Masayoshi Son ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: apostar a lo grande. SoftBank ha completado una emisión de bonos de 11.100 millones de dólares, la mayor de la historia para un bono corporativo de alto rendimiento.
El objetivo no es otro que financiar su creciente participación en OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. La operación, confirmada por Reuters, deja una imagen clara del momento que vive la industria: la inteligencia artificial ya no se financia solo con capital riesgo. Se financia con deuda, y mucha.
Los números de la operación
SoftBank ha estructurado la emisión en varios tramos. En dólares, ha colocado 1.000 millones a 3,5 años, 4.500 millones a 5,5 años y otros 4.500 millones a 7,5 años. Los cupones oscilan entre el 8,625% y el 9,75%. En euros, ha emitido dos bonos de 500 millones cada uno, a 4 y 6 años, con rendimientos del 7,125% y el 8%.
Para ponerlo en perspectiva, los bonos que SoftBank emitió en 2021 pagaban entre el 2,125% y el 5,25%. El coste de financiación se ha más que duplicado en apenas cinco años. El mercado ya no percibe a SoftBank como una empresa de telecomunicaciones estable, sino como un fondo de inversión con una concentración de riesgo considerable.
El destino: OpenAI
SoftBank ha comprometido 64.600 millones de dólares a OpenAI y espera alcanzar una participación de aproximadamente el 13% la próxima semana. Es una cifra que, por sí sola, explica la necesidad de financiación.
Pero OpenAI no es la única apuesta. La compañía también ha desembolsado 5.400 millones para adquirir el negocio de robótica de ABB y 3.100 millones para comprar DigitalBridge, una empresa de inversión en centros de datos.
Todo ello en el marco de una estrategia que busca convertir a SoftBank en el inversor dominante en la infraestructura de la inteligencia artificial.
La tendencia: la IA se financia con deuda
La operación de SoftBank no es un caso aislado. Según datos de LSEG, la emisión de bonos por parte de proveedores de servicios en la nube a hiperescala se ha duplicado este año, superando los 200.000 millones de dólares. Amazon, Alphabet y otras grandes tecnológicas han recurrido masivamente a los mercados de deuda para financiar sus inversiones en IA.
Lo que distingue a SoftBank es su perfil crediticio. No es una empresa con calificación AAA como Microsoft o Google. Es un emisor de alto rendimiento, y el mercado le exige una prima por el riesgo. Esa prima se ha encarecido notablemente en las últimas semanas.
La señal de alarma: los CDS
El coste de asegurar la deuda de SoftBank contra impago ha aumentado de forma significativa. Esta semana, el diferencial de los credit default swaps a cinco años ha superado los 400 puntos básicos, frente a los aproximadamente 280 de junio.
Es una señal de que el mercado está empezando a mirar con más cautela la situación financiera del grupo. Mark Chapman, analista de CreditSights, lo ha resumido en un informe: “Ante la creciente concentración de activos y la importante presión sobre el flujo de caja, la solvencia de SoftBank se enfrenta a riesgos considerables, que además están aumentando”.
Chapman calcula que, a las valoraciones actuales, los activos de Arm y OpenAI representan conjuntamente tres cuartas partes del valor total de SoftBank. Es una concentración que deja poco margen de maniobra si alguna de esas dos apuestas se tambalea.
Los planes que no salen
SoftBank esperaba recaudar fondos importantes mediante las salidas a bolsa de OpenAI y de su filial de centros de datos, SB Energy. Ambos planes se han pospuesto. La compañía también ha vendido algunos activos y ha utilizado sus acciones en Arm y OpenAI como garantía para préstamos.
La analista de S&P Global Ratings, Makiko Yoshimura, sostiene que el sólido desempeño bursátil de Arm ha respaldado la calidad crediticia de SoftBank, y que el retraso en la salida a bolsa de OpenAI no tendrá un impacto negativo inmediato. Chapman, en cambio, cree que SoftBank podría recibir una mejora de calificación si OpenAI completa su salida a bolsa “de manera oportuna y exitosa”.
Lo que está en juego
SoftBank ha apostado su futuro a la inteligencia artificial. La emisión de bonos récord es la prueba más reciente de esa apuesta. Pero también es una señal de la presión que esa estrategia genera. Cuanto más invierte, más necesita financiarse. Y cuanto más se financia, más depende de que sus inversiones den fruto.
Las acciones de SoftBank subieron un 0,6% tras la reapertura de la Bolsa de Tokio, después de tres días de cierre por el Día Nacional. Es un movimiento modesto, casi imperceptible. El mercado, por ahora, observa con atención pero sin entusiasmo.
La historia de Masayoshi Son está llena de apuestas audaces que salieron bien. También de algunas que no. La pregunta es en qué categoría caerá esta.
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