thrust añade propulsores traseros que reducen la aceleración por debajo de los 0.9 segundos.
Y la Rocket, con una sola plaza, incorpora propulsores en todo el perímetro que permiten aceleración hacia adelante y hacia arriba, además de movimiento rotacional lateral. La propia Tesla lo describe sin ambigüedades: “Entonces… sí, puede volar”.
El alcance supera las 300 millas (más de 480 kilómetros) y la velocidad máxima alcanza las 230 mph (más de 370 km/h) en la versión Rocket.
Downforce de nivel F1 y Modo Pista
El Roadster no es solo un cohete sobre ruedas. Tesla ha equipado el vehículo con un sistema aerodinámico activo que, en Modo Pista, genera niveles de downforce cercanos a los de un monoplaza de Fórmula 1. Los patents revelan una configuración que puede producir hasta 700 kg de carga aerodinámica a velocidades superiores a 100 mph (160 km/h).
El alerón trasero activo opera en dos modos: un modo DRS que genera 0 kg de downforce para maximizar la velocidad punta, y un modo de alta carga que despliega todo el potencial aerodinámico del vehículo. Este alerón se ajusta en 0.25 segundos y cuenta con un mecanismo de plegado automático antes de colisiones.
Pero la verdadera innovación es el sistema de succión multimodo: cuando se activa, extrae aire de los bajos del coche y lo proyecta a través de turbinas en la zaga, generando una succión tan potente que el Roadster puede adherirse a una superficie invertida incluso estando estacionario.
Musk fue categórico: “Toma las curvas como si rompiera las leyes de la física. Romperá todos los récords de circuitos que existen”.
Interior minimalista y obsesión por el peso
El interior del Roadster abandona la configuración 2+2 del prototipo de 2017 para convertirse en un biplaza estricto con asientos moldeados directamente en el chasis. Tesla describe un “interior ultrabanco” con detalles en microsuede gris y refuerzos de asiento para mayor agarre.
Los controles manuales y la posición fija del asiento reducen la masa total del vehículo, una decisión deliberada para mejorar la respuesta del coche a las entradas del conductor. El volante tipo yoke está diseñado para la dirección steer-by-wire, acompañado de una pantalla táctil central y dos pantallas más pequeñas frente al conductor.
Materiales como magnesio, titanio y fibra de carbono se emplean en todo el vehículo para reducir aún más el peso. Esto permite que el Roadster responda casi instantáneamente: es, en palabras de Tesla, “un verdadero coche de piloto”.
Producción y contexto: la era del coche volador
Musk confirmó que la producción comenzará en 2028 en la Gigafactory de Texas. La compañía ha reabierto las reservas con un depósito de 50,000 dólares para la versión Performance, mientras que la Thrust será una “edición limitada” y la Rocket se distribuirá únicamente por invitación.
El precio base estimado para la versión de entrada ronda los 200,000 dólares, aunque la configuración Rocket podría elevar significativamente esa cifra.
Musk también hizo una advertencia importante: el Roadster no está “optimizado para la seguridad” y no será legal en todas las jurisdicciones. La versión Rocket, de hecho, no está aprobada para uso en carretera pública.
Con esta presentación, Tesla no solo ha lanzado un deportivo eléctrico; ha planteado una pregunta incómoda para toda la industria: cuando un coche puede volar, acelerar a 100 km/h en menos de 0.59 segundos y adherirse a un techo invertido, ¿Seguimos hablando de automóviles o de algo completamente distinto?
La respuesta, como suele ocurrir con Musk, es que la categoría ya no importa. Lo que importa es que, según sus propias palabras, “los coches voladores ya son reales”.
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